CIUDAD POLITICA el 10/10/2003 14:50:00 (1164 Lecturas) Artículos del mismo redactor
Por Ana Mª HERNÁNDEZ FERNÁNDEZ*
Los Tratados Internacionales, las Constituciones y las Leyes consagran supuestamente la igualdad, e intentan realizar avances en contra de la discriminación, la propia realidad nos muestra que en cierto modo no se ha evolucionado a pasos agigantados, sino por medio de presiones dentro del propio sistema.Debemos de tener en cuenta que nos hallamos en un modelo de sociedad capitalista que busca casi y exclusivamente la obtención del mayor beneficio posible; por ello, quienes no participan o lo hacen de manera muy limitada en la producción de bienes y servicios, desempeñan un papel subsidiario dentro de la escala social.Es el caso de las mujeres, que en la división del trabajo establecida tiene asignadas teniendo en cuenta su género, una serie de tareas que vienen a ser denominadas como de “reproducción”.En la cumbre que se celebró en Lisboa en el año 2000, la UE afirmó que alrededor del año 2010, la economía europea sería la más competitiva y dinámica del mundo, contando con una capacidad de crecimiento económico sostenible, con muchos más empleos y una mayor cohesión social. En la UE ya se alzan voces para hablar del pleno empleo, de mayores inversiones públicas y privadas en materia de educación y de investigación, de una formación permanente, y de un empleo de calidad.El decirlo así, suena muy bien a los oídos de la ciudadanía europea, sobre todo a los de los sectores menos favorecidos, entre los cuales se encuentra la mujer; pero en la práctica las reformas laborales, vistas como desregulaciones de las normas protectoras del derecho al trabajo, acaban propugnándose como el instrumento principal para crear empleo y mejorar la competitividad.En cuanto al paro se refiere, en la Unión Europea, se ha situado en el mes de julio de 2003 en el 8,1%, según el EUROESTAT. Para la zona euro y dentro del mismo periodo el paro ha afectado al 8,9% de la población activa, porcentaje que ha logrado mantenerse estable desde junio de 2003.La mujer europea sigue teniendo una tasa de paro superior a la masculina. En la zona euro están afectadas el 10,3% de las mujeres activas frente al 7,8% de los hombres y para el conjunto de la UE, estos porcentajes son del 9,0% para las mujeres frente al 7,3% de los varones.En cuanto a la calidad en el empleo, las mujeres también se llevan la peor parte. Si uno de cada siete trabajadores europeos tiene un trabajo precario, lo alarmante es que tres cuartas partes de esos trabajadores resulten ser mujeres, significando llegar a ser aproximadamente un total de 13 millones de europeas trabajando en condiciones precarias, ganando un 25% menos que sus compañeros, y con un alto porcentaje de mujeres que se hallan en el paro.Además de las cuestiones relacionadas con el empleo también se observa una notable preocupación por parte de la UE en el ámbito de lo social, resultando ser una asignatura pendiente la violencia doméstica, sexual y en el trabajo, que se produce de forma alarmante en algunos países de la Unión. Podemos afirmar que en el continente europeo mueren más mujeres entre 15 y 44 años, por casos de violencia doméstica que por cáncer o incluso que por accidentes de tráfico. Las tres áreas en las que piensa centrarse la UE para acabar con esta lacra son: La legislación, la violencia doméstica como delito moral y legal, la aplicación con todas sus consecuencias de las leyes existentes, y por último las actitudes y estereotipos ya que éstos pueden llegar a ser la causa del desequilibrio en cuanto a relaciones de poder entre hombres y mujeres.Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que menos del 20% de los diputados británicos son mujeres. El desnivel se incrementa mucho más en la Cámara de los Lores con 117 escaños femeninos frente a los 710 masculinos.Sin embargo en Irlanda estas cosas no parecen preocupar en exceso, ya que en ese país sobre lo que se debate es: La terminación voluntaria del embarazo. Allí el campo de acción de los médicos es tan limitado y confuso que las campañas en defensa de los derechos de la mujer toman fuerza periódicamente. Parece ser lógico que el debate esté al fuego vivo, en un país en el que una de cada diez viajan a Inglaterra a abortar.La Universidad es otra área en la que la mujer europea poco a poco se ha abierto camino, pero en el que todavía hay mucho que hacer. Así, por ejemplo, se puede apreciar como España, país de la UE, ha aumentado el número de mujeres matriculadas y el número de mujeres que acceden a la educación superior.Europa avanza a pasos agigantados, y las europeas tenemos el derecho y el deber de prosperar con ella, al unísono, bajo las premisas de igualdad y libertad que los revolucionarios franceses.Tenemos que tener presente a pesar de los pesares que Antígona ha despertado en medio de una Europa que sigue desgraciadamente dominada por colosales dioses masculinos.
*MIEMBRO de CIUDAD POLITICA.
Politóloga y socióloga UCM.