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martes, 10 de marzo de 2009

La identidad es la prioridad de los nuevos viceministros

Estela Vargas y Roberto Choque dirigen desde ayer los viceministerios de Interculturalidad y Descolonización del Ministerio de Culturas.

La economista potosina María Estela Vargas Gareca y el historiador paceño Roberto Choque Canqui tomaron ayer posesión de los viceministerios de Interculturalidad y Descolonización, respectivamente, del flamante Ministerio de Culturas. Ambas autoridades, posesionadas el viernes por el presidente Morales, coinciden en que su prioridad es la “lucha por el rescate de la identidad cultural boliviana”.

Nacida en el municipio de Pocoata (Norte Potosí), Estela Vargas tendrá a su cargo las Direcciones de Promoción Cultural y Artística y Patrimonio. “Vamos a apoyar las iniciativas de rescatar la cultura de nuestros antepasados”, declaró en entrevista con La Razón la ex dirigente de la Organización de Mujeres Campesinas Bartolina Sisa.

Consultada sobre el apoyo que recibirán las expresiones culturales de origen “occidental”, como las bellas artes, Vargas dijo: “Vamos a tomar en cuenta todas las iniciativas ciudadanas porque nuestro objetivo es integrar en la cultura el campo y la ciudad”.

El protección del patrimonio cultural será encarada por la autoridad realizando “un control fuerte”. “Nos roban nuestros cuadros de las iglesias, nuestros bailes... eso no puede ser”, dijo.

Sobre el ansiado proyecto de profesionalización de los artistas de los elencos y escuelas nacionales (Sinfa), la viceministra aseguró que “se va a seguir adelante, avanzando lo que se pueda con las prefecturas y los municipios”.

Por su parte, Roberto Choque asume la dirección del nuevo Viceministerio de Descolonización con el objetivo de “recuperar la identidad perdida”, asegura.

“La colonización puede ser étnica (nos discriminan por ser indios), cultural (en los saberes, la lengua, el arte). Hay que concientizar sobre la identidad boliviana”, aseguró la autoridad de amplia trayectoria académica.

“Hay que borrar de la mentalidad los prejuicios pero respetando interculturalidad: la cultura de Tiwanaku o Machu Picchu ha sido tan grande como la de Grecia, dijo Choque a La Razón.

Los directores de los nuevos viceministerios aún no han sido nombrados oficialmente

miércoles, 18 de febrero de 2009

Empezó la descolonización

El último gabinete ministerial elegido por el señor Presidente de la República no juró sus cargos ante un crucifijo y la Biblia, tal como se había hecho desde la fundación de la república, sino ante el texto de la nueva Constitución Política del Estado. Pero se mantuvieron los palidescentes cirios encendidos. ¿Fue éste un nuevo rito para juramentar un nuevo impulso a la descolonización que anima Evo Morales? Para este efecto y próximos juramentos habrá que hacerlo sobre una mesa de k’oa, con floreros rebosantes de ramos de la “hoja sagrada” y perfumada con sahumerios de aromas cósmicas.

El Gobierno ha querido significar que el Estado boliviano ha dejado de ser confesional y se ha pasado al laicismo. Esta idea parte del error de confundir el significado de los términos utilizados por el Art. 3° de la Constitución últimamente derogada. En efecto, cuando allí se leía que el Estado “reconoce y sostiene la religión católica, apostólica y romana”, de ninguna manera se declaraba confesional. En otros textos anteriores, desde la fundación de la república, sí que se explicitaban la confesionalidad católica. Pero, al decir que “reconoce” no hace otra cosa que confirmar a la Iglesia Católica su condición de Derecho Público, que no necesita trámite alguno para ejercer su misión universal dentro de la República de Bolivia. Esto no es una declaración de confesionalidad religiosa de parte del Estado. A pesar de haberse repetido esta aclaración, incluso algunos respetables medios de comunicación insisten en el error.

Donde sí existe una expresión cuestionable es en la palabra “sostiene”. El origen de esta concesión radica en la expropiación, que decidió la república, de muchos bienes eclesiásticos. A modo de restitución, más simbólica que real, el Estado entrega a la Iglesia una determinada suma que nunca llegó a sufragar el mantenimiento del culto ni de las actividades asistenciales, sociales, educativas y culturales que la Iglesia desarrolla en el país. La supresión de ese “sostenimiento” no afecta gravemente a la Iglesia de Bolivia que, por cierto, requiere de la cooperación externa para cumplir con su misión.

Hecha esta aclaración, volvamos al ceremonial del juramento de los ministros y otros cargos públicos. Considero que es preferible prescindir de los símbolos de la fe cristiana que jurar por Dios, cuando no se cree en Él. Esto último es un perjurio. Por lo demás, no debe sorprendernos que esto ocurra cuando hace poco el presidente Evo Morales proclamaba, en el Foro Social Mundial llevado a cabo en Brasil, que “otra fe, otra religión, otra iglesia, es posible”. ¿Dónde aprendió el señor Presidente esta brillante idea? Seguramente es una paráfrasis del lema utilizado por los congresos mundiales “altermundistas”: “Otro mundo es posible”.

Pues por ahí va la “descolonización” religiosa; retirando los símbolos cristianos de todo acto oficial e introduciendo “otra iglesia”. Y si no, ¿para qué el Presidente amplió su gabinete con un ministro de Descolonización? Así se hará —sospecho— con los Te Deum, las procesiones y otras ceremonias en que se confunde religión y lucimiento político. Si los gobernantes no creen, ¿para qué fingir? Ahora bien, por mucho que los gobernantes profesen “otra fe”, no lograrán silenciar la voz conciliadora de la Iglesia Católica.

*José Gramunt
es sacerdote jesuita y director de ANF.