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domingo, 11 de abril de 2010

Morales anuncia creación de Organización planetaria de Naciones Originarias y de obreros

La Paz, 11 abr (ABI).- El presidente de Bolivia, Evo Morales, anunció el domingo la conformación de una multilateral Organización de Naciones Originarias y Obreros (UNO), en todo caso no alternativa al foro planetario de la Organización de Naciones Unidas, cuya conformación será debatida en la intercontinental Conferencia de Movimiento Sociales sobre el Cambio Climático, pautada en la ciudad central de Cochabamba, entre el 20 y 22 de abril.

"De este evento (por la Conferencia), todavía debe debatirse eso, debe salir una gran organización mundial para defender el derecho de la Madre Tierra, a la cabeza de todos los movimientos sociales, obreros, originarios, profesionales, intelectuales", afirmó el gobernante indígena de izquierdas durante la conmemoración del décimo aniversario de la denominada 'guerra del agua', una insurrección popular en Cochabamba contraria a que los servicios básicos sean gerenciados por privados y que marcó el principio del proceso de cambio que se materializa en Bolivia, con efecto contagio en países de la región.

"Sólo así la ONU, los jefes del Estado del mundo, pueden escuchar" las reivindicaciones de los pueblos indígenas y originarios que claman sus derechos en defensa de la Madre Tierra, dijo al tiempo de insistir que la conformación de este organismo no significa, necesariamente, una alternativa a Naciones Unidas.

"Eso no significa hacer otra Organización de las Naciones Unidas (..) No queremos aquí suplantar a Naciones Unidas", recalcó.

Morales, que lidera un movimiento mundial en defensa del ecosistema, propugna la reducción tensional de la emisión de gases de efecto invernadero, liberados por las potenciales industriales, que ha trastocado el clima en el globo.

El gobernante boliviano dijo que la creación de la Organización Mundial de Naciones Originarias será puesta a consideración de una cumbre multilateral, prevista en el balneario mexicano de Cancún, a finales de 2010.

"Los presidentes que estamos habilitados a la reunión, la próxima cumbre que va a ser en Cancún, México, en diciembre de este año, tenemos que defender y, si ellos (los presidentes de gobierno y jefes de Estado de NNUU) no respetan, obligados (estamos a conformar) esa estructura de los movimientos sociales del mundo", afirmó.

Por lo tanto, Morales pidió, en un acto de masas, a los movimientos sociales bolivianos, puntal de su gobierno, respaldar la Conferencia sobre el Cambio Climático de Cochabamba, contracara de la cumbre sobre el cambio climático que se verificó en diciembre último en Copenhague, Dinamarca, sumida en medio de la disconformidad de países en vías de desarrollo.

Pidió, en consecuencia, "escuchar para entender mejor cómo todos los pueblos organizados en movimientos sociales y defender a la Madre Tierra, si los presidentes y los gobiernos no defienden la Madre Tierra, sus derechos".

Morales, que se dijo inquieto por la envergadura que cobró la Conferencia, a la que han comprometido su asistencia al menos 7.500 representantes de pueblos originarios de los 5 continentes, incluso de EEUU y Canadá, anunció que el evento de Cochabamba tendrá un efecto revolucionario de repercusión internacional.

"Estos tres o cuatro días va a ser como un terremoto, desde Cochabamba, Bolivia, para defender la vida y salvar a la humanidad", proclamó.

La administración Morales ha invitado a personalidades de diversos ámbitos a la cita de Cochabamba, a 400 km al este de La Paz.

La escritora canadiense Naomi Klein, el eurodiputado francés José Bové, el premio Nobel de la Paz argentino Adolfo Pérez Esquivel y el actor estadounidense Danny Glover, entre otros, han confirmado su presencia en Cochabamba.

En la Conferencia se abordarán 17 temas, entre ellos, la celebración de un referendo mundial sobre las medidas para proteger el medio ambiente, a iniciativa de Bolivia, además de la creación de un "tribunal de justicia climática"

jueves, 20 de agosto de 2009

Bolivia, una nación plural en busca de la interculturalidad

La aceptación plena de las naciones indígenas y originarias como parte del Estado nación, y la “descolonización” de antiguas miradas o idiosincrasias excluyentes y conservadoras son los retos, a decir de sociólogos, antropólogos y comunicadores

Bolivia ya terminó de asumir su condición de país multicultural y plurinacional, pero aún se enfrenta con un reto mayor para terminar de cohesionarse como sociedad homogénea, como nación unitaria: la interculturalidad. Este criterio es compartido por un sociólogo, una comunicadora, un psicólogo social y un antropólogo, consultados acerca de los retos inmediatos y mediatos del país en materia de integración cultural.

La comunicadora Gloria Eyzaguirre, coordinadora del programa de Iniciativa Ciudadana de la Fundación Unir, considera que “el país necesita asumir que su gran diversidad de culturas

—reflejada en sus 36 etnias reconocidas por la nueva Constitución Política del Estado— representan una riqueza potencial por sí mismas, pero también en conjunto, por lo que deben comunicarse y conocerse entre sí para llegar a lo que potencialmente se conoce como ‘interculturalidad’, en bien de la comunidad”.

Para la profesional, la idea de interculturalidad es que todos construyan algo en conjunto. “No es la resta o diferenciación, que actualmente ocurre en muchos ámbitos, sino más bien la suma, la consolidación del criterio de que A más B es igual a AB”.

“Esto significa —continúa— que cada una de las culturas, en igualdad de condiciones, aporta al enriquecimiento de otra, y no es necesario que se lleguen a conformar en C porque cada una mantiene lo que está aportando para formar una totalidad que no signifique su eliminación como unidad”.

Por interculturalidad, el psicólogo social Luis Vásquez, coordinador Nacional de la Iniciativa de Diálogo, entiende “un proceso que otorga la posibilidad de que las distintas culturas que conforman un país, en este caso Bolivia, convivan en equidad, paz, tolerancia y respeto”.

El largo camino

Una condición imprescindible para asumir esta figura sociocultural en su plenitud es el reconocimiento legal, individual, colectivo y en la práctica cotidiana de la multiculturalidad.

Eyzaguirre afirma que el país está inmerso en este proceso desde 1994, cuando, a través de las modificaciones introducidas en la Constitución —durante el primer Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada—, “se aceptó y normó que Bolivia es un Estado pluricultural y multiétnico. Y eso es multiculturalidad, la capacidad de entender que somos muchos, diversos y diferentes y actuar en tal sentido”.

Vásquez agrega que, “si bien ya se ha reconocido la diversidad, todavía no hay una experiencia propia de la interculturalidad”.

Entre una serie de problemas en esta ruta de transformación —tanto del Estado como del pueblo como tal y sus distintas identidades—, el psicólogo señala que “hay mucho por avanzar en cuanto a las etnias que durante tanto tiempo estuvieron invisibilizadas. Aún muchas culturas creen que son puras, que son únicas; es decir, se desarrollan bajo una teoría etnocéntrica y chauvinista de que ‘lo mío es lo mejor’”.

Eyzaguirre advierte que la evolución social en ésta y otras aristas no se dará de un día para el otro o “por arte de magia”.

“Los cambios —considera— demandarán varias generaciones, ya que requieren la creación de un nuevo paradigma que permita asumir un país intercultural con la participación igualitaria y necesaria de todos los actores”.

Para la entrevistada, un logro importante para avanzar a buen paso en este objetivo fue el hecho de que la Constitución aprobada en enero de 2009 “reconoce que somos un país intercultural; es sobre esta base que debe construirse la nueva sociedad diversa pero unificada, homogénea”.

Vásquez asegura que, “para reafirmarse, muchas culturas o clases sociales se cierran y es muy natural, pero no por ello acertado, que lleguen a pensar que son las únicas o las mejores”.

Ante esta situación, el especialista cree que uno de los trabajos primordiales —desde el Estado y sus autoridades— “es la observación de los procesos de otros países que han desarrollado este tipo de experiencias de interculturalidad, para así llegar a tener una visión conjunta de lo que es bueno para todas las culturas, sin dejar de lado la diversidad”.

El coordinador de Iniciativa del Diálogo considera que “precisamente en eso consiste o debe consistir el proceso de descolonización, que no es otra cosa que la ruptura del modelo de Estado que se afianzaba en el monoculturalismo“.

Iniciativas

Pero el proceso va aún más allá, en tiempo-historia y en la manera en que se plasma en diferentes movimientos y expresiones de la sociedad actual.

Ésa es la lectura que hace el sociólogo Óscar Vega. “Distintos historiadores y figuras —asevera— han estado insistiendo en que, para lograr la cohesión cultural, hay que revisar y replantear la forma en que construimos y tratamos nuestra historia. Según ese criterio, vemos que los momentos e hitos más importantes de la historia boliviana siempre estuvieron ligados a grandes levantamientos y movilizaciones indígenas”.

Esta realidad histórica, según el especialista, se repite en la actualidad con la emergencia de las naciones indígenas y originarias que —a través de diferentes procesos políticos, democráticos, pero sobre todo movilizaciones y medidas de protesta— lograron una “visibilización” como parte del Estado y la nación.

“Lo que sucedió desde 2006 —agrega— con la llegada de Evo Morales a la Presidencia no es más que un replanteo de la historia que no se pudo lograr desde las movilizaciones de Zárate Willca y ni siquiera con la Revolución Nacional de 1952”.

Para Vega, es de vital importancia aceptar en todas las instancias la presencia de indígenas como única forma de lograr una sólida identidad nacional.

“Es crucial —afirma—. Si fuera sólo un tema técnico, si la problemática de igualdad, desigualdad y discriminación se tratara sólo de costumbres, o gestos o formas lingüísticas, entonces la solución sería simple: ampliar, generalizar estas figuras o idiomas. Pero el proceso que vive el país desde la asunción del primer Presidente indio, e incluso antes, con todos los hechos que lo posibilitaron, demuestra que lo originario, lo indígena, no sólo se reduce a lo étnico, sino que es el principio del pluralismo”.

Precisiones

Una reforma a la Constitución en 1994 reconoció una Bolivia pluricultural.

No obstante, expertos consideran que no basta sólo esta certeza.

Además de identificar las diferencias, se debe trabajar para lograr la unidad.

El proceso actual en lo político y lo social apunta a la interculturalidad.

Para ese fin se empezó a trabajar en el proceso de descolonización.

Los beneficios y riesgos de la descolonización

A partir de la nueva Constitución Política del Estado, tanto en el discurso oficial del presidente Evo Morales, del vicepresidente Álvaro García Linera y de otras autoridades del Gobierno como en acciones y decisiones del Ejecutivo se ha popularizado en meses recientes en el país la palabra descolonización.

Al crear el Viceministerio de Descolonización, encabezado por Roberto Choque, el ministro de Culturas, Pablo Groux, señaló que “las tareas centrales de esta nueva oficina serán la revaloración y reivindicación cultural de los pueblos originarios, así como la lucha contra el racismo, la discriminación y otras prácticas que menosprecien costumbres, idiomas y modos de ser nativos, a favor de otros foráneos o impuestos”.

Siguiendo este criterio, el psicólogo social Luis Vásquez señala que el trabajo de descolonización debe partir de un ejercicio mental individual. “Hay que tener —advierte— mucho cuidado con la lógica que se utilice en este proceso, porque se tiene que deconstruir la violencia, la opresión y el imperialismo, pero no por ello agredir o aislar a culturas o influencias externas que sí puedan resultar beneficiosas”.

Si se pasa por alto estas pautas, opina el experto, se corre el riesgo de caer en un “error histórico” que ya se vio antes en pueblos que “una vez lucharon contra la opresión, salieron victoriosos y se convirtieron en opresores”.

Por otro lado, el escritor cochabambino Ramón Rocha Monroy reflexiona: “Es curioso comprobar la facilidad con que admiramos otras culturas, y la represión íntima que sufrimos al tratar de valorar las nuestras (…) Una actitud central de la descolonización del saber, y del ser, es interesarnos por los mitos, la historia, la técnica, los usos y costumbres de la civilización andina y amazónica, y hacerlos parte de nuestra concepción del mundo y de nuestra forma de vida”.

“Quizás entonces —culmina el también columnista de La Prensa en uno de sus recientes artículos— percibamos que, junto al prejuicio de clase, nos enturbia la visión el prejuicio de etnia, porque hay gente que se resiste a conocer sus raíces y prefiere ocultarlas, en un gesto de bipolaridad o esquizofrenia colectiva”.

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martes, 18 de agosto de 2009

Mutismo indigenista

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Opiniones sobre esta Nota

Los datos son contundentes. Desde que comenzó la recesión mundial, hace 19 meses, EEUU pierde un promedio de 700.000 empleos mensuales y tiene la desocupación más alta de los últimos 26 años. Alrededor de 14.000 personas quedan diariamente sin seguridad social, las que llegan a 47 millones (casi un quinto de su población). El desempleo en la Unión Europea es el más alto de la última década. A fines del 2009, habrá 241 millones de desocupados en el mundo (OIT). “El huracán económico ya se ha llevado un cuarto de la riqueza mundial” (Ramonet).

El primer ministro inglés, Gordon Brown, planteó la supresión de los paraísos fiscales. California es un polvorín social, donde hubo recortes en salarios, salud, educación y seguridad ciudadana, similares a los aplicados en el tercer mundo. Es obvio que en este panorama, los cerebros colonialistas decidan acentuar el saqueo de los países periféricos.

En este contexto, ¿podrán los ultraindigenistas explicar la forma en que débiles Estados, desgarrados por el nacionalismo étnico,

detendrán las arremetidas imperialistas que balcanizaron Yugoslavia, invadieron a Irak y Afganistán, ocuparon el Congo y Haití, compraron tierras en países empobrecidos y continúan con los genocidios en África? El plurinacional vicepresidente Álvaro García reveló que la Central de Pueblos Indígenas de La Paz (CPILAP), a la que consultó la necesidad de explorar zonas petroleras, le respondió que “vaya a negociar a Bruselas con su bufete de abogados, de acuerdo a enunciados ambientalistas publicados por la Embajada de EEUU” (“El Diplo”, 08-09)

El papel de las ONG en estos problemas se aclara al analizar casos concretos. La peruana Raquel Irigoyen Fajardo, vinculada al ministro Carlos Romero, cumplió papel importante en el proyecto de la nueva Constitución de Bolivia, junto a los profesores españoles Rubén Martínez Dalmau y Roberto Viciano Pastor. Este último es partidario del separatismo vasco. Irigoyen Fajardo, especialista en justicia comunitaria, representó a la Fundación Soros en Guatemala y trabajó para la Comisión Andina de Juristas (financiada por la misma Fundación), el Banco Mundial, la OIT y el PNUD.

George Soros lidera la lucha por la legalización de las drogas, a las que considera eficaces inductoras del conformismo. Para el Nuevo Orden Mundial las drogas deben ser absorbidas por el sistema para ayudar a su funcionamiento (Luís Britto García). En Bolivia, los cultivos de coca se incrementan constantemente y el más influyente de los ministros de Evo Morales, Juan Ramón Quintana, también estuvo vinculado a Soros..

El ultraindigenismo boliviano ha cambiado la palabra República por Estado plurinacional, aduciendo la defensa de las culturas originarias, “inmutables” y “eternas”. El boletín de la Embajada de EEUU en La Paz (10-10-86), sostuvo que “el mayor obstáculo al progreso de Latinoamérica no es el imperialismo del norte sino la cultura latina”. Los asesores de Reagan estimaron, en los documentos Santa Fe I y Santa Fe II, de 1981 y 1985, que la cultura social en América Latina debe proteger los intereses de EEUU. Ante la situación imperante, ¿no sería posible conciliar el rescate de las culturas aborígenes con el avance indo mestizo logrado en Bolivia y en la América morena? ¿No es evidente que sólo esa conciliación permitirá defendernos frente a los imperios, que, junto a sus testaferros criollos, pretenden aniquilarnos?.

*Andrés Soliz Rada
fue ministro de Hidrocarburos.

martes, 23 de septiembre de 2008

Presidente brasileño reivindica un mundo multipolar y destaca creación de Unasur

Naciones Unidas, 23 sep (ABI).- El presidente brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva aseguró hoy que las naciones del sur asumieron un papel fundamental en la construcción de un mundo multipolar, que busque y encuentre soluciones regionales a los problemas regionales, y destacó la creación de Unasur.

En ese sentido, durante su intervención en el pleno de la Asamblea General de la ONU, Lula subrayó que los países en desarrollo están descartando poco a poco el viejo alineamiento conformista a los centros tradicionales para congregarse entre sí.

El Jefe de Estado brasileño explicó que a través del diálogo directo y sin intermediación de las grandes potencias, las naciones del sur están cumpliendo un nuevo papel en el diseño de un mundo multipolar.

Por ello, indicó que está en curso la construcción de una nueva geografía política, económica y comercial en el mundo.

"En el pasado, los navegantes miraban a la estrella polar para encontrar el norte, como se decía. Hoy, estamos buscando las soluciones a nuestros propios problemas, contemplando las múltiples dimensiones de nuestro planeta. Nuestro norte, a veces está en el sur", aseguró.

Lula mencionó como ejemplo, la reciente formación de la Unión Suramericana de Naciones (Unasur), el primer tratado en 200 años de vida independiente que congrega a todas las naciones suramericanas.

El pasado 15 de septiembre, la Unasur asumió medidas para superar la crisis política boliviana y se pronunció contundentemente a favor del gobierno del presidente Evo Morales y de la institucionalidad democrática.

Por primera vez, los países de la región tomaron en sus manos la solución de sus problemas internos, al margen del tradicional tutelaje de Estados Unidos.

Este miércoles, nuevamente la Unasur se reunirá en el Salón 4 de Naciones Unidas donde los presidentes de los países que lo integran analizarán la evolución de la crisis política boliviana, y la denominada directiva de retorno de los países europeos.

CRISIS FINANCIERA

En ese contexto, Lula Da Silva advirtió que la crisis financiera que afronta el mundo es de tal magnitud que no puede quedar en manos de especuladores.

El mandatario brasileño fue el primer orador del debate de la 63 Asamblea General de la ONU.

Citado por el centro de prensa de la ONU, Lula sostuvo que la codicia desenfrenada de algunos no puede recaer impunemente sobre los hombros de todos.

"Una crisis de tales proporciones no será superada con medidas paliativas. Se necesitan mecanismos de prevención y control, y total transparencia de las actividades financieras", aseguró el presidente brasileño.

"Los organismos económicos supranacionales carecen de autoridad y de instrumentos prácticos para cohibir la anarquía especulativa. Debemos reconstruirlos sobre bases completamente nuevas", demandó ante el pleno de la Asamblea General.

Lula opinó que dado el carácter global de la crisis, las soluciones también deben ser mundiales y tomadas en espacios multilaterales y confiables, sin imposiciones. Espacios como las Naciones Unidas.
ABI//

viernes, 20 de junio de 2008

La Unión Europea descongela el diálogo político con Cuba

Los 27 países miembros del bloque comunitario decidieron levantar por completo las sanciones decretadas en 2003 contra Cuba. Éstas implicaban el congelamiento del diálogo de alto nivel entre ambas partes.

La Unión Europea alcanzó un acuerdo en principio para levantar por completo las sanciones decretadas contra Cuba en 2003, y que habían sido parcialmente anuladas en 2005. La decisión aún debe ser ratificada por el Consejo de Ministros de la Unión Europea, según se anunció hoy en Bruselas.
Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Ferrero-Waldner: "Europa envía una señal de diálogo".
Una señal a La Habana

La comisaria europea de Asuntos Exteriores, Benita Ferrero-Waldner, dijo que se trata de una señal clara por parte del bloque comunitario hacia el gobierno que ahora encabeza Raúl Castro.

Se trata, según círculos de la diplomacia europea, de una decisión para manifestar apoyo a la democratización en la isla. La medida europea no solamente tiene carácter económico. Con ella, queda el camino abierto para que se reanuden los contactos políticos entre ambas partes, al más alto nivel.
Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: Raúl Castro, sucesor de su hermano Fidel.
Ferrero-Waldner consideró que los recientes pasos de apertura dados pot el gobierno de Raúl Castro deben ser tomados en cuenta y recompensados. Al mismo tiempo, Europa insistirá en la liberación de todos los presos cubanos.

Esto coincide con la postura del gobierno alemán acerca de los acontecimietos recientes en Cuba. El relevo en la cúpula gubernamental de la isla, según la diplomacia germana, constituye un cambio político cauteloso que no implica un cambio de sistema.

Para alcanzar el consenso sobre el levantamiento total de las sanciones en Cuba, la Unión Europea debió vencer algunas resistencias internas. La República Checa y Suecia proponían esperar a que el gobierno cubano diera pasos más firmes rumbo a la democratización del país. España, en cambio, abogaba por la normalización del diálogo bilateral.
Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: La Unión Europea espera mayores muestras de apertura en la isla.
Sanciones políticas, no económicas

La Unión Europea había impuesto sanciones a Cuba luego de la ola de detenciones de disidentes políticos en 2003. Parte de dichas sanciones fue levantada dos años más tarde, luego de que las autoridades cubanas dejaran en libertad a algunos de los detenidos.

Las sanciones europeas no eran de orden económico, sino que se limitaron al congelamiento del diálogo político de alto nivel entre ambas partes.

La decisión de levantar por completo las sanciones a Cuba será sujeta a evaluación dentro de un año, en espera de la reacción por parte de Cuba. En caso de presentarse signos de una mayor apertura democrática en la isla, el diálogo político se normalizará definitivamenrte.

En un principio, el tema de las sanciones a Cuba iba a ser discutido en la reunión de ministros europeos de Asuntos Exteriores que se llevó a cabo en Luxemburgo, a principios de etsa semana. Las deliberaciones al respecto fueron pospuestas ante la urgencia de otros asuntos como el rechazo ciudadano de Irlanda al Tratado de Lisboa.
Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: La llegada de Raúl Castro, detonador de la decisión europea.
Disidentes reclaman a Europa

El anuncio hecho en Bruselas ya provoca sus primeras reacciones. El disidente socialdemócrata Vladimiro Roca dijo que la medida "demuestra una vez más que, con honrosas excepciones, la Unión Europea continúa practicando una política de hipocresía hacia Cuba, determinada por los intereses económicos y no con la mira de que la isla ingrese al conjunto de países democráticos".

El economista Óscar Espinosa, uno de los disidentes detenidos en 2003, afirmó que "los sectores duros del gobierno pueden interpretar la decisión europea como la comprobación de que vale la pena mantener un rumbo inflexible e intransigente".



DW WORLD/ Agencias

sábado, 14 de junio de 2008

Mayoría en la UE a favor de levantar sanciones a Cuba

Una mayoría de países de la Unión Europea (UE) está a favor de un levantamiento de las sanciones a Cuba. Para hacerlo efectivo se necesita unanimidad.

En una reunión en Bruselas el 16 de junio, los cancilleres de los 27 revisarán una decisión que adoptaron en 2003 tras la encarcelación por parte del gobierno cubano de 75 disidentes, y que en 2005, ante la insistencia del gobierno español, dejaron suspendida, pero sin levantarla.

Fuentes españolas explicaron que el gobierno esloveno –que ejerce la presidencia de turno en la UE– sigue este fin de semana los contactos políticos para acercar posiciones y convencer a los países que todavía se muestran reticentes, entre ellos la República Checa.

Las sanciones implican entre otras cosas la limitación de contactos políticos e intercambios culturales entre los dos bloques. Con el texto que prepara, la UE busca reanudar un diálogo político abierto y que el gobierno cubano acepte la cooperación para el desarrollo.

Momento oportuno, resultado abierto

Sin embargo, nadie quiere especular sobre cuál será el resultado del próximo lunes, a pesar de que son muchos los que creen que el momento político actual que vive la isla es el propicio, después del relevo en el gobierno cubano y de las reformas emprendidas por su nuevo presidente, Raúl Castro.

Por su parte, la Comisión Europea (CE), a través del comisario responsable de Desarrollo y Ayuda Humanitaria, el belga Louis Michel, se sitúa a favor de los partidarios del sí, con el argumento de que no conoce ningún caso en el que las sanciones hayan tenido un efecto positivo.

Según recordó a dpa el embajador cubano en Bruselas, Elio Rodríguez, las sanciones provocaron un empobrecimiento de las relaciones diplomáticas bilaterales. Otra cosa no era tampoco de esperar.

Cuba quiere se levanten las sanciones

"Hemos expresado que si la UE elimina las sanciones, Cuba retomaría inmediatamente la relación entre iguales y la cooperación con Bruselas en varias esferas, como la científica, universitaria y la ambiental", dijo en una entrevista telefónica.

La supresión de "esos obstáculos" tendría efectos positivos en todos los sentidos, opinó, incluso en el económico.

Rodríguez explicó que las sanciones son "inadmisibles", que constituyen una injerencia en la soberanía de su país y que no conoce ningún país que tenga diferencias con la UE al que Bruselas haya impuesto este tipo de sanciones.

Que el Consejo no se decidiera a levantarlas, explicó el embajador, sería un error y una muestra de la falta de interés que la UE tiene por su país.

Sería muy extraño que Cuba consiguiera "con EEUU lo que no pudimos conseguir en 20 años con la UE", agregó en referencia a las promesas del candidato demócrata a la Casa Blanca, Barack Obama, de retomar las relaciones con el país caribeño si gana las elecciones presidenciales.

dpa/pk

martes, 10 de junio de 2008

Evo amenaza a la Unión Europea

El presidente Evo Morales amenazó con bloquear las negociaciones comerciales entre la Comunidad Andina de Naciones (CAN) y la Unión Europea (UE), y advirtió que Bolivia impondrá el visado para que los europeos ingresen al país, si el Parlamento Europeo aprueba una directiva que obligará a los inmigrantes ilegales a regresar a sus países.

El anuncio lo hizo ayer en una carta abierta dirigida a las autoridades de ese continente, a la que accedió La Razón. La misiva se conoce cuatro días después de que los ministros de Interior de la UE acordaron el contenido de la denominada “directiva de retorno” de inmigrantes ilegales.

El texto de dicha directiva establece los criterios mínimos comunes que regirán en los 27 países de la UE una vez aprobada la norma, entre ellos un internamiento (encarcelamiento) de ilegales de seis meses, ampliable a 18 meses, antes de su expulsión.

En la misiva enviada por el Mandatario se lee que los países de la CAN (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú), “estamos bajo intensa presión de la Comisión Europea para aceptar condiciones de profunda liberalización para el comercio”. Y agrega que “a título de la ‘protección jurídica’ se nos presiona por el proceso de nacionalización del agua, el gas y telecomunicaciones”.

“Pregunto, en ese caso ¿dónde está la ‘seguridad jurídica’ para nuestras mujeres, adolescentes, niños y trabajadores que buscan mejores horizontes en Europa?”, añade el contenido de la carta.

Para el Jefe de Estado, promover la libertad de circulación de mercancías y finanzas, “mientras en frente vemos encarcelamiento sin juicio para nuestros hermanos” es igual que “negar los fundamentos de la libertad y de los derechos democráticos”.

“Bajo estas condiciones, de aprobarse esta ‘directiva retorno’, estaríamos en la imposibilidad ética de profundizar las negociaciones con la Unión Europea y nos reservamos del derecho de normar con los ciudadanos europeos las mismas obligaciones de visa que nos imponen a los bolivianos”, advirtió Morales.

El Parlamento Europeo votará el 18 de junio el acuerdo alcanzado el jueves sobre la directiva de retorno, que necesita el apoyo de los eurodiputados para entrar en vigor a partir de julio del 2010.

Se calcula que en Europa existe alrededor de ocho millones de inmigrantes ilegales. Según Christian Inchauste Sandoval, embajador de Bolivia en Bélgica, concurrente ante la UE, cerca de 500 mil bolivianos viven en diferentes países de ese continente.

Morales recordó el aporte de los inmigrantes al desarrollo de Europa y en el caso concreto de Bolivia señaló que el país recibió más del 10% del PIB en remesas ($us 1.100 millones), un tercio de las exportaciones anuales de gas.

En contacto con La Razón desde Bruselas, Inchauste aseguró que el Mandatario está preocupado por la dureza de los criterios contenidos en la directiva. Según el diplomático, el Presidente aún tiene confianza en que la norma no sea aprobada, pero de darse una figura contraria, “Bolivia se puede reservar la posibilidad de aplicar la reciprocidad del visado” con los ciudadanos europeos. “Estamos hablando de hasta 18 meses de detención carcelaria para hombres, mujeres y niños”, agregó.

Consultado sobre el efecto que produciría la salida de Bolivia de las negociaciones que sostienen la CAN y la UE, Inchauste afirmó que “esa es una decisión del Presidente. Podría afectar eventualmente al resto de la CAN porque se negocia en bloque”, aunque aseguró que al resto de los países de la Comunidad Andina también les interesa el tema “porque tienen tantos migrantes como Bolivia”.

El diplomático indicó que este asunto fue abordado por Morales en la V Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de América Latina, Caribe y la UE, desarrollada en Lima (Perú) en mayo. Sobre la postura de España respecto a la directiva, se limitó a mencionar que el presidente del Gobierno español, “(José Luis) Rodríguez Zapatero está inquieto”.

En Bolivia, el líder de UN, Samuel Doria Medina, dijo que la posición del Gobierno ahuyentará las inversiones y el turismo.

miércoles, 4 de junio de 2008

Obama y la bomba de tiempo Estados Unidos-Latinoamérica

Desactivar la política de Estados Unidos hacia Latinoamérica requiere cortar los cables en el orden correcto

Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin
4 de junio de 2008

Todos hemos visto las películas de acción en donde una bomba (un reloj digital contando los segundos que faltan para la explosión) debe ser desactivada. Hay una masa de cables y una decisión apresurada entre los héroes –“no, no, no cortes el rojo” – porque los cables tienen que ser desconectados siguiendo un cierto orden; de lo contrario, toda la ciudad será destruida instantáneamente.


Esta es la situación que se vive en el Hemisferio Occidental hoy en día. La bomba fue armada e instalada hace décadas como resultado de la política imperial estadounidense, tanto por administraciones Republicanas como Demócratas. Los viejos métodos de imponer las agendas de Washington y Wall Street en Latinoamérica nunca desaparecieron: los intentos de golpes de estado, los asesinatos políticos, las guerras sucias de represión perpetradas por torturadores entrenados por la Escuela de las Américas de Estados Unidos y por escuadrones de la muerte paramilitares aún forman parte de la pesadilla cotidiana que se vive en gran parte del hemisferio. Pero aquellas técnicas “tradicionales” han sido reemplazadas por nuevos y más tecnológicamente eficientes métodos de control: fraudes electorales de punta, equipos de mercenarios contratados desde el sector corporativo privado y que no están sujetos a ninguna ley o constitución del país, tecnologías de vigilancia de disidentes vía telefónica, Internet y satélite, chantaje económico mediante tratados de “libre comercio” y el confuso estruendo cotidiano armado por la simulación de los medios de comunicación.

Aún así, los “viejos” y “nuevos” métodos de imposición anti-democrática se basan en los mismos principios y prioridades de siempre: En lugar de los conquistadores españoles, portugueses, franceses, ingleses y holandeses con sus caballos, armaduras, sacerdotes, virreyes e informantes reclutados de entre las poblaciones nativas, ahora los invasores y saqueadores son corporaciones globales anónimas (muchas aún de Europa pero la mayoría provenientes de la antigua colonia británica, los Estados Unidos). Los nuevos ejércitos invasores y sus accionistas, lavadores de dinero, burocracias, cuerpos policíacos y las estaciones de televisión corruptas y periódicos que se han vuelto, cada vez más, una parte poderosa de las clases políticas locales y oligárquicas. Ayer como hoy, obtienen unas pocas migajas a cambio de hacerse cargo de estos implementos de sumisión sobre la mayoría de la población. Abajo y a la izquierda se encuentra la gran cantidad de seres humanos que son mantenidos en la pobreza alimentaria, de vivienda, salud y educación, y la libertad auténtica que permanece fuera del alcance no sólo de los oprimidos – en este pacto del diablo e incluyendo a los Estados Unidos – sino también de muchos de sus opresores a control remoto.

En este atolladero se metió el viernes Barack Obama, el senador estadounidense de 46 años originario de Chicago, quien es el presunto nominado demócrata para la presidencia de los Estados Unidos. En un discurso político en Miami, presentó sus propuestas con respecto a la política de los Estados Unidos hacia Latinoamérica. A principios de esta semana, Narco News analizó las políticas y la doctrina de su presunto oponente republicano, el senador John McCain: No había mucho que ver a parte de la nostalgia de la Guerra Fría y una continuación de la cuenta regresiva de la bomba de tiempo hacia una explosión destructiva, es decir, lo que los presidentes estadounidenses Reagan, Bush I, Clinton y Bush II han estado ofreciendo en los últimos 28 años.

El discurso de la política de Obama – que rompió definitivamente con algunas de esas políticas al tiempo que alcahueteaba otras – es mucho más difícil de analizar. El discurso renovará algunos de los viejos debates entre liberales, libertadores, progresistas e izquierdistas en torno a si el vaso que le tiende a Latinoamérica está medio vacío o medio lleno, y si el vaso contiene una bebida refrescante o solo un veneno que sabe mejor… o si tan siquiera se trata de un vaso.

Las décadas de política estadounidense imperialista y bipartita hacia Latinoamérica han calcificado el pensamiento de la izquierda y la derecha por igual. Los partidarios de uno y otro sacarán su papel tornasol y declararán si la doctrina de Obama es ácida o alcalina. El que escribe estas líneas, quien ha estudiado el fenómeno Obama tan de cerca como cualquier otro periodista, ha aprendido durante décadas de práctica a no tomar lo que ningún político dice durante una campaña política como si fuera el evangelio en lo que respecta a propuestas políticas. Una vez que el candidato entra al cargo público, la dura realidad se le viene encima y él o ella se quedan solos únicamente con sus instintos, y son esos instintos – y no los manifiestos – los que al final determinan la política.

Aún así, parte de la bomba de tiempo que es preciso desactivar no la constituyen “ellos”, los que están en el poder, sino “nosotros”, los que somos adversos a él y nuestras reacciones estratificadas que se vuelven un reflejo después de décadas de una política estadounidense estancada. Como lo ha reportado este periódico tan minuciosamente, Latinoamérica ha cambiado su realidad en los últimos ocho años, y eso ha creado la necesidad de que los Estados Unidos cambie la suya. Asumir que las relaciones marcharían en la misma dirección que antes, demostraría una profunda falta de respeto hacia los héroes, mártires y movimientos sociales que han ocurrido en Latinoamérica mientras que sus contrapartes en tantas otras partes del mundo –particularmente en los Estados Unidos – han sido apaleados para que se retiren en sumisión.

Lo nuevo y diferente en el discurso de Obama del viernes no fue algo que él inventó por sí mismo, sino más bien una consecuencia de los cambios que ya han ocurrido desde abajo en Latinoamérica y la suerte o sabiduría que ha tenido de ser lo suficientemente joven para darse cuenta de ello, al tiempo que sus rivales políticos de más edad han permanecido sordos y ciegos a dichos cambios. En este punto, decir que Obama no debería ser sobreestimado sonaría a cliché. Nada más ha derrotado a la máquina política de los Clinton, la fuerza más poderosa en el Partido Demócrata estadounidense de los últimos dieciséis largos años.

La primera parte de la bomba entre Estados Unidos y Latinoamérica que aquellos que nos hemos opuesto a la política estadounidense tenemos el poder de cortar es nuestra propio cableado. El que escribe estas líneas invita a los izquierdistas que se aferran – como lo hacen los de la derecha – a su papel tornasol como si la política fuera una serie de manifiestos y respuestas a cuestionarios, a sacar su equipo de laboratorio de ciencia política ahora mismo. Vamos a repasar la doctrina de Obama sobre Latinoamérica, tal y como fue presentada en el texto de su discurso sobre la política Estados Unidos-Latinoamérica y analizarla, primero, siguiendo las viejas reglas. Y, después, el que escribe esto les presentará lo que piensa que ha ocurrido realmente.


“El vaso está medio lleno”

Para aquellos que esperan ver una continuación de las políticas estadounidenses destructivas y las mismas suposiciones hacia Latinoamérica por parte de la administración de Obama, su discurso repitió un poco del lenguaje divisivo y testarudo que ya hemos escuchado hasta el cansancio proviniendo de Bush, Clinton y otros antes de él. Antes que nada, está la caricatura del presidente venezolano Hugo Chávez y la caracterización de su gobierno como “autoritario”:


“Demagogos como Hugo Chávez se han metido en este vacío. Su predecible y peligrosa mezcla de retórica anti-americanista, su gobierno autoritario y su diplomacia de chequera ofrece la misma falsa promesa que las ideologías cansadas y fallidas del pasado. Pero los Estados Unidos está tan aislado del resto de América que esta rancia visión no ha sido cuestionada e incluso ha hecho incursiones desde Bolivia hasta Nicaragua.”

Dejando a un lado, por ahora, la cuestión de si Obama realmente cree en estas tonterías o estaba alcahueteando las suposiciones ampliamente difundidas por los medios de comunicación y el estado estadounidense por razones políticas, las bases de esa afirmación no se sostienen frente a los hechos que este periódico y otras fuentes independientes han reportado. Repetir estas falsedades puede protegerlo de ciertos ataques (y probablemente impedir que Chávez o los líderes de Bolivia y Nicaragua elogien su candidatura, tal y como lo hizo el presidente nicaragüense Daniel Ortega a principios de año y como ocurrió en el 2004, cuando los elogios de Chávez causaron una controversia política en los Estados Unidos para el nominado demócrata John Kerry), pero la repetición de estos mitos también los refuerza y los propaga.

Aquí están los hechos: Comparado con cada administración venezolana que lo precedió, el gobierno de Chávez, quien ha ocupado la presidencia desde 1998, ha sido mucho menos autoritario o represivo que ningún otro en la historia. Chávez, elegido democráticamente, terminó con lo que había sido una censura estatal rampante y cotidiana de los periódicos, la radio y la televisión, al tiempo que legalizaba y facilitaba el crecimiento de más de 100 estaciones de radio y televisión comunitarias y sin fines de lucro en todo el país, expandiendo vastamente el espectro de libre discurso y el acceso a los medios de comunicación. Ni un solo periodista venezolano ha sido encarcelado o asesinado bajo su mando (es la primera vez en la historia venezolana que ocurre esto). Los oponentes políticos que han intentado asestar golpes de estado violentos, sabotear las instalaciones de producción petrolera y otros actos que, si se hubieran intentado en los Estados Unidos u otros países, hubieran sido perseguidos y encarcelados por terrorismo, siguen caminando y hablando libremente en la democracia venezolana.

La patraña con respecto a la “diplomacia de chequera” de Venezuela y “hacer incursiones desde Bolivia a Nicaragua” no solo refleja una cansada visión del mundo al estilo Guerra Fría (poniendo a Venezuela en el papel retórico que la Unión Soviética solía ocupar en los pronunciamientos estadounidenses). También muestra lo peor que podría decirse sobre la generosidad venezolana, cortesía de sus ganancias petroleras, a otras naciones latinoamericanas: que estudió la política exterior estadounidense y su imitación de ella es extremadamente halagador.

El hecho de que Obama haya dicho: “Podemos guiar al hemisferio hacia el siglo XXI” refleja el lenguaje nacionalista estándar que ha salido de la boca de todos los políticos en todos los países – y particularmente de los Estados Unidos – de que su papel es guiar en vez de colaborar con los demás. Esto es irónico porque, hoy en día, han sido los países Latinoamericanos (particularmente Venezuela) los que han roto con lo peor del pasado, han tomado la iniciativa y se han parado literalmente enfrente de los Estados Unidos en ese proceso de liderazgo en nombre de los principios – democracia y derechos humanos – que los Estados Unidos proclama como sacrosantos.

Obama utilizó la misma afirmación para describir a Cuba:


“Toda mi vida ha habido injusticia en Cuba. Nunca en mi vida el pueblo de Cuba ha conocido la libertad. Nunca, en las vidas de dos generaciones de cubanos, el pueblo de Cuba ha conocido la democracia. Este es el terrible y trágico status quo que hemos conocido durante medio siglo – elecciones que son todo menos libres y justas; disidentes encerrados en celdas oscuras por el crimen de hablar con la verdad –. Yo no soportaré esta injusticia, ustedes no soportarán esta injusticia, y juntos pelearemos por la libertad en Cuba”.

No se menciona el conjunto de hechos iguales y opuestos: que durante toda su vida (y, hay que aceptarlo, particularmente en los últimos años) la gente de los Estados Unidos o de cualquier otro país americano tampoco ha conocido la libertad y la democracia auténticas. Fue a 99 millas de la costa de Cuba, en Florida, en donde una elección presidencial estadounidense fue robada mediante el fraude y la supresión del voto hace solo ocho años. Y mientras que Obama enmarcaba su discurso en las “cuatro libertades” de Franklin Delano Roosevelt, que incluyen “libertad de necesidad”, la superioridad del cuidado de la salud y el progreso en la investigación médica, la educación pública gratuita desde preescolar hasta la universidad, el cuidado prenatal y tantos otros programas sociales de Cuba obviamente no fueron mencionados ante una audiencia de exiliados cubano-americanos y sus parientes en Miami.

Mientras Obama criticaba “lo más fácil que los políticos americanos pueden hacer” él también estaba haciendo muchas cosas fáciles.

El rompimiento de Obama con las políticas estadounidenses para facilitar ciertos aspectos del embargo hacia Cuba fue puesto entre paréntesis, quedando como sigue: “voy a mantener el embargo”. Al igual que su rival republicano, John McCain, esta afirmación no coincide con las afirmaciones hechas por ambos hombres en años anteriores, en donde declaraban que el embargo había fallado y que era tiempo de superarlo.

De igual forma, con respecto a la política estadounidense hacia la isla La Española de Haití, la afirmación de Obama de que: “El pueblo haitiano ha sufrido por mucho tiempo bajo gobiernos que se han preocupado más por su propio poder que por el progreso y la prosperidad de su pueblo. Es tiempo de presionar a los líderes de Haití para que acorten las divisiones entre ellos”, le da un tinte de legitimidad al régimen haitiano actual, que tomó el poder mediante un golpe de estado.

La misma mano de falsa legitimidad fue extendida al régimen más brutalmente represivo, aquél del gobierno de Álvaro Uribe en Colombia:


“Para el pueblo de Colombia – quien ha sufrido en las manos de asesinos de todo tipo – esto significa pelear en contra de todas las fuentes de violencia. Cuando sea presidente, continuaremos con el Plan Andino de Lucha Contra las Drogas, y lo actualizaremos para que haga frente a los retos en constate evolución. Respaldaremos la lucha de Colombia en contra de las FARC. Trabajaremos con el gobierno para terminar con el reino del terror impuesto por los paramilitares de la derecha. Apoyaremos el derecho de Colombia para atacar a los terroristas que buscan refugiarse más allá de sus fronteras. Y señalaremos cualquier apoyo a las FARC por parte de gobiernos vecinos. Este comportamiento debe ser expuesto a la condena internacional, al asilamiento regional y, de ser necesario, a fuertes sanciones. No debe continuar”.

La referencia a que el régimen colombiano tiene el “derecho de atacar a los terroristas que buscan refugiarse más allá de sus fronteras” es la frase más desafortunada en todo el discurso de Obama. Es una referencia directa al incidente que ocurrió a principios de la primavera cuando el ejército colombiano cruzó a Ecuador y cometió una masacre en un supuesto campamento de la guerrilla cuando sus ocupantes –incluyendo observadores de la Universidad Nacional de México – estaban durmiendo. Aquella masacre detonó una crisis geopolítica en Sudamérica, que no escaló a una guerra entre los países involucrados únicamente gracias a la moderación que mostraron los gobiernos de Ecuador y la misma administración venezolana que Obama criticó.

La promesa de continuar con el “Plan Andino de Lucha Contra las Drogas” es un eufemismo del apoyo a la fallida aventura Clinton-Bush mejor conocida como el Plan Colombia: una intervención militar de billones de dólares que ha logrado lo opuesto de lo que pretendía: Ahora Colombia exporta más cocaína a los Estados Unidos que antes de que se aprobara el Plan en el 2000 y se ha duplicado el número de regiones en Colombia donde se cultiva la planta de coca para la producción ilícita de cocaína, gracias a la inepta política estadounidense. Los efectos secundarios han sido peores: vastas porciones de selva amazónica han sido destruidas por el spray herbicida aéreo. Las fuerzas militares y policíacas colombianas – quienes ahora están mejor financiadas y equipadas – son desplegadas no solo en contra de las guerrillas y los traficantes de droga, sino también en contra de los movimientos sociales e indígenas pacíficos, sindicatos y sus líderes.

El compromiso de “trabajar con el gobierno para terminar con el reino del terror impuesto por los paramilitares de la derecha” es similar a la promesa de trabajar con un jefe de la mafia para terminar con las actividades naturales de sus regímenes mafiosos. El actual presidente colombiano, Uribe, antiguo alcalde de Medellín, llegó al poder como parte integral de la estructura política narco-paramilitar y constituye el mayor obstáculo para terminar con ellos.

Las afirmaciones sobre la guerra contra el terrorismo creada por George Bush están vivas y son propagadas por el lenguaje utilizado por su oponente político, Obama, en un lenguaje que etiqueta a las guerrillas colombianas – enfrascadas en una guerra civil durante cinco décadas – como “terroristas”, lo cual corresponde a presentarlas, en el idioma Norteamericano, como el equivalente de Osama bin Laden. La persecución de las organizaciones terroristas sin estado por parte de Estados Unidos en lugares como Pakistán se proyecta sobre un conjunto muy distinto de realidades en Latinoamérica, en donde las insurgencias armadas de ciudadanos en contra de sus propios gobiernos represivos surgieron precisamente porque la forma autoritaria de “democracia” en aquellas naciones había cerrado la puerta a la participación pacífica en la lucha política. La relación de una con otra es falsa y contraproducente, y perpetuará las mismas circunstancias que refuerzan la disfunción nacional colombiana en particular.

De manera similar, Obama dio una estampa de legitimidad al régimen mexicano de Felipe Calderón, instaurado mediante un fraude electoral minuciosamente documentado en el 2006:


Miles de miembros de bandas centroamericanos han sido arrestados en los Estados Unidos, incluso aquí en el sur de Florida. Hay emergencias nacionales enfrentando a Guatemala, El Salvador y Honduras. Los cárteles mexicanos están aterrorizando a ciudades y pueblos. El presidente Calderón tuvo razón en decir que ya es suficiente.

Debemos respaldar el esfuerzo mexicano para contenerlos.

Obama fue más lejos al hacer un llamado para la expansión del Plan Mexico (lo que los simuladores llaman la “Iniciativa Mérida”), el cual repite la horrible experiencia del Plan Colombia en el país vecino de Estados Unidos, en una forma que francamente causará un flujo mayor de inmigrantes mexicanos hacia los Estados Unidos debido a las herramientas represivas que le concederá al régimen calderonista. Y aún así, Obama dijo “la Iniciativa Mérida no invierte lo suficiente en Centroamérica”, cuando sus inversiones en México van a causar muchos más problemas del tipo que se propone combatir.

La manera de expresarse a cerca de mantener los estúpidos estándares del progreso en el hemisferio no es más reconfortante: “condicionaremos nuestro respaldo a indicadores claros para confiscar drogas, perseguir a los corruptos, reducir el crimen y atrapar a los cabecillas”. Condicionar el respaldo a indicadores sobre derechos humanos o elecciones justas y libres no fue considerado o mencionado.

Al hablar de política energética, Obama abrió una lata de gusanos completamente diferente: “Evaluaremos las oportunidades y los riesgos del poder nuclear en el hemisferio reuniéndonos con México, Brasil, Argentina y Chile”. Los líderes brasileños, incluyendo aquellos en el ejército del presidente Lula da Silva, a menudo son citados a favor del desarrollo de armas nucleares en ese país a partir de tecnología de poder nuclear.

Si tomamos todas las declaraciones de Obama en su conjunto, nos damos cuenta de que está ofreciendo la misma vieja tarifa con respecto a la política entre Estados Unidos y Latinoamérica que le ha servido a sus predecesores en la Casa Blanca, ofreciendo políticas fallidas y retórica basada en mitos, condenada a más fracasos (y replicando más miseria, imposición y autoritarismo en los pueblos latinoamericanos) una y otra y otra vez.

Y sin embargo…


“El vaso está medio lleno”

Si las palabras anteriores replicaron y perpetuaron algunas de las partes más problemáticas de los 28 años de la política Reagan-Bush-Clinton-Bush y su propaganda hacia Latinoamérica, hubo partes substanciales y significativas en el resto del discurso de Obama que rompieron de manera decisiva con otras doctrinas igualmente destructivas.

El rompimiento de la política de Obama en la que los medios se enfocaron más fue el repetido juramento de aligerar el embargo de los Estados Unidos contra Cuba, en dos formas con las que Obama ha clavado la estaca en la dominación republicana de los votos cubano-americanos en Florida y otras partes.

Hasta hace poco, un pequeño grupo de los derechistas de mayor edad en la comunidad cubano-americana el sur de Florida votaba en bloque por el candidato que ofreciera las políticas más belicosas hacia la isla de Cuba. Ellos eran los jefes políticos y hablaban con una sola voz en nombre de los votos que podían aportar.

Una gran parte de la bomba de tiempo entre Estados Unidos y Latinoamérica mencionada anteriormente ha estado compuesta por el control que ese grupo de interés tiene sobre los votos cubano-americanos en el importante estado electoral de Florida. El miedo a perder el “estado columpio” (un estado en el que ningún partido puede confiar y en donde las elecciones presidenciales han sido muy reñidas en las contiendas pasadas) con la mayoría de los votos electorales mantuvo a los demócratas y republicanos que se habían postulado para presidente en el pasado peleando la Guerra Fría mucho después de que el muro de Berlín había caído. Y en el Congreso de los Estados Unidos, los tres distritos dominados por cubano-americanos en Florida han producido a titulares republicanos empedernidos y obsesionados con luchar contra lo que ellos llaman comunismo en toda Latinoamérica, una fijación que también envenenó otras políticas estadounidenses hacia el hemisferio.

Regresando a la metáfora de la bomba de tiempo: Para alejar el discurso político de los Estados Unidos hacia Latinoamérica de las obsoletas teorías de dominó que se convirtieron en dogma cuando existía la Unión Soviética, el primer cable que se necesita cortar en ese aparato destructivo es el control de la derecha sobre los votos electorales en Florida mediante el voto cubano-americano en bloque. Es por eso que Obama dio su discurso en Miami.

Una brecha generacional (que ha pasado casi desapercibida en los medios de comunicación estadounidenses) ha surgido entre los cubano-americanos a los que Obama pudo escuchar y con los que pudo hablar antes de que se dieran cuenta sus rivales en la contienda electoral de mayor edad. Los miembros de generaciones más jóvenes han concluido – junto con la mayoría de otros americanos – que el embargo de Estados Unidos contra Cuba es una política completamente estúpida, en parte debido a que es particularmente restrictiva para ellos: Bajo la ley actual, se les prohíbe visitar y mandar dinero a sus familiares en la isla. El llamado de Obama a terminar con esa prohibición – cosa a la que se opuso primero su principal rival demócrata, la senadora Hillary Clinton, y ahora su oponente republicano McCain – ha tenido una gran resonancia en la comunidad del sur de Florida, y ha provocado que generaciones jóvenes de cubano-americanos comiencen a abandonar a sus líderes más reaccionarios y dañinos.

(En cierto sentido, este fenómeno es similar a lo que ha logrado la campaña de Obama entre la mayoría de los grupos demográficos en los Estados Unidos y en su Partido Demócrata: ha ahogado a lo peor de la vieja guardia bajo una ola de millones de jóvenes votantes y ha vuelto a encender las alianzas multi-raciales que impulsaron a los movimientos de los derechos civiles y que han sido la receta para lograr los progresivos avances periódicos del país)

La facción gusano de los jefes políticos de mayor edad que alguna vez hablaron con una sola voz representando al grupo étnico de dos millones de cubano-americanos en los Estados Unidos se encuentra dividido. Algunos – como muchos de los 900 líderes comunitarios que se reunieron bajo la bandera de la Fundación Nacional Cubano-Americana para escuchar a Obama – también han roto con la ortodoxia a favor del embargo, si bien solo por la conciencia pragmática de que nadie va a tener influencia en el futuro cercano sin el apoyo y la participación de sus propios hijos y nietos adultos.

El ataque de Obama en el territorio que el Partido Demócrata ya había considerado como un fracaso – que empezó el verano pasado con una columna editorial en el Miami Herald y un discurso en la Pequeña Habana en Miami en donde hizo un llamado para aligerar el embargo – también a tocado a las candidaturas de tres demócratas cubano-americanos que comparten su visión de derrotar a los miembros del congreso republicanos de extrema derecha. Entre ellos está Joe Garcia, un demócrata progresista que está retando al representante Mario Diaz Balart (R-Florida). La ecuación anterior había creado lugares seguros para Diaz-Balart y su hermano, el representante Lincoln Diaz-Balart (R-Florida), quien está siendo retado por otro demócrata: el ex alcalde Raúl Martínez. Los hermanos son descendientes de una dinastía política cubana. La representante Ileana Ros-Lehtinin (R-Florida) también enfrenta una oposición electoral este año por parte de la demócrata Annette Taddeo.

Estos tres miembros republicanos del congreso estadounidense, más allá de servir como guardias del embargo, han tenido un efecto corrosivo en el discurso político del Congreso con respecto a toda Latinoamérica. Ellos ven al comunismo soviético detrás de cualquier forma de progreso social – ya sea democracia social o derechos humanos – y han sido los principales entusiastas de las políticas que satanizan a Venezuela y Bolivia al tiempo que animan a los regímenes represivos en Colombia y México.

Al igual que con los cambios en toda Latinoamérica, Obama no puede tomarse el crédito por provocar este cambio demográfico en la comunidad cubano-americana, pero sí hizo algo que los políticos estadounidenses rara vez hacen: Escuchó más allá de la máquina ruidosa y oyó el estruendo de abajo, una habilidad que le ha servido, en tanto antiguo organizador comunitario, para otras cosas durante su campaña. En este sentido, el discurso del senador del viernes no solamente nos dijo algunas cosas sobre él; nos enseñó otras de sus cualidades. Desde el llamado de agosto del 2007 para aligerar el embargo, la candidatura de Obama se ha vuelto un bastión para un nuevo movimiento progresista entre los cubano-americanos para retar a la vieja guardia. Esa inclinación por escuchar lo que está sucediendo bajo el radar de la “sabiduría convencional” pasada de moda es precisamente lo que le ha faltado a muchos políticos estadounidenses y la cualidad que va a ser más necesaria para cortar los cables restantes en la bomba de tiempo entre Estados Unidos y Latinoamérica.

El siguiente cable que hay que cortar es aquél de la política de comercio. La imposición de que otros países firmen “tratados” basados en el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLACAN), un tratado que desde 1994 ha destruido la vida de millones de trabajadores y campesinos a ambos lados de la frontera entre Estados Unidos y México pero que ha sido una bonanza para las corporaciones multinacionales, ha influido a la política estadounidense en otras cuestiones. Esta ronda particular de abuso continental se aceleró una vez que el presidente Bill Clinton firmó el TLCAN en 1993. La guerra contra las drogas, la ayuda militar y económica de los Estados Unidos y otras palancas de presión y poder han sido utilizadas en contra de países latinoamericanos cuya meta ha sido obligarlos a entrar en una nueva generación de tratados comerciales. La reticencia de muchos países a firmar la destrucción de sus economías y soberanía al estilo mexicano ha ocasionado, más que cualquier otro factor, las hostilidades de Washington hacia Venezuela y otros países que se han movido, a través del voto, hacia la izquierda en los últimos diez años.

El gran empuje de la administración de Bush este año ha sido buscar la aprobación del Congreso de un tratado de libre comercio entre Estados Unidos y Colombia. En Miami, el viernes, Obama denunció la falta de protecciones a los trabajadores en el plan e insistió que la manera en que la riqueza estaba distribuida “no solo el balance corporativo” sería la base de futuras negociaciones comerciales en su administración:


“Rechazo vehementemente la visión Bush-McCain de que cualquier tratado comercial es un buen tratado. No podemos aceptar un comercio que enriquece a quienes ocupan los escaños más altos de la escalera al tiempo que cortamos los escaños más bajos. Es tiempo de entender que la meta de nuestra política comercial debe ser un comercio que funcione para toda la gente en todos los países. De igual forma que los obispos de Centroamérica, me opuse al tratado porque las necesidades de los trabajadores no fueron tomadas en cuenta adecuadamente. Apoyé el Tratado de Libre Comercio con Perú porque había previsiones sobre el trabajo y el medio ambiente. Ése es el tipo de tratado que necesitamos; un tratado que levante a los trabajadores, no sólo a los corporativos.”

“No hay nada proteccionista en pedir que el comercio extienda los beneficios de la globalización en lugar de manejarlos de acuerdo con intereses especiales mientras les damos lo que queda a los trabajadores en nuestra casa y en el extranjero”.


Si bien podemos asumir que el apoyo de Obama al Plan Colombia, la legitimidad que otorga al régimen de Uribe y la aprobación de su violación del territorio ecuatoriano le daría un respiro de alivio a Uribe, el comandante en jefe colombiano ha expresado su miedo casi histérico de tener una administración de Obama. De hecho, el mes pasado, Uribe atacó a Obama públicamente sobre su oposición al tratado de comercio. El que un presidente de otro país se entrometa en una campaña presidencial estadounidense es una medida extrema, ya que rompe las normas generalmente aceptadas del protocolo diplomático.

El mes pasado, el presidente Bush convocó en medio del pánico a una conferencia de prensa televisada cuando los demócratas en el congreso se opusieron al tratado de comercio con Colombia:


“Si el Congreso no aprueba este tratado, no solo abandonará a un buen aliado, sino que mandará un mensaje a toda la región de que no puede contar con los Estados Unidos para apoyar a sus amigos”.

“Nos estamos jugando mucho en Latinoamérica”, dijo Bush, citando la “localización estratégica” de Colombia e insistiendo que la aprobación del tratado es necesaria para lanzar “una poderosa reprimenda a los dictadores y demagogos que están en nuestro jardín trasero”.


Los extractos del discurso de Obama con respecto a Colombia le otorgaron virtualmente toda la tienda al régimen de Uribe, excepto por el tratado de comercio que, según Uribe y sus banqueros estadounidenses, es su más alta prioridad para consolidar un control más permanente de la derecha sobre Colombia.

Eso que oyen es el sonido que se produce al cortar el segundo cable: Colombia, ahora el país renegado de Sudamérica, con su último régimen derechista en una región donde, hace tan sólo diez años, todos los países eran gobernadas por la derecha autoritaria, está flotando hacia un aislamiento auto infligido de sus vecinos. Su servilismo hacia Washington lo hace el único reducto que se rehúsa a incorporarse al Consejo de Defensa Sudamericano, el cual se está conformando por los 11 gobiernos restantes de ese continente. La oposición de Obama al tratado de comercio, el cual es el santo grial de Uribe, manda una poderosa señal no solo al pueblo colombiano sino al resto de la región, de que el cheque en blanco previamente extendido por las administraciones de Clinton y Bush a Colombia ya no puede ser considerado como absoluto.

En el contexto del anuncio de Obama el verano pasado, en una entrevista con el columnista conservador Andrés Oppenheimer, quien escribió que Obama le dijo que “el no solo se reuniría con el presidente venezolano ‘bajo ciertas condiciones’ sino que viajaría a Bolivia – el aliado más cercano de Venezuela en Sudamérica – al inicio de su presidencia,” el mensaje a la mayoría de países sudamericanos es claro: la política de los Estados Unidos hacia una región entera ya no estará determinada por un solo gobierno. (En esa entrevista, Obama también expresó su deseo de visitar Brasil, Argentina y Chile durante su primer año como presidente). Eso – y no su continuación de otras políticas estadounidenses hacia Colombia – ha reacomodado los muebles en el hemisferio.

La queja legítima que los países y pueblos latinoamericanos han tenido en contra de los Estados Unidos ha sido su política de imposición “hazlo como te dicen” y la falta de respeto hacia las decisiones y aspiraciones democráticas de todos sus países. En su discurso de Miami, Obama fue más lejos:


“Es tiempo de una nueva alianza en América. Después de ocho años de las políticas fallidas del pasado, necesitamos un nuevo liderazgo para el futuro. Después de décadas de presionar para obtener una reforma de arriba hacia abajo, necesitamos una agenda que promueva la democracia, la seguridad y la oportunidad de abajo hacia arriba. Por eso mi política para América estará guiada por el simple principio de que lo que es bueno para la gente de América es bueno para los Estados Unidos.”

¿Cuando fue la última vez – si es que alguna vez la hubo – que un nominado a la presidencia de Estados Unidos habló en términos de una dialéctica “de arriba hacia abajo” versus una “de abajo hacia arriba” con respecto a la democracia en América? Obama vuelve a escuchar. El concepto mismo de democracia, en años recientes, ha sido promovido en varias regiones de Latinoamérica. Uno se acuerda de la aparición del presidente boliviano Evo Morales en The Daily Show en Nueva York el septiembre pasado, en donde el conductor Jon Stewart expresó su sorpresa en torno a que Morales había logrado nacionalizar la industria del gas, redistribuido la tierra mediante la reforma agraria y convocado a una convención constitucional todo en sus primeros ochos meses en la presidencia.

La gran historia americana de los años recientes, y que no ha sido reconocida, es que Latinoamérica se ha convertido, ante la insistencia de sus pueblos, en un avanzado laboratorio que desarrolla formas democráticas más progresistas y, en efecto, más democráticas (“de abajo hacia arriba”, en palabras de Obama). Esto sucede al mismo tiempo en que, en los Estados Unidos, el poder ejecutivo se ha concentrado peligrosamente y ha atrasado el reloj de la más americana de las libertades y los derechos constitucionales.

Si tan solo la bomba de tiempo de la retórica de Guerra Fría fuera de Washington pudiera dejar de hacer tictac tan ruidosamente para detonar por todos los lados en una polarización de pánico, la verdadera historia de Latinoamérica – aquella que este periódico ha estado reportando tan intensamente durante estos años – podría ser escuchada no como algo amenazador, sino como innovaciones que podrían ser aplicadas para mejorar la vida de la mayoría de los ciudadanos estadounidenses también. La capacidad para ignorar el ruido causado por los medios y escuchar, si alguna vez llegara a existir en los oídos del ocupante de la Oficina Oval, lo que proviene de “abajo hacia arriba”, ofrecería tal vez sus mayores posibilidades no solo en la política exterior estadounidense, sino también en la interior. Mientras que los avances en materia de democracia se han detenido completamente en los Estados Unidos y, francamente, atrofiado, otras regiones del hemisferio han tomado la batuta que dejó caer el vecino del norte.

La firma de la campaña de Obama ha sido su creencia de que “el sistema” en Washington está roto. En ese contexto, las siguientes palabras de su discurso en Miami son interesantes:


“Durante demasiado tiempo, Washington se ha metido en debates pasados de moda y se ha atorado en planes sobre drogas y comercio, democracia y desarrollo, a pesar de que no van a superar las pruebas del futuro”.

La desconexión entre el reconocimiento de Obama de que los planes “sobre drogas y comercio, democracia y desarrollo” están “cansados” y “no van a superar las pruebas del futuro” y las afirmaciones previamente realizadas sobre algunas de las peores políticas existentes con respecto al Plan Colombia, el Plan México y la fijación (y la incomprensión) nada saludable en la democracia venezolana en la era de Chávez, creará, si Obama llega a la presidencia, una fascinante serie de tensiones creativas. Ese tictac ensordecedor – siempre amenazando con ultimátums e imposiciones a esta parte de la tierra – es lo que tiene que ser silenciado para que el progreso ocurra.

La bomba de tiempo suena más alto sobre la falla de la política Estados Unidos-Venezuela: el cable detonador del aparato explosivo. Chávez ha explotado la riqueza económica de su país en tanto nación productora de petróleo para financiar un avance masivo en los programas de lucha contra la pobreza y sociales del tipo – si el tictac no fuera tan fuerte – que los demócratas en Estados Unidos buscarían imitar. Algunos de ellos son: el antiguo representante Joe Kennedy (D-Massachussets) y sus Corporaciones Energéticas Citizen, entre otros, ha conseguido tratados con Citgo, la compañía petrolera venezolana propiedad del estado para proporcionar aceite para calefacción de bajo costo a las familias pobres y de clase media en los Estados Unidos.

Después de su primera elección en 1998, Chávez se movió rápidamente para redistribuir la riqueza de la nación, provocando un miedo absoluto en la clase oligárquica que por tantas generaciones había saqueado su propio país, dejando a la gran mayoría de los venezolanos en completa pobreza. Los medios corporativos –dentro y fuera de Venezuela – lideraron las primeras campañas de propaganda en contra de Chávez. Uno de los principales entusiastas de los trabajos que representaban a Chávez como un peligroso autoritario y simultáneamente como un bufón inepto (como si alguien pudiera ser ambos) era el entonces corresponsal del NY Times en Sudamérica, Larry Rohter (quien ahora cubre, irónicamente, la campaña estadounidense para el periódico mencionado). Para ese entonces, en abril del 2002, los medios y el ejército venezolano conspiraron para dar un golpe de estado, secuestrando al presidente elegido democráticamente al tiempo que transmitían la falsedad de que había “renunciado”. El “reportaje” sin confirmar de Rohter y otros había causado una histeria masiva tal en los medios de comunicación estadounidense que su periódico, el Times, publicó una editorial elogiando el golpe de estado. (El Times, ante la enorme indignación pública, se disculpó más tarde por su editorial y la condenó).

Para aquellos que no conocen los eventos de abril 2002 que comenzaron las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, por favor lean nuestro resumen publicado unos días después del golpe: Tres días que sacudieron a los medios: La mejor hora del periodismo en línea expuso y revirtió un golpe. Es imposible entender la manera en que las relaciones entre las administraciones de Bush y Chávez han caído en esta disfunción de insultos sin estudiar aquél momento clave en la historia de este joven siglo.

De llegar a la Casa Blanca y empezar a implementar aunque sea en una pequeña parte los cambios sistémicos sobre “la manera en que Washington hace negocios” que ha anunciado en su campaña, Obama encontrará que el líder al que llamó “demagogo” el viernes ha dibujado el único mapa contemporáneo exitoso de cómo un presidente democráticamente electo sobrevive los ataques violentos cuando los intereses especiales atrincherados se retiran.

Como este reportero descubrió dos meses después del golpe fallido, cuando siguió, en tanto reportero, a Chávez durante dos días de reuniones y eventos diversos, el líder Venezolano – lejos de ser el “bufón” que los simuladores de los medios corporativos tratan de presentar – es un líder político extremadamente educado y considerado, además de ser un estratega con una memoria fotográfica de la política y la historia, abarcando hasta los detalles mínimos que la mayoría de los jefes de estado delegan a su staff.


Diplomacia cara a cara

Una de las promesas de campaña de Obama que ha llamado más la atención, primero de su rival democrática Clinton y ahora del presidente Bush y el candidato presidencial McCain, es su voluntad de reunirse cara a cara con Chávez y otros líderes mundiales a los que las pasadas administraciones estadounidenses les dieron la espalda. Esa reunión en particular, si llegara a suceder, puede ser la última oportunidad de ambas naciones para desactivar la bomba de tiempo. La continuación de las tensiones entre Estados Unidos y Venezuela, dado que mucho del escaso recurso llamado petróleo está en juego, podría llevar a mayores hostilidades, incluyendo la guerra. Cualquier intento por parte de los Estados Unidos de atacar a Venezuela militar o económicamente provocaría inevitablemente la interrupción de las exportaciones petroleras de esa región de las cuales se ha vuelto dependiente la economía estadounidense.

Uno podría imaginar que una reunión hipotética entre Bush y Chávez o entre los senadores Clinton o McCain y Chávez probablemente explotaría en una disfunción en los primeros minutos, con consecuencias geopolíticas para todos. Aquellos personajes están en contra de la voluntad de Obama para organizar dicha reunión precisamente porque están – en un nivel de ego y personalidad – pobremente equipados para desarmar los duros sentimientos existentes para reestablecer la relación de mutuo respeto entre dos naciones que históricamente han sido amigables una con otra. Cada uno de ellos – Bush, McCain y Clinton – sufre de un mal de oído que afecta a la mayoría de los políticos estadounidenses. Obama, por el contrario, considera que es mejor hablar cara a cara en lugar de gritarse uno a otro a través de los medios de comunicación internacionales.

Es un tema al que Obama regresó en su discurso del viernes en Miami, con respecto a su voluntad de reunirse también con Raúl Castro y/u otros líderes cubanos, dándole la vuelta a McCain y haciendo que su rechazo a sostener dicha reunión se convierta en una debilidad para él:


“John McCain ha ido por todo el país hablando de cuánto deseo reunirme con Raúl Castro, como si yo estuviera buscando una reunión social. Yo nunca he dicho eso y John McCain lo sabe. Después de ocho años de políticas desastrosas de George Bush es hora de buscar una diplomacia directa, con amigos y enemigos por igual, sin precondiciones. Habrá una cuidadosa preparación. Elaboraremos una agenda clara. Y, como presidente, estaré dispuesto a guiar esa diplomacia en el tiempo y lugar que yo escoja, pero solo cuando tengamos una oportunidad de avanzar los intereses de los Estados Unidos y avanzar la causa de la libertad para el pueblo cubano.

“Yo nunca pondré en peligro la causa de la libertad. Y, a diferencia de John McCain, yo nunca desecharé una manera de actuar que podría avanzar la causa de la libertad. Ya hemos tenido suficiente de promesas de políticos como George Bush y John McCain. Yo voltearé la página.”


Y los 900 líderes cubano-americanos en la reunión – aquellos que los políticos habían creído que se opondrían firmemente a las pláticas directas con Cuba – aplaudieron. Dos días después, otra de estas organizaciones, Women in White – Damas de blanco, familiares de aquellos que llaman prisioneros políticos en Cuba, publicaron una declaración que apoyaba y elogiaba la propuesta de Obama:


La fundadora de Women in White, Miriam Leiva, y su esposo recién liberado, Óscar Chepe, también escribieron una carta a Barak Obama.

Aplaudieron su oferta para permitir que los cubano-americanos visiten a sus familiares libremente.

También escribieron que una política más creativa podría ayudar en la transición hacia la democracia y que la confrontación actual es utilizada por las autoridades en la Habana para justificar su represión.

El gobierno cubano niega que haya prisioneros políticos en la isla, llamándolos mercenarios a sueldo, pagados por los Estados Unidos


Sin duda existen ciertos problemas que van a dificultar esas pláticas cara a cara: Cuba argumenta que las personas llamadas “prisioneros políticos” eran espías que realizaban espionaje pagado o provocaciones desestabilizadoras por parte del gobierno estadounidense: dado que la Agencia Central de Inteligencia ha puesto mucha atención en Cuba, incluyendo múltiples intentos de asesinato en contra de Fidel Castro, es altamente probable que muchos de aquellos prisioneros fueran espías. De igual forma, los Estados Unidos tiene cubanos en la cárcel condenados por la misma ofensa. Ambos lados niegan los cargos. El espionaje es un crimen en ambos países y aún así ninguno admite haberlo cometido en contra del otro bajo ninguna circunstancia. Y aún así el hecho también apunta a una salida que muchos países han utilizado a lo largo de la historia: un intercambio de prisioneros.

Pero, snip, ¿pueden oír en ese escenario el sonido de los cables que están siendo cortados en la bomba de tiempo?

Desarmar los sesenta años de tensiones entre los Estados Unidos y Cuba en este momento de la historia en que Fidel Castro acaba de dejar el poder, probablemente no es un reto tan difícil como otros desórdenes que el siguiente presidente de Estados Unidos heredará en relación con otros países. El más grande de ellos con respecto a las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica será el de Venezuela. Y aún así, con un oído que escucha en lugar de una boca que siempre está hablando en la Casa Blanca, ese cambio podría suceder.

Esto nos lleva al problema de la retórica y la propaganda, el cual ha plagado las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica a lo largo de la historia. El tic, tic, tic de la bomba de tiempo puede escucharse en cada gesto machista a través del Caribe y los vestigios del lenguaje de la Guerra Fría que crean divisiones aún donde existen alianzas naturales. La polarización es alimentada por el racismo y la intolerancia hacia todos los pueblos latinoamericanos, y más directamente hacia los inmigrantes de aquellos países en los Estados Unidos.

Obama, quien se opuso a la guerra de Estados Unidos en Irak desde el inicio, de convertirse en presidente, heredará ese desorden y aquellos hechos en Latinoamérica que el no creó. Su frecuente afirmación sobre Irak – “tenemos que ser tan cuidadosos en salir como fuimos descuidados al entrar” – también se aplica a su enfoque sobre las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica.

Aquellos que buscan un cambio en la política exterior de los Estados Unidos en este hemisferio pueden tener reacciones entrecruzadas hacia el discurso de Obama. Y aún así, comparado con su menguada rival del Partido Demócrata, la senadora Clinton, y su probable opositor republicano, el senador McCain, las diferencias que ha impulsado – para lograr una diplomacia cara a cara con los líderes de Venezuela y Cuba, para aligerar el embargo a Cuba, para detener el tratado de comercio Estados Unidos –Colombia y su tendencia a romper con la política pasada – una presidencia de Obama sacudiría dramáticamente el status quo del Hemisferio Occidental.

(Algo que vale la pena destacar en las diferencias entre Obama y McCain es una noticia que apareció en el periódico El Mercurio de Chile el sábado: el consejero principal de McCain en asuntos latinoamericanos resulta ser Otto Reich, quien fue parte de la administración de Reagan y Bush y fue el arquitecto de la guerra Contra en contra de Nicaragua, un protector de violentos terroristas anti-Castro y un jugador clave en el golpe del 2002 en Venezuela. Los contrastes que sí existen entre Obama y McCain sobre la política en Latinoamérica son como el día y la noche)


Todos Somos América

Obama concluyó su discurso del viernes utilizando un tipo de lenguaje muy diferente que denotó respeto cuando históricamente había habido una expectativa de sumisión. Y con tres palabras – “Todos somos Americanos” – atravesó la pared que está siendo construida entre las Américas de la misma manera en que el presidente John F. Kennedy dijo “Ich bin ein Berliner” en el Muro de Berlín. Esta frase será repetida constantemente en los próximos días y meses en toda Latinoamérica:


“Y debemos aprovechar el vasto recurso de nuestra propia población migrante para avanzar cada parte de nuestra agenda. Uno de los aspectos preocupantes de nuestra política reciente ha sido el sentimiento anti-inmigrante que se ha encendido y que ha sido explotado por los políticos en tiempos de elecciones. Tenemos que entender que la inmigración – cuando se hace de manera legal – es una fuente de fuerza para este país. Nuestra diversidad es una fuente de fuerza para este país. Cuando nos unimos –negros, blancos, hispanos, asiáticos y nativo americanos no hay nada que no podamos lograr –. ¡Todos somos americanos!

Habló de la necesidad de “dejar las intimidaciones atrás” en la retórica entre las Américas:


“Cada momento es crítico. Y este tiene que ser nuestro momento. Libertad. Oportunidad. Dignidad. Estos no son solo los valores de los Estados Unidos –son los valores de las Américas. Fueron la causa que impulsó al ejército de Washington y a la caballería de Bolívar; a la pluma de José Martí y a las campanas de Hidalgo.

“Ese legado es nuestra herencia. Esa debe ser nuestra cusa. Y ahora debe ser el momento en que damos vuelta a la página para empezar un nuevo capítulo en la historia de las Américas”.


Entonces, dependiendo de las tendencias de cada quien, uno puede ver en la doctrina de Obama con respecto a las relaciones entre Estados Unidos y Latinoamérica, un vaso medio vacío o un vaso medio lleno, o tal vez ni siquiera un vaso. Tal vez sea un cortador de cables.

viernes, 23 de mayo de 2008

Obama apoya una nueva alianza con América Latina

El precandidato demócrata apuesta a una agenda que promueva la democracia e iniciativas regionales energéticas. También manifestó su apoyo a Colombia en su lucha contra las FARC y prometió levantar algunas restricciones a Cuba.

por AméricaEconomía.com y Dow Jones Newswires


Aunque todavía está lejos de la Casa Blanca, el precandidato demócrata a la presidencia de los Estados Unidos, Barack Obama, ya delinea parte de su estrategia si logra ganar las elecciones. Una de ellas sería cambiar radicalmente la política de Washington hacia América Latina, incluyendo una nueva estrategia con Cuba que alentará la "diplomacia directa", autorizará los viajes de familiares a la isla y el envío de remesas sin límites.

Durante una visita a Miami, Obama también advirtió que no tolerará que las Fuerzas Armadas Republicanas de Colombia, FARC, reciban ayuda de los gobiernos de países vecinos, y destacó que los fondos destinados a la iniciativa de Mérida no son suficientes. Para finalizar, criticó duramente la política del gobierno del presidente George W. Bush hacia Latinoamérica y la posición del virtual candidato republicano a la presidencia, John McCain.

En un almuerzo organizado por la Fundación Nacional Cubano Americana (www.canf.org/), Obama manifestó que su gobierno se comprometerá de manera directa con el hemisferio americano para alentar la democracia y lanzará una iniciativa regional de seguridad para combatir el narcotráfico, la corrupción y la delincuencia.

"Es hora de una nueva alianza de las Américas", dijo Obama. "Es hora de que los Estados Unidos vuelva a extender una mano de ayuda y sea un rayo de esperanza", consideró.

"Después de ocho años de políticas desastrosas de George Bush, ha llegado la hora para avanzar la diplomacia directa, con amigos y enemigos, sin precondiciones", manifestó el senador de Illinois, que concluyó el viernes una visita de tres días por la Florida. "Jamás dejaré de defender la libertad", aseveró.

Para Obama, que supera a su rival demócrata Hillary Clinton en número de delegados y en voto popular, "es hora de ir más allá de la retórica dura que no trae resultados. Es hora de una nueva estrategia".

Cuba. El senador dijo que de llegar a la presidencia, de inmediato autorizará los viajes de familiares y el envío de remesas a la isla sin límite. "Es hora de permitir a los cubano-americanos ver a sus madres y padres, sus hermanas y hermanos. Es hora de dejar que el dinero cubano-americano disminuya la dependencia de sus familiares del régimen de Castro", sostuvo.

"Estamos extraordinariamente satisfechos", dijo José Hernández, presidente de la fundación, en una improvisada rueda de prensa realizada tras el almuerzo. "Es el compromiso más grande que ha hecho Obama", declaró y de inmediato aclaró que no se opone a que Obama hable directamente con Raúl Castro porque "es mejor hablar antes que quedarse de brazos cruzados".

Colombia. Obama advirtió que su gobierno llamará la atención "a cualquier apoyo que reciban las FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia) que provenga de gobiernos vecinos" (en clara alución a Chávez) y dijo que ese tipo de comportamiento debe ser denunciado internacionalmente, "aislado al nivel regional (...) porque esta situación "no puede seguir así".

Narcotráfico. Sobre la Iniciativa Mérida que procura combatir el narcotráfico, el crimen organizado y la violencia en México y Centroamérica (Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panamá), admitió que no dedica suficientes recursos, y destacó que Estados Unidos tiene que trabajar "aún más al sur". En ese sentido, dijo que destinará más recursos económicos a la región para combatir la pobreza.

Estados Unidos no puede "ignorar el sufrimiento a nuestro sur, ni permitir la globalización de los estómagos vacíos", consideró, y anunció que entre sus planes figura el de aumentar "de manera significativa nuestra ayuda para las Américas".

La Doctrina McCain: De vuelta a la Guerra Fría en Latinoamérica

El embargo de Cuba, el comercio con Colombia y los derechos humanos en México de repente son cuestiones de gran importancia en la campaña presidencial de los EU

Por Al Giordano
Especial para The Narco News Bulletin
23 de mayo de 2008

Durante ocho años, este periódico ha reportado miles de historias de Latinoamérica que fueron ignoradas o distorsionadas por los medios comerciales en los Estados Unidos y que rara vez fueron mencionadas por sus políticos. El único efecto secundario benéfico de la fracasada guerra en Irak del presidente de los EU George Bush es que su administración tuvo menos tiempo y recursos que las administraciones anteriores para imponer sus y políticas y doctrinas invasoras en el hemisferio occidental.

Durante los años de Bush, a lo largo de elección tras elección democrática, los pueblos de los principales países latinoamericanos (con la deplorable excepción de Colombia y México) se movieron forzosamente hacia una democracia más auténtica y hacia una mayor protección de los derechos humanos. La distraída administración de Bush se ha opuesto a la democracia latinoamericana en cada paso pero, salvo unas excepciones, casi siempre mediante la retórica y no mediante hechos.

Sin embargo, las excepciones han sido extremas y feas: Los EU han seguido mandando billones de dólares en ayuda militar, armamento, organizaciones mercenarias y herbicidas al corrupto narco-estado de Colombia. Esta intervención empezó con la administración de Clinton en el 2002 y continuó en la de Bush. La Casa Blanca ahora busca replicar la represión colombiana en el territorio de su vecino más próximo mediante el Plan México. Washington trató de darle oxígeno a un intento de golpe de estado militar y mediático en Venezuela en el 2002, solo para ser rechazado por la gente de ese país las 32 naciones de la Organización de Estados Americanos.

Pero hasta ahora, el Partido Demócrata de oposición en los Estados Unidos había estado muy unido a sus rivales republicanos, hermanados en apoyo a las imposiciones hechas a otras naciones americanas. En la campaña presidencial del 2004 el candidato democrático John Kerry (cuyo equipo de consejeros en política exterior era obstaculizado por gente como Rand Beers y otros antiguos oficiales administrativos de Clinton y Bush) básicamente dijo “yo también” al intento de satanización del presidente Chávez y no distanció su posición de la del presidente Bush en torno al Plan Colombia, el embargo de Cuba, las políticas de comercio, la guerra contra el narcotráfico, los derechos humanos o alguna otra política importante con respecto a Latinoamérica.

En ausencia de aquellas diferencias, había poco que debatir en los medios de EU en torno a las posturas de mano dura dirigidas a sus vecinos latinoamericanos. Durante los últimos 28 años, a lo largo de las administraciones de Reagan, Clinton y ambos Bush, muchas políticas fallidas y dañinas no se han movido de su lugar.

Pero, de repente, todo a cambiado: Latinoamérica es ahora la prioridad número uno en las elecciones presidenciales de los EU, que culminarán con las votaciones en Noviembre.


De repente un debate real

Cuando la historia de la campaña presidencial 2008 en los Estados Unidos y su impacto en la política latinoamericana esté escrita, el 23 de julio del 2007 será recordado como el parteaguas. En esa fecha, uno de los ocho candidatos presidenciales demócratas contestó una pregunta durante un debate e indicó que estaba dispuesto a sostener reuniones cara a cara con los líderes a los que EU les ha dado la espalda, incluyendo el presiente Hugo Chávez de Venezuela y el entonces líder de Cuba, Fidel Castro

Aquel candidato (que el pasado julio pocos pensaban podría ganar la nominación de su partido) fue salvajemente criticado por sus principales rivales debido a su apertura: llevando la batuta estaba la senadora Hillary Clinton, quien lo llamó “ingenuo y francamente irresponsable”. El joven retador –el senador Barack Obama- no se echó para atrás ni se doblegó bajo la presión: se mantuvo firme, defendió y abogó por aquella nueva diplomacia, y siguió desplegando otras posturas políticas, como aligerar el embargo de EU a Cuba que ha durado cuatro décadas, cuestión que su rival se rehusó a abordar.

Cuando el presunto candidato presidencial republicano, el senador John McCain atacó a Obama nuevamente esta semana, el New York Times recordó el origen de la disputa:


El origen del debate ha seguido siendo la respuesta del Sr. Obama durante un debate demócrata el año pasado, en donde dijo que estaría dispuesto a sentarse sin precondiciones con los líderes de ciertos países, incluyendo Cuba e Irán. La respuesta lo expuso a primero por parte de la senadora Hillary Rodham Clinton, su oponente demócrata y ahora por parte del Sr. McCain.

De vuelta en el presente, nueve meses después, Obama es el presunto candidato de su partido para la presidencia. Y, a pesar de que los ataques con respecto a sus rupturas con las políticas de EU hacia Latinoamérica no han logrado desviarlo en su camino hacia la elección demócrata, el republicano McCain ha vuelto a lanzar esos ataques nuevamente.

Aquí está un video clip de McCain, hablando el martes en Miami, en contra del nuevo llamado que hizo su rival para aligerar el embargo contra Cuba:



Aquí está el texto completo de lo que dijo McCain:

McCain hizo un llamado para continuar el embargo de EU contra Cuba:


“Hace solo un par de años, el senador Obama tenía una visión muy clara con respecto a Cuba. Cuando se le preguntó en un cuestionario sobre su política hacia ese país, contestó: ‘Creo que la normalización de las relaciones con Cuba ayudaría a los oprimidos y a los pobres del pueblo cubano mientras se dan las condiciones para un gobierno más democrático una vez que Castro inevitablemente deje el poder’. Ahora el senador Obama ha cambiado su postura y dice que solamente favorece el aligeramiento del embargo, no su anulación. El también quiere organizar una reunión sin condiciones con Raúl Castro. Estas acciones mandarían una señal equivocada a los dictadores de Cuba: no hay necesidad de realizar reformas fundamentales, pueden esperar simplemente a que cambien las políticas unilaterales en EU. Creo que deberíamos darle esperanzas al pueblo cubano, no al régimen de Castro”.

Mi administración presionará al régimen cubano para que libere sin condiciones a todos los prisioneros políticos, para que legalice a todos los partidos políticos, sindicatos y libere a los medios de comunicación, y que ponga una fecha para llevar a cabo elecciones internacionalmente monitoreadas. El embargo debe quedarse en su lugar hasta que se cumplan estos elementos básicos de la sociedad democrática…”


McCain también aseveró (increíblemente) que el régimen mexicano (que fue instalado en el 2006 mediante un fraude electoral completamente documentado y extendido) “tiene un compromiso con la democracia y los derechos humanos”.

Y repitió el llamado del presidente Bush para pasar el acuerdo del “libre comercio” entre EU y Colombia, basado en una lógica de la Guerra Fría:


“Las implicaciones estratégicas para rechazar este acuerdo son profundas. Colombia es un bastión de esperanza en una región en donde los hermanos Castro, Hugo Chávez y otros buscan afanosamente sabotear el progreso económico y democrático

Dos líderes nacionales del partido demócrata que han tratado de lanzarse para la presidencia y que ahora respaldan a Obama le respondieron instantáneamente a McCain:

El senador Chris Dodd de Connecticut dijo:


“John McCain necesita explicar porqué continuar haciendo exactamente lo que George Bush ha hecho de alguna manera va a producir un resultado distinto. El senador McCain que yo conocía estaba abierto a las negociaciones con Cuba para levantar el embargo, pero ahora está tomando una posición dura, adoptando una política que le ha fallado al pueblo cubano y a los americanos por igual durante 50 años”

Y el gobernador de Nuevo México, Bill Richardson, añadió:


“John McCain no entiende tan bien como el senador Obama y yo que el régimen de Castro funciona. McCain, como George Bush, tiene miedo de hablar con los chicos malos. Él se siente más seguro pretendiendo hablar duro y escondiéndose de ellos. Desafortunadamente, la gente común y corriente pagará por su falta de pericia diplomática. Esta es la política exterior de Bush-McCain que ha fracasado en todo el mundo y que no ha promovido el cambio en Cuba. Yo he negociado exitosamente con Castro y muchos como él, y sé que Barack tiene el juicio y la experiencia necesaria para dar un empujón a los cubanos hacia un mejor futuro. Lo hará sin dañar a aquellos que únicamente quieren mandarles dinero a sus familias y visitar a sus seres queridos. Él sabe que hay que hablar con los clientes difíciles… es mediante las negociaciones directas que uno manda su mensaje más contundente”

Obama también respondió inmediatamente:


“No hay nada más ingenuo que seguir con una política que ha fracasado por décadas, pero eso es todo lo que John McCain ofreció hoy mientras seguía haciendo campaña para continuar con la política exterior de George Bush durante una tercera administración… el senador McCain dejó convenientemente a un lado el hecho de que hace ocho años, cuando estaba postulándose como alguien que va al grano, él mismo hizo un llamado para negociar el fin del embargo. El pueblo americano tiene una elección clara entre una política de Bush-McCain hacia Cuba que no ha hecho absolutamente nada para avanzar hacia la libertad del pueblo cubano o hacia una nueva dirección que persiga la libertad cubana mediante una diplomacia directa y con principios, así como viajes familiares ilimitados y remesas para los cubano-americanos”.

En vez de huir del debate en torno a la política latinoamericana, como lo han hecho otros aspirantes a la presidencia, Obama apuesta por más. El viernes, Obama irá a Miami para presentar este punto a un grupo moderado de cubano-americanos, separando a los miembros más jóvenes quienes favorecen aligerar el embargo para que puedan visitar y mandar dinero a sus familiares en Cuba, de los miembros de más edad, quienes están en contra de Castro y que, hasta ahora, han mantenido un poder de veto sobre la política de EU hacia Cuba.


“Una reevaluación de la política de los EU”

Después de años de consenso imperial entre republicanos y demócratas en Washington, los críticos del partido demócrata con respecto a la política de los EU en Latinoamérica han tomado ventaja. Como reportó el Miami Herald el mes pasado:


Un partido demócrata empoderado ha tomado el control de la política de los EU hacia Latinoamérica, parando el acuerdo y enfocándose en programas de ayuda militar para Colombia y México.

Esto comenzó después de que los demócratas tomaran el control del congreso a principios del 2007, pero dio un giro dramático en estas últimas semanas, cuando Nancy Pelosi, presidenta de la Cámara de Representantes, desvió un esfuerzo del presidente Bush para forzar un voto sobre el tratado de libre comercio con Colombia.

Los legisladores demócratas, según varios miembros del staff del congreso, también podrían rechazar la solicitud de 500 millones de dólares como parte de un programa antidrogas conocido como el Plan Mérida. De igual forma, algunos demócratas influyentes han hecho un llamado para revalorar cuidadosamente la política de los EU en la región, desde Cuba y Venezuela hasta el narcotráfico.


Mientras tanto, miren cómo las palabras el republicano McCain han sido interpretadas como oligárquicas al lado sur de la frontera en periódicos como El Universal de Venezuela:


El senador republicano McCain, hablando frente a una ruidosa muchedumbre en Miami durante el Día de la Independencia Cubana, este martes, prometió continuar con el embarco en contra de la isla caribeña, impedir que Bolivia y Venezuela tomen el mismo camino que Cuba, así como fortalecer los lazos con Brasil, Chile y Perú, si es elegido presidente de los EU.

McCain criticó a su rival demócrata, el senador Barack Obama, por decir que está dispuesto a reunirse con el presidente cubano Raúl Castro, reportó AP

“Si me eligen como presidente (…) trabajaremos para impedir que Venezuela y Bolivia tomen el mismo camino hacia el fracaso que Castro ha diseñado para Cuba, ampliaremos y fortaleceremos los lazos con estados claves como Brasil, Perú y Chile”, dijo McCain.


De igual manera, McCain criticó a Obama por oponerse al tratado de libre comercio con Colombia, mediante un argumento basado no en economía, sino más bien en el discurso de seguridad estilo Guerra Fría:


“Colombia es un bastión de esperanza en una región en donde los hermanos Castro [el presidente de Venezuela] Hugo Chávez y otros están buscando afanosamente sabotear el progreso económico y democrático”, añadió McCain.

El presidente George Bush habló al respecto el 15 de Mayo durante un discurso dirigido al Knesset Israelí (parlamento), en el cual fue muy lejos, retóricamente hablando, comparando la postura de Obama con los pacificadores Nazis:


“Algunos parecen creer que deberíamos negociar con terroristas y radicales, como si algún argumento ingenioso pudiera persuadirlos de que han estado equivocados todo este tiempo. Ya hemos escuchado esta tonta delusión antes. Al tiempo que los tanques nazis entraban a Polonia en 1939, un senador americano declaró: ‘Señor, si tan solo hubiera hablado con Hitler, todo esto se podría haber evitado’. Tenemos la obligación de llamar esto por lo que es: el falso consuelo de la pacificación, que ha sido continuamente desacreditado por la historia”.

“¿A qué le temen George Bush y John McCain?” respondió Obama el lunes. “Exigir que un país cumpla con todas tus condiciones antes de que tú cumplas las tuyas no es una estrategia, es simplemente una creencia irreal”.

La nueva división y el debate político en torno a la política de EU en Latinoamérica es algo nunca visto en décadas recientes de política estadounidense. Y con los dos candidatos presidenciales en lados opuestos, y ninguno dispuesto a retractarse, finalmente una elección presidencial estadounidense se ha convertido en un referéndum sobre las relaciones de EU con el resto “del continente llamado América”.



publicado en Inglés 22 de Mayo