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lunes, 19 de enero de 2009

Obama promete un nuevo capítulo con Latinoamérica

El nuevo Gobierno de EEUU perseguirá una política activa en América Latina con el fin de abrir una “nueva página” en su relación con la región, pero los expertos creen que aunque habrá cambios y reajustes, no serán radicales.

El propio presidente electo, Barack Obama, marcó el lunes 12 el rumbo de su futura política continental al prometer que abrirá “una nueva página, un nuevo capítulo” en las relaciones con la región. Lo hizo junto al presidente mexicano, Felipe Calderón, el primer mandatario extranjero con el que se reunió tras ganar las elecciones de noviembre, lo que fue interpretado como una primera y positiva señal por parte de EEUU hacia su vecino y a la región.

Hillary Clinton, la persona que, como secretaria de Estado, se encargará de definir la política de EEUU hacia América Latina, prometió durante su audiencia de confirmación en el Senado forjar unos lazos diplomáticos “dinámicos” con la región, a la búsqueda de un mejor entendimiento y una mayor relación. Aseguró que hay oportunidades para “reforzar la cooperación” en todo el hemisferio y trabajar en objetivos comunes en materia económica, de seguridad y ambiental.

Lo que señalan el propio presidente electo y Clinton es que impulsarán una “política con más atención a la región”, dijo a EFE Peter DeShazo, director del programa de las Américas del Centro para Estudios Estratégicos e Internacionales (CSIS) y ex subsecretario de Estado Adjunto para América Latina. “Es de esperar que la imagen de EEUU en América Latina mejore con el cambio”, señaló este experto.

Los expertos creen, en términos generales, que no va a haber grandes cambios en la política exterior de EEUU en América Latina, pues consideran que se centrará, como tradicionalmente lo ha hecho, en aspectos que siempre han figurado en su agenda con la región.

Michael Shifter, analista del Diálogo Interamericano cree, no obstante, que es “difícil imaginar que Obama vaya a conceder a Latinoamérica más prioridad que la que le ha dado la administración Bush. Este Gobierno va a estar tan ocupado y distraído por otros temas, no solamente en política exterior, sino ahora también en el propio país”.

Pero, de todas formas, Shifter piensa que Obama provocará un cambio en la política de EEUU hacia Latinoamérica, aunque sólo sea por impulsar una nueva actitud. Washington, EFE

lunes, 17 de noviembre de 2008

Vientos de cambio

El triunfo de Barack Obama ha sido contundente en el país del norte porque representa algo más que una arrasante victoria electoral; en el fondo, significa una victoria racial.

En efecto, se trata del primer presidente negro en la historia de Estados Unidos y sólo este hecho hace pensar que no sólo en Bolivia sino también en países tan poderosos como Estados Unidos, el problema de la colonialidad sigue siendo estructural. La colonialidad en Estados Unidos se hace evidente en la yuxtaposición de la nación blanca eurodescendiente sobre las demás naciones, especialmente negras y latinas, que tuvo lugar allá por el siglo XVII con la masiva migración inglesa y de otras nacionalidades europeas. Y es por ello que la gente negra y latina ha celebrado en grande este paso trascendental en la política norteamericana, dándole todo el respaldo político y electoral que Obama necesitaba.

Es muy probable que este triunfo histórico y racial —el del color de su piel— no genere cambios a corto plazo; es más, los cambios tal vez sean visibles solamente a largo plazo. Pero lo

cierto es que la población norteamericana se ha despojado de sus prejuicios raciales y ha apostado por una alternativa política distinta a la tradicional. Está exigiendo a su Presidente electo democráticamente una política de descolonización de su propia estructuración social.

En el fondo, lo que buscan quienes apostaron por Obama es que todos tengan las mismas oportunidades para acceder a los campos laborales, académicos, económicos, políticos y de otra índole, sin que para ello se tome en cuenta su procedencia étnica o racial. Es decir que, indistintamente, todos y todas puedan acceder a estas oportunidades sin que para ello medien sus diferencias raciales, étnicas o físicas. Así, Obama tendrá el desafío de llevar adelante un cambio profundo en las instituciones y políticas, tanto internas como internacionales de su país, y dejar atrás aquellas políticas arcaicas y bélicas propiciadas por sus antecesores como Bush.

Para el caso boliviano, el desafío es similar, ya que urge la necesidad de eliminar lo racial y lo discriminatorio de la sociedad boliviana y apostar por nuevos proyectos societales —como el de las sociedades indígenas— que eliminen las prácticas de exclusión y de desprecio a estas otras visiones de mundo y que, al mismo tiempo, se constituyan en verdaderas opciones de desarrollo.

La propuesta de la nueva Constitución Política del Estado (CPE) constituye un modelo de proyecto societal alternativo que no excluye a nadie e intenta incorporar a todos en cuanto a sus beneficios y ser justo con las reivindicaciones históricas de los pueblos indígenas, fundamentalmente en cuanto se refiere a su gestión política, económica, social y jurídica.

Pero uno de los aspectos más destacables de este proyecto es que busca fortalecer el derecho social que todos tenemos a ser tratados en igualdad de condiciones; es decir, que todos accedamos a: trabajo y seguridad social, servicios básicos, educación, salud y, ante todo, se eliminen las discriminaciones sociales.

Al parecer, el presidente electo Barack Obama tendrá los mismos desafíos que hoy encaramos en Bolivia, y esperemos que le vaya muy bien.

*Félix Patzi P.
es sociólogo. Actual secretario General de la Prefectura de La Paz.

viernes, 13 de junio de 2008

“Obama apostaría por un enfoque multilateral”

¿Cambiaría el curso de las relaciones internacionales en caso de que llegase un democráta a la Casa Blanca? DW-WORLD conversó al respecto con Samuel Augustus Nunn.

El demócrata estadounidense Samuel Augustus Nunn, ex senador por Georgia, tiene muchas posibilidades de convertirse en el compañero de fórmula de Barack Obama, en la carrera por la Casa Blanca. DW-WORLD conversó con él respecto a lo que cabría esperar en relaciones internacionales en caso de que los demócratas llegasen a la Casa Blanca.

Usted ha dicho que Alemania puede desempeñar un papel importante en el acercamiento entre Estados Unidos, la OTAN y Rusia. ¿Qué podría significar esto en concreto?

Antes que nada, Rusia debe decidirse y la OTAN debe decidirse: ¿queremos que Rusia forme parte de la red de seguridad euroatlántica? Si eso es lo que queremos, habrá que sentarse a conversar para identificar los problemas de seguridad y abordarlos; para acordar asuntos de manera vinculante. El Consejo Rusia-OTAN se organizó con ese propósito; ahora al parecer ya no está en funciones. Winston Churchill dijo una vez: “Da igual cuán bonita sea tu estrategia, en algún momento tienes que enfrentarte a los resultados”. Y los resultados son que las relaciones OTAN-Rusia no han tomado un curso favorable. Se trate de seguridad energética, de cuestiones generales de seguridad o del escudo antimisiles, la relación no camina en una dirección constructiva.



Entonces, ¿qué papel podría desempeñar Alemania en el mejoramiento de las relaciones?



Eso lo tiene que regular Alemania. Yo opino que son cuestiones muy difíciles y que los alemanes y el gobierno alemán están en una posición única –dada su estrecha relación con Estados Unidos, su posición de liderazgo en la OTAN así como dada su conexión con Europa del Este y Rusia- para empezar a plantear estas cuestiones.




Bildunterschrift: Großansicht des Bildes mit der Bildunterschrift: El ex senador Samuel Nunn, en 2005 cuando recibió el Premio de La Paz del Estado de HesseUsted se ha pronunciado acerca de la visión del senador Barack Obama y sus seguidores. ¿En qué se diferenciaría la política exterior de un posible gobierno de Obama de la actual política exterior de Estados Unidos?



Creo que tanto Obama como McCain tomarían una dirección diferente a la de la administración Bush. Estoy convencido de que Obama tendría los oídos abiertos a los europeos. Creo que el senador McCain también. Ambos apostarían por un enfoque multilateral. Obama ofrecería su mano en la búsqueda de nuevos caminos para las relaciones Estados Unidos-Europa; lo mismo cabe esperar en las relaciones con Rusia y todo el resto.



¿Cree usted que Estados Unidos debe reducir su arsenal nuclear?



Creo que tenemos demasiadas armas nucleares; también los rusos. Todas las potencias nucleares deberían cuestionarse cuántas necesitan en realidad. Lo más importante es, empero, su disposición. Es decir, cuán rápido pueden ser puestas en acción y cuánto tiempo tienen ambas partes para reaccionar ante la alarma. Esto es tan importante como la cantidad de armas. Me gustaría que hubiese una discusión entre militares y civiles al más alto nivel para determinar y prolongar el tiempo de alerta; para que tanto el presidente ruso como el estadounidense tengan un poco más que un par de minutos para decidir. Nadie, en realidad, espera un ataque. Ya no existe el Pacto de Varsovia y tampoco la Unión Soviética. Pero en lo que atañe al estatus operativo de nuestras fuerzas armadas esto no ha sido tenido en cuenta. Si de verdad queremos disuadir a Irán, a Corea del Norte y a otros países, deberíamos empezar por no resaltar la importancia de este tipo de armamento. Deberíamos convencer al mundo de que no nos basamos en la posibilidad de ser los primeros en utilizarlo. Mientras Rusia y otras potencias nucleares le otorguen una importancia medular en la defensa, será extremadamente difícil convencer a otros Estados de no aspirar al armamento nuclear.



Senador Nunn, usted habla de la necesidad de cooperación entre los Estados, ¿significa que Estados Unidos apoyaría más a Naciones Unidas?



Seguro. En cuanto a armamento nuclear, debemos apoyar más a la ONU. Debemos involucrarnos más con la Agencia Internacional de Energía Atómica (IAEA). Este brazo de Naciones Unidas es enormemente importante en estos asuntos. Su director, Mohammed ElBaradei, ha ganado incluso el Premio Nobel de la Paz. Su importancia va en aumento, y por ello requiere de mayores medios y apoyo. No sólo Estados Unidos sino también Alemania y todos nuestros amigos tienen que aceptar que la IAEA tiene un cometido pero carece de recursos. Tenemos que apoyarla.



Jan M. Schäfer/mb

jueves, 12 de junio de 2008

¿SERÁ PRESIDENTE? Cuando Obama era Barack

El demócrata Barack Obama ha hecho revivir el sueño americano, el sueño de que un negro criado en un hogar desestructurado pueda convertirse en el hombre más poderoso del planeta. Ësta es la historia de su camino hacia la gloria
DAVID ALANDETE 08/06/2008


Barack Obama regresó a Washington el pasado martes por la noche con la nominación demócrata asegurada, pero sin tiempo para celebraciones. Su mujer, Michelle, voló a la casa familiar de Chicago, desde Saint Paul (Minnesota), donde el candidato había anunciado su victoria en las primarias, "el final de un recorrido histórico y el comienzo de una nueva carrera". Obama, de 46 años, dejaba atrás seis meses de agotadora campaña de primarias, 54 elecciones de las que había ganado 29, y 18 millones de votos. Había intentado hablar con su gran rival, Hillary Clinton, por teléfono durante toda la noche, sin suerte. La senadora, desde Nueva York, anunció que no decidiría nada esa noche. Y desconectó el teléfono.

Obama ni siquiera pudo descansar. En el avión preparó un discurso que tenía que pronunciar ante un grupo de 7.000 líderes judíos a la mañana siguiente. Comparecería ante el Comité de Asuntos Públicos Estados Unidos-Israel. La comunidad judía norteamericana ha sido uno de los grandes apoyos de Hillary Clinton en esta campaña, y ha mantenido una gélida distancia con el campo de Obama a causa de declaraciones efectuadas por el senador como que se reuniría con el presidente de Irán, Mahmud Ahmadineyad, durante su primer año en la Casa Blanca, "sin condiciones, para lograr la paz".

El entorno era, en principio, hostil, pero Obama supo estar a la altura del reto. Comenzó bromeando. "Por favor, avisadme si veis por aquí a ese tal Barack Obama, porque da miedo", dijo, en referencia a diversos correos difundidos por el Partido Republicano en los que se le acusa de "tibio" con la causa palestina y los regímenes totalitarios de Oriente Próximo. Luego se declaró "un verdadero amigo de Israel", y acusó a los palestinos del grupo terrorista Hamás de "corruptos" y "falsos profetas del extremismo".

El que Obama ofreció ante los líderes judíos fue el perfil de un presidente, capaz de prometer que "Jerusalén seguirá siendo la capital de Israel, sin divisiones", o que nunca pondrá en jaque la seguridad de Israel. A lo largo de la campaña, el senador ha declinado llevar un pin con la bandera norteamericana en la solapa, pero el miércoles lo lució por primera vez. Junto con la bandera de barras y estrellas ondeaba la de Israel, con la estrella de David.

El resultado fue un Obama de perfil netamente presidencial, un maestro de la política capaz de adaptar su discurso a las condiciones que la nueva situación requiere. La audiencia se levantó en 13 ocasiones, ahogando su discurso en aplausos. El candidato se metió en el bolsillo a una comunidad que no podía estar más en las antípodas del cambio que él quiere representar: judíos de un lobby afincado en Washington; el símbolo del establishment, del poder y la influencia de Estados Unidos en el mundo.

Obama no podría tener una procedencia más diferente a la de quienes le escuchaban. Políticamente se crió en Chicago, una ciudad en la que el gobierno y el crimen caminan a veces juntos de la mano. Y ni siquiera se formó en el centro de Chicago, uno de los más sólidos bastiones del Partido Demócrata entre las grandes urbes de EE UU. Obama comenzó a querer cambiar el mundo en lo que se llama el South Side, los suburbios de mayoría afroamericana de la ciudad, una de las zonas más peligrosas y miserables de todo el país.

En 1981, el joven estudiante nacido en Hawai llegó a Nueva York. Tenía 20 años y había sido transferido a la Universidad de Columbia, donde se licenciaría en ciencias políticas en 1983. Obama no se explaya sobre sus años en Nueva York en ninguno de sus dos libros de memorias. Dibuja la gran ciudad como un entorno hostil, por donde vagaba en solitario sin amigos o conocidos. "Pasé aquellos años en la biblioteca. No me relacionaba. Era como un monje", diría en una revista de la universidad en 2005.

Recién licenciado, encontró un trabajo como consultor en las empresas Business International Corporation y New York Public Interest Research Group, una experiencia que en su libro retrata como un pequeño calvario personal. El joven negro sin raíces se encuentra, de repente, con "una secretaria, un despacho y dinero en la cuenta". "A veces salía de una entrevista con inversores japoneses o corredores de Bolsa alemanes, veía mi reflejo en las puertas del ascensor -me veía con traje y corbata, maletín en la mano- y por un segundo me imaginaba como un magnate de los negocios, ladrando órdenes, cerrando tratos. Luego recordaba en qué había soñado que me convertiría, y sentía punzadas de remordimientos por mi falta de iniciativa", escribe en sus memorias.

Y entonces, en 1985, se encontró con Gerald Kellman en las páginas del diario The New York Times. Kellman era un organizador comunitario, una suerte de trabajador social que trabajaba con las personas que habían perdido sus empleos durante la gran crisis de las siderurgias de Illinois e Indiana en los años ochenta del pasado siglo. Muchos de los afectados vivían en el South Side de Chicago. El equipo de Kellman era sobre todo blanco. Para ganarse el favor de estos desempleados decidió contratar a un negro. Publicó un anuncio en el diario neoyorquino y recibió el currículo de un tal Barack Obama.

"Me extrañó este nombre. Era exótico. Le pregunté a mi mujer, que es de origen japonés, si Obama era un apellido nipón", explica Kellman en la parroquia de Saint Mary of the Woods, la iglesia católica de Chicago en la que trabaja ahora. "Puede que sí", le dijo su mujer. El currículo y la carta de presentación le gustaron, así que llamó a Obama y le preguntó si era japonés. Obama dijo que no, que era negro, y que era su sueño ser organizador comunitario.

En un caluroso día de agosto se reunieron en una cafetería de la avenida Lexington. "En lugar de entrevistarle yo, fue él quien me entrevistó a mí", explica Kellman. "Para mí era muy importante contratar a alguien que no se quemara pronto; una persona con ganas de trabajar con gente muy pobre, de escasa formación, gente maltratada por la vida", explica Kellman. "Barack era alguien sin identidad a la búsqueda de sí mismo, capaz de ayudar a los demás en este propósito. Y sabía escuchar. Eso es fundamental, saber atender a los problemas de los demás".

Recuerda especialmente una parte de la conversación que mantuvo con Obama que le decidió a ofrecerle el puesto inmediatamente.

-¿Qué es lo que más te enfada en el mundo? ¿Qué te saca de tus casillas?

-La injusticia.

Obama aceptó el trabajo, aunque el sueldo le convertía en alguien que rozaba el límite de la pobreza. Eran 10.000 dólares al año. Kellman se las arregló para pagarle un coche -"o algo similar a un coche"-, un destartalado Honda que costó 2.000 dólares. Lo cargó con todas sus posesiones y condujo los 1.200 kilómetros que separaban Nueva York de Chicago. Nunca había estado en esta ciudad, pero sabía que era una urbe sumida en una verdadera batalla racial.

En aquella época, el primer alcalde negro de la ciudad, Harold Washington, se enfrentaba a todo el racismo y las reticencias de una ciudad hasta hacía poco gobernada siempre por blancos. Logró la alcaldía en 1983, sin pertenecer a ninguna de las familias que controlaban todos y cada uno de los barrios y distritos. Sus oponentes no tuvieron piedad. Los carteles electorales republicanos rezaban: "Vota lo correcto. Vota blanco". Entonces se llamaba a Chicago "la Beirut del lago Michigan".

Obama y otros organizadores comunitarios comenzaron a coordinar su trabajo en el rectorado de la iglesia del Santo Rosario, un modesto edificio de ladrillo marrón en el barrio de Roseland, en el sur de la ciudad. Su despacho, compartido entre tres, era un medio sótano con dos ventanucos, sin ventilación alguna e iluminado por un tubo de luz fluorescente. Los papeles y las mesas de aquella época todavía se agolpan en esta misma habitación, cubierta por el polvo de veinte años.

No muy lejos de aquí emprendió Obama su primer proyecto como trabajador social, en el barrio de Altgeld Gardens. Unió a un centenar de residentes que necesitaban desesperadamente una serie de reformas en su edificio. Obama logró que algunos consiguieran financiación pública y que los dueños de la propiedad retiraran unas vigas construidas con amianto, material muy común en los años setenta que es altamente tóxico.

"Fue un trabajo valiosísimo el que Barack hizo", explica Linda Randle, afroamericana que también trabajaba como organizadora comunitaria en Altgeld Gardens. "Buscó y encontró trabajo a un grupo de mujeres a las que sus empresas habían prejubilado. A una de ellas le consiguió una beca para la universidad, y encontró trabajo gracias a un máster que estudió. Ése era Barack, una persona trabajadora, que sudaba la camisa, comprometida. El mismo que veo en la tele ahora".

En aquella época, todos sus compañeros tenían una fe. Todos menos Obama. Kellman había sido judío, pero se convirtió al catolicismo. "Nosotros siempre le insistíamos a Barack para que buscara una iglesia", explica. "Era difícil que los desempleados, que acudían a las parroquias a rezar, aceptaran su ayuda si no les ofrecía, al menos, el vínculo de la fe. La comunidad afroamericana es muy devota. Y yo veía, entre líneas, que esto ayudaría a Barack a encontrar su perdida identidad".

Así, Obama descubrió al que sería su mentor durante años, un intelectual brillante, un orador excelente y, recientemente, un verdadero dolor de cabeza para la campaña del ahora candidato a la presidencia. Jeremiah A. Wright nació en Filadelfia, un Chicago en miniatura por sus importantes problemas de segregación y racismo. Prestó servicio en el ejército entre 1963 y 1967, y luego consiguió diversos títulos universitarios en lengua y literatura inglesas y teología. En 1975 acudió a Chicago para hacerse cargo de la iglesia Trinity United, que no superaba los 250 feligreses en cada oficio. Cuando se retiró, en marzo, tenía más de 10.000 miembros registrados.

Wright es un hombre de una intensa presencia. Cuando era pastor le rodeaba siempre una cohorte de subalternos, secretarios y guardaespaldas. La respuesta con la que los periodistas se encontraban al tratar de acercarse a él en su parroquia era siempre la misma: "El reverendo Wright no concede entrevistas". Al pastor se le conoce por sus histriónicos sermones, repetidos hasta la saciedad en las cadenas de televisión conservadoras. En ellos acusa a EE UU de ser un país racista. "Dios maldiga a América", grita a los cuatro vientos en uno de esos vídeos. "Nos merecíamos

[los atentados terroristas del] 11-S, por la violencia en Oriente Próximo. Todo el mal que hemos hecho en otros países vuelve a nosotros".

En la tarde del domingo 3 de enero, en uno de sus últimos servicios, Wright proclamaba su lema a los congregados, todos afroamericanos: "Sin vergüenza de ser negros, sin reparos por ser cristianos". Entonces, Obama todavía era miembro de la iglesia. "Votad, mis fieles. Votad porque muchas son las vidas que se han perdido para daros ese privilegio".

Junto a él, la bandera panafricana, con sus vistosos colores rojo, verde y negro. Todo su sermón se centró en una parábola que bien podría representar las enseñanzas a través de las cuales Obama descubrió su fe y su identidad. "Un hombre pierde la vista. Se queda ciego. Sus amigos le dicen que se ha quedado ciego por ser malo a los ojos de Dios. Estas personas convierten un hecho biológico en una sandez teológica. Así nació toda la teología de la supremacía blanca. Yo os digo que no sintáis vergüenza por ser negros. Ser negro no es una maldición. Que no os cuenten mentiras, porque con estas mentiras los blancos nos convirtieron en esclavos".

Obama escuchaba cada domingo discursos como éste sentado en una de estas sillas rojas, enfrentado a un potentísimo coro de mujeres negras. Aquí encontró lo que su historia personal le había negado. Su madre era de Kansas; su padre, de Kenia; su infancia la pasó entre Hawai e Indonesia. No era ni blanco ni negro. Su nombre sonaba exótico. Hasta que Wright le ofreció a Obama la "audacia de la esperanza", una frase con la que el senador titularía su segundo libro. "En aquella época, nuestros juicios y nuestros triunfos se convirtieron, por fin, en únicos y universales, negros y más que negros", escribe el senador en el libro.

Tras tantos años de camino junto a su pastor fue difícil para Obama distanciarse totalmente de él el pasado 1 de mayo. Había aguantado la tormenta política de sus sermones, de las acusaciones conservadoras de que era un candidato antiamericano y racista en el corazón. Había pronunciado discursos en los que pedía que América superara "sus viejas heridas raciales". Pero la gota que colmó el vaso de la amargura fue la de la comparecencia de Wright en el National Press Club de Washington el 28 de abril, cuando insinuó que Obama era un hipócrita: "Si el senador Obama

[no se hubiera distanciado de mí] nunca podría ser elegido. Los políticos dicen lo que dicen y hacen lo que hacen basándose en la posibilidad de ser elegidos, basándose en cortes de voz, basándose en encuestas".

Obama aseguró que los sermones del reverendo eran "destructivos y divisivos", un reducto de alivio para "los que se alimentan de odio". El 1 de junio abandonó la iglesia, tras escuchar las declaraciones de un pastor católico y blanco que hacía mofa de Hillary Clinton e insinuaba que la candidata era racista. "Me apena", dijo Obama. "Allí encontré a Jesucristo, allí me casé con mi mujer y bauticé a mis niños". Pero la carga política de seguir relacionado con la iglesia era ya un lastre demasiado pesado para poder con él.

En su iglesia y en su trabajo, Obama también descubrió una vocación más ambiciosa que la de organizador comunitario. "Barack ayudaba a los ciudadanos a saber cuán poderoso podía ser su voto, a organizarse para conseguir beneficios", explica Michael Kuglik, otro de los trabajadores sociales con los que recorría las calles. "Gracias a él conseguimos mejores escuelas, mejor cobertura sanitaria. Ahí veías ya al Barack que quería cambiar el mundo".

Con esta voluntad, Obama se matriculó en la Facultad de Derecho de la muy prestigiosa Universidad de Harvard, donde le esperaba una carrera universitaria llena de éxitos. Fue el primer afroamericano elegido presidente de la revista Harvard Law Review; se graduó magna cum laude y volvió a Chicago para trabajar brevemente en Project Vote, una organización cuya única finalidad era lograr que el mayor número posible de personas se registrara para votar en las elecciones presidenciales de 1992. El equipo de Obama consiguió algo inaudito, un verdadero homenaje póstumo al alcalde negro Harold Washington: 150.000 nuevos votantes se dieron de alta, la inmensa mayoría negros. Por primera vez, el número de electores afroamericanos superaba la cifra total de blancos.

Ya en 1993, la revista local Chicago Magazine le saludaba como "la nueva estrella política". "El alcalde tomó nota del aumento en participación negra, pero eso no significa que esté pendiente de que le venga una estrella política afroamericana por la espalda". Entonces comenzaron los rumores sobre las posibles opciones políticas de Obama, que había aceptado un trabajo como abogado en el bufete Davis, Miner, Barnhill y Galland.

Se presentó a las primarias para el Senado de Illinois en 1996, en el único episodio en el que parece haber traicionado sus principios, siempre repetidos, de "dar voz a todos los votantes". En enero de aquel año, él y su equipo comenzaron a presentar quejas formales contra el resto de políticos demócratas que competían con él en las primarias, entre ellos la veterana senadora Alice Palmer, muy querida en el difícil mundo del South Side. Dicen casi todos los medios norteamericanos, de The New York Times al Chicago Tribune, que, por una vez, Obama jugó con las estratagemas de Chicago, la ciudad sin leyes políticas. Consiguió que el Partido Demócrata declarara irregular un gran número de firmas que apoyaban a sus contrincantes, y logró ser el único que se presentó a las primarias.

Entrevistado por el Chicago Tribune, Obama dijo que, ante la duda, llegó a la conclusión de que "si no se puede cumplir con las normas a la hora de firmar una petición en las primarias, ese representante político no puede llegar a hacer bien el trabajo". Pocos dudan de que si la senadora Palmer, entonces amiga de Obama, se hubiera presentado, habría arrasado entre los demócratas. En sus ocho años en el Senado de Illinois, Obama luchó por incluir en la agenda de los políticos asuntos como la reforma de la asistencia médica, la pobreza, el crimen y el medio ambiente, unos temas que se han convertido en pilares de su campaña presidencial.

Las acusaciones de Hillary Clinton y el candidato republicano, John McCain, de que Obama no tiene ningún tipo de experiencia en política quedarían fácilmente desmentidas con un simple repaso de los títulos de las 823 leyes que promulgó junto con otros senadores. Su primer proyecto, el más ambicioso, fue intentar por sí mismo que Illinois garantizara cobertura médica universal a sus ciudadanos. Los republicanos y una buena parte de demócratas tumbaron la propuesta.

Con el tiempo, se sumergió de lleno en el ambiente político de Illinois. Dejó la imagen de político radical y se hizo un hueco, cada vez más imprescindible, en el Senado. "Barack consiguió que se aprobara una ley que creó un grupo de agentes que investiga si algunas de las detenciones que hace la policía en Chicago obedecen a motivos raciales", explica la representante de la Cámara de Illinois Debrah Graham. "Con esta ley disminuyó el número de cacheos injustificados a afroamericanos. Y logró que los interrogatorios a sospechosos de homicidio sean grabados, para evitar que los agentes impongan confesiones falsas a los supuestos criminales".

Entre otros proyectos, Obama consiguió que se reformara la oscura ley de financiación de campañas electorales de Illinois. Aumentó los subsidios que podían recibir las madres solteras y logró que se aprobara una ley en la que se concedían rebajas a las personas que no se podían permitir pagar sus impuestos. No es que el senador revolucionara el Estado, pero supo llevar a cabo los modestos objetivos que se impuso.

"Lo bueno de Obama es la rapidez con la que aprende", explica Martin Lawrence, viejo conocido del senador y director del Instituto de Políticas Públicas de la Southern University de Illinois. "Por primera vez vimos que un político joven estaba dispuesto a rebasar las líneas del partido. Tenía una serie de puntos en su agenda, claro. Pero sabía que para cambiar el panorama político tenía que ser flexible".

Tal era su flexibilidad que votó simplemente "presente" a 129 leyes propuestas por sus contrincantes, algo que provocó duras críticas de su contrincante, Hillary Clinton. Entre ellas, diversas normas a favor del aborto. "No queda duda de que Barack está a favor del derecho a abortar. Es un político de perfil netamente liberal, preocupado por temas como la seguridad social o la lucha contra la pobreza", explica Cynthia Canary, directora de la Campaña para la Reforma Política de Illinois, que trabajó en numerosas ocasiones con Obama en Springfield, capital del Estado.

"Que Obama votara simplemente 'presente' en tantas ocasiones, en lugar de sí o no, significaba que sabía trabajar en este ambiente político", explica el profesor Lawrence. "Igual no estás de acuerdo al cien por cien con lo que quiere un senador, pero le concedes el beneficio de la duda, le transmites el mensaje de que estás dispuesto a negociar. Así es como se avanza en política, con el diálogo, con la flexibilidad". Esta flexibilidad es la que exhibió Obama el pasado miércoles ante el lobby judío: es su promesa de superar las heridas raciales y partidistas para llegar a un "futuro mejor, mediante el diálogo".

Precisamente el diálogo ha sido la bandera que ha hecho ondear Obama desde que anunciara su candidatura, en febrero de 2007. "Es aquí, en Springfield, donde el Norte, el Sur, el Este y el Oeste se encuentran", dijo el candidato en el mismo punto en que Abraham Lincoln pronunció un famoso discurso contra la esclavitud en 1858. "Aquí se me recordó la decencia esencial de la gente de América, aquí aprendí que con esa decencia podemos construir una América de esperanza".

Obama ha recorrido un espinoso camino para llegar hasta aquí. Ya tiene a la vista la Casa Blanca. Está muy cerca. O demasiado lejos. La solución: el 4 de noviembre.


Un líder llamado Barack Hussein Obama
- 4 de agosto de 1961. Nace en Honolulú. Sus padres, Barack Obama, keniano, y Ann Durham, de Kansas, se habían conocido en la Universidad de Hawai.- 1964. Los padres se divorcian cuando Barack tiene tres años. Obama, padre, regresa a Kenia y apenas volverá a ver a su hijo.- 1967. Ann se traslada con su nuevo marido, indonesio, y sus hijos a Yakarta. Con 10 años, Barack regresa a casa de sus abuelos maternos en Hawai. Es un adolescente brillante y rebelde. En sus memorias reconoce que en esa etapa consumió cocaína y sufrió crisis de identidad por ser mestizo.- 1983. Se gradúa en Columbia en Ciencias Políticas. Su padre había muerto un año antes.- 1985. Trabajador social en zonas conflictivas de Chicago.- 1991. Se gradúa magna cum laude en Derecho en Harvard. En la Escuela de Leyes es elegido el primer presidente negro de la Harvard Law Review.- 1992. Se casa con Michelle LaVaughn Robinson, de raza negra. Se conocieron en una comida de negocios cuando Obama trabajaba de abogado en una consejería jurídica por los derechos civiles de Chicago. Su primera hija, Malia Ann, nace en 1998; la segunda, Natasha, en 2000.- 1995. Su madre muere de cáncer con 53 años. Obama considera "el mayor error" de su vida no pasar sus últimos días con ella.- 1997. Elegido senador estatal de Illinois. Presenta propuestas radicales como la defensa de derecho al aborto, pero llega a compromisos con los republicanos en medidas sociales.- Julio de 2004. Llama la atención en la Convención Nacional Demócrata con un discurso en el que insta a superar las diferencias raciales. En noviembre del mismo año gana un puesto en el Senado por Illinois.- 16 de enero de 2007. Anuncia que se presenta como candidato a las primarias demócratas para las elecciones presidenciales de 2008.- 3 de enero de 2008. Con su victoria en los caucuses de Iowa nace la obamanía y comienza su carrera hacia la Casa Blanca.- 3 de junio. Tras cinco meses de batalla con Hillary Clinton, se asegura el número de delegados necesario para ser proclamado candidato.

Gaddafi dice que Obama tiene "complejo de inferioridad" por ser negro

El líder libio cree que el candidato demócrata podría "comportarse peor que los blancos" si llegara a la Casa Blanca sin superarlo
EP - Trípoli - 12/06/2008

El líder libio Muammar el Gaddafi cree que el candidato demócrata a la presidencia de Estados Unidos, Barack Obama, tiene "complejo de inferioridad" porque es negro, lo que le haría "comportarse peor que los blancos" si llegara a la Casa Blanca. "Esto será una tragedia. Le decimos que esté orgulloso de sí mismo como negro y sienta que toda África está con él, porque si se queda con este complejo de inferioridad tendrá una política exterior peor que la de los blancos en el pasado", dijo durante un mitin en una ex base militar de Estados Unidos a las afueras de Trípoli, donde celebró con miles de partidarios el 38 aniversario de la salida de las tropas estadounidenses del país africano.

El mandatario ha insistido en que Obama, que podría convertirse en el primer afroamericano elegido presidente de Estados Unidos y que hasta ahora se ha abstenido de utilizar la retórica sobre la lucha racial en su campaña, debería adoptar una política de apoyo a los pueblos pobres y débiles como los palestinos y ser amigo de "los pueblos árabes libres", en lugar de los "agentes" de Estados Unidos en el mundo árabe, odiados por su propio pueblo, según Gaddafi. "Esperamos que cambie y libere a Estados Unidos de su política pasada", señaló.

En referencia a los planes del candidato demócrata para intentar mejorar las relaciones de Israel con sus vecinos árabes, Gaddafi asegura que teme que Obama pueda ser asesinado por agentes israelíes y "correr el mismo destino que Kennedy cuando prometió examinar el programa nuclear de Israel", advierte.

El mandatario libio, cuyas declaraciones resultan a menudo controvertidas, llegó al poder con un golpe militar en 1969, aunque su mandato no fue reconocido durante décadas por los países occidentales, que lo acusaban de apoyar al terrorismo.

Sus lazos con Occidente han mejorado desde 2003, cuando anunció que estaba descartando programas de armas de destrucción masiva y acordó pagar una compensación a los familiares de las víctimas de los bombardeos contra aviones estadounidenses y franceses.

miércoles, 4 de junio de 2008

Barack Obama virtual candidato demócrata a la presidencia de EEUU

El senador Barack Obama logró hoy los delegados suficientes para asegurarse su candidatura a la Casa Blanca, un logro histórico que llevará por primera vez a un afroamericano a competir en unas elecciones presidenciales en EE.UU.

Justo el día en que concluía el proceso de primarias del partido demócrata, Barack Obama logró sobrepasar los 2.118 delegados que necesitaba para batir a su oponente, Hillary Clinton, gracias a una oleada de apoyos de "superdelegados" logrados en las últimas horas.

Lejos de reconocer su derrota, la senadora por Nueva York anunció que "no iba a tomar ninguna decisión hoy", porque antes quería escuchar las voces del aparato del partido demócrata y la de los "millones de ciudadanos" que votaron por ella.

Desde Nueva York, Clinton felicitó a Barack Obama por la "extraordinaria campaña" realizada y afirmó que "ha sido un honor disputar esta campaña con él", pero no reconoció su victoria.

La ex primera dama compareció en público tras haber ganado esta noche en Dakota del Sur y haber perdido en Montana, los dos estados que pusieron fin a una campaña calificada por muchos como épica.

Obama, en un tono triunfalista pero muy conciliador, afirmó rotundo que "seré el candidato demócrata para la presidencia de los Estados Unidos".
"Hoy acaba una travesía histórica y comienza otra, una travesía que traerá un nuevo y mejor día para Estados Unidos", dijo Obama, desde St Paul (Minesota), que acogerá la Convención Republicana el próximo septiembre.

En un discurso ante sus seguidores, Obama tuvo palabras de agradecimiento hacia Hillary Clinton por "haber inspirado a millones de votantes".

"La senadora Clinton ha hecho historia en esta campaña, no sólo porque es una mujer que ha hecho algo que ninguna otra había logrado, sino porque es una líder que inspira a millones de estadounidenses con su fortaleza, su coraje y su compromiso con las causas que nos han traído hasta aquí", señaló.

Obama reconoció los múltiples logros que Clinton ha conseguido a lo largo de su trayectoria, y aseguró que "cuando finalmente ganemos la batalla por la cobertura sanitaria universal en este país, ella será la figura central de esta victoria".

"Nuestro partido y nuestro país son mejores gracias a ella, y soy un mejor candidato por haber tenido el honor de competir con Hillary Clinton", dijo Obama.

Ante las voces que dicen que el partido demócrata ha salido dividido del largo y complicado proceso de primarias, Obama recordó que gracias a este proceso "hay millones de estadounidenses que han acudido a votar por primera vez".

"Trabajemos juntos, unámonos en un esfuerzo común para dar un nuevo futuro a Estados Unidos", dijo. También Hillary Clinton afirmó estar "comprometida con la unificación del partido (demócrata) para retomar la Casa Blanca en noviembre", aunque no aclaró la incógnita de cual será su próximo movimiento en esta complicada campaña electoral.

Durante la jornada, en una videoconferencia con legisladores de Nueva York, Clinton aseguró que estaba "abierta" a la posibilidad de incorporarse a la candidatura de Barack Obama como vicepresidenta.

Más tarde, en su intervención tras su victoria en Dakota del Sur, la senadora insistió de nuevo en que ganó por voto popular, que recibió el apoyo de 18 millones de estadounidenses, y que salió victoriosa en los estados que se vislumbran clave para las elecciones del 4 de noviembre.
Pero tanto Obama como el candidato republicano John McCain dieron hoy por cerrado el proceso de primarias, y se lanzaron de lleno a la campaña presidencial de EE.UU., con duros ataques cruzados que hacen vislumbrar cuál será el tono de la contienda.

Obama acusó al senador de Arizona de querer seguir con la misma política que ha desarrollado el presidente George W. Bush. Citó en concreto el respaldo que McCain dio a la política económica de Bush, así como a la guerra de Irak, que "cuesta miles de millones de dólares cada mes y no ayuda a los estadounidenses a estar más a salvo".

Para McCain, "los estadounidenses deberían de estar preocupados sobre las creencias de un candidato que dice que está preparado para hablar, en persona y sin condiciones con los tiranos desde La Habana hasta Pyongyang, pero que no ha viajado hasta Irak para reunirse con el general David Petraeus, y ver sobre el terreno el progreso que amenaza con revertir".

sábado, 24 de mayo de 2008

Tras perder influencia en la región, Obama buscaría nueva alianza con Latinoamérica

Miami (EE.UU.), 23 may (ABI).- Ante empresarios e influyentes personalidades del exilio cubano en Miami, el aspirante a la candidatura presidencial demócrata Barack Obama dijo en Miami que es necesario un acercamiento con Latinoamérica, basado en una agenda que promueva la democracia, la seguridad, el crecimiento económico, la asistencia financiera e iniciativas regionales energéticas, reporta, según un reporte de Efe.

Obama expuso lo que sería su política hacia la región si gana la Presidencia de Estados Unidos en un evento organizado por la influyente Fundación Cubanoamericana (FNCA). Dijo que mantendrá el embargo a Cuba y que es hora de "ir más allá de la retórica dura que no trae resultados".

Efe reporta que "Es hora para una nueva estrategia. No hay mejores embajadores para la libertad que los cubanoamericanos", dijo el senador por Illinois, quien en caso de llegar a la Casa Blanca autorizará de inmediato "viajes familiares" y envío de remesas a la isla "sin límite".

Destacó ante unas 700 personas que "es hora de dejar a los cubanoamericanos ver a sus madres y padres, sus hermanas y hermanos", además de permitir que su dinero "disminuya la dependencia de sus familiares del régimen de (Raúl) Castro".

También advirtió que llamará la atención sobre cualquier apoyo que reciben las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) de los Gobiernos vecinos, sin mencionar a ningún país.

"Este comportamiento debe ser expuesto a la condena internacional, aislado a nivel regional y, si es necesario, a fuertes sanciones. Esto no puede seguir así", enfatizó el senador afroamericano.

Además, dijo que apoyará la lucha de Colombia contra las FARC. "Trabajaremos con el Gobierno para acabar con el reino de terror de los paramilitares de derecha. Apoyaremos el derecho del pueblo colombiano a perseguir a los terroristas que busquen refugio más allá de sus fronteras", aseveró.

En cuanto a su política hacia Latinoamérica, consideró que llegó el momento para una "una nueva alianza de las Américas. Después de ocho años de políticas fracasadas, necesitamos un liderazgo nuevo para el futuro", manifestó.

"Después de décadas de promover reformas desde arriba, necesitamos una agenda que promueva la democracia, la seguridad y la oportunidad desde las raíces", puntualizó Obama.

El aspirante a la Casa Blanca criticó la estrategia del presidente George W. Bush hacia la región, al señalar que desde que el Gobierno inició una guerra "equivocada" en Irak, su política en Latinoamérica ha sido "negligente hacia nuestros amigos e ineficaz con nuestros adversarios".

"Por lo tanto, no debe sorprendernos que demagogos como (el presidente venezolano) Hugo Chávez hayan logrado aprovecharse de este vacío", comentó.

Resaltó que "su predecible y, al mismo tiempo, peligrosa mezcla de retórica antiamericana, Gobierno autoritario y diplomacia de chequera ofrece la misma falsa promesa que las intentadas y fallidas ideologías del pasado".

El senador por Illinois alertó que Chávez y sus aliados no son los únicos que han sabido aprovecharse del vacío dejado por Washington.

"Aunque Estados Unidos ha sido incapaz de resolver las realidades cambiantes de este continente, otros países de Europa y Asia - de forma destacada China - han establecido sus propias relaciones", afirmó.

"Irán se ha acercado más a Venezuela, y hace sólo unos días Teherán y Caracas establecieron un banco conjunto con sus ganancias inesperadas del petróleo", agregó.

Obama también arremetió contra su virtual rival republicano, John McCain, al indicar que ese es el EE.UU. que el senador por Arizona ha abrazado y que no habla de esas tendencias en este hemisferio porque "sabe que es parte de la amplia y fallida estrategia Bush-McCain en resolver las prioridades que van más allá de Irak".

El senador por Illinois lamentó que su país, en lugar de atraer a los latinoamericanos, siga actuando de forma unilateral.

"No hemos ofrecido una visión global que se base en una diplomacia fuerte, seguimos hablando de narcotráfico, de la democracia, pero no se habla del futuro. Lo que está en juego es enorme, no solamente en Cuba, sino en todo el continente", advirtió.

El demócrata prometió crear una iniciativa regional energética para desarrollar alternativas, promover un crecimiento sustentable, lanzar un proyecto para desarrollar un nuevo acercamiento en la batalla contra el crimen y el tráfico de drogas en el hemisferio.ABI

martes, 20 de mayo de 2008

Obama busca sellar la victoria en Oregón

Así de caldeado está el ambiente electoral en EEUU, que hoy celebra elecciones en los estados de Kentucky y Oregón, en la que supone ya la recta final del largo y reñido proceso de primarias demócratas, que concluye el 3 de junio.

Las apuestas indican que Obama parte como favorito en Oregón, mientras que Clinton le lleva la delantera en Kentucky.

El senador por Illinois aseguró este fin de semana que su previsible triunfo en Oregón consolidaría su liderazgo por la candidatura presidencial demócrata.

El progresista estado del noroeste del país, donde los republicanos son una especie en vías de extinción, enviará 52 delegados a la convención del Partido Demócrata que se celebrará en agosto en Denver (Colorado).

Obama necesita sólo 17 delegados más para asegurar la mayoría de delegados electos, pero el senador no conseguiría todavía los 2.025 delegados para alcanzar la candidatura. Para ello necesita el apoyo de más superdelegados, un selecto club de casi 800 personas integrado por personalidades del partido y funcionarios electos.

Algo más de 200 superdelegados todavía no han hecho público su voto, pero Obama sostiene que la elite del partido necesitará refrendar la voluntad expresada por el pueblo en las urnas.

Estamos listos para alcanzar un gran hito mañana, afirmó hoy la campaña del senador en un comunicado, que destaca que cuando se cuenten los votos en Oregón y Kentucky podremos asegurar una mayoría de delegados elegidos por los votantes.

Esa mayoría enviaría un mensaje inequívoco, el de que el pueblo se ha pronunciado y está listo para un cambio.

La campaña de Hillary Clinton, que se espera gane por cómoda mayoría en Kentucky, aconsejó hoy a Obama no apresurarse a la hora de declarar misión cumplida, una alusión al eslogan utilizado por la Casa Blanca en mayo del 2003 para declarar una victoria en Irak que no llegó a materializarse.

Según la ex primera dama estadounidense, ateniéndose a las reglas del Comité Nacional Demócrata no hay ningún escenario que permita a Obama proclamarse victorioso mañana.

El problema, explica la campaña de Clinton, es que Obama no tendrá 2.210 delegados.

La senadora por Nueva York incluye en sus cálculos los delegados de Florida y Michigan, estados penalizados por el partido sin poder enviar delegados a la convención tras su decisión de adelantar la fecha de sus primarias.

Un comunicado enviado hoy por su campaña deja claro que Clinton seguirá peleando con uñas y dientes por alzarse con una candidatura que se le presenta esquiva.

Mientras que Obama se declara de forma errónea el candidato, la senadora Clinton seguirá (...) haciendo campaña por cada voto (...) y defendiendo el argumento de que es la mejor candidata para luchar contra (el candidato republicano) John McCain y ser nuestra próxima presidenta, aseguró hoy su campaña en un comunicado.

El comité de reglas del Partido Demócrata tiene previsto reunirse el próximo 31 de mayo para decidir qué hacer con los delegados de Florida y Michigan.

Aunque la mayoría aplastante de apuestas vaticina que Obama será el candidato, resulta improbable que el partido declare a un ganador antes de la reunión de finales de mayo.

Por lo demás, la revista The Politico, especializada en cobertura política de EEUU, aventuró hoy que Obama no declarará oficialmente su victoria mañana.

Según la publicación, el senador quiere evitar la impresión de que no respeta a Clinton y sus partidarios.

La meditada decisión refleja también, según The Politico, la absoluta confianza de la campaña de Obama en que las matemáticas respaldan de tal modo la superioridad del senador que no hay necesidad de proclamar abiertamente un triunfo que marginaría a Clinton.

Obama, listo para cantar victoria

Rebeca Logan
Washington

Este martes tienen lugar las elecciones primarias del Partido Demócrata en los estados de Oregon y Kentucky, y la campaña de Barack Obama ya está lista para anunciar que él tiene la mayoría de los delegados necesarios para ser el nominado como candidato a la presidencia de Estados Unidos.

Luego de congregar a más de 75.000 personas el fin de semana en un evento de campaña en Portland, Oregon, un récord histórico, se espera que Obama gane fácilmente este estado, y que aproveche la victoria para declarar que él es el mejor demócrata para enfrentar al republicano John McCain en las elecciones generales de noviembre.

Pero no celebrará su triunfo en Oregon. Obama escogió un estado más simbólico para enviar su mensaje.

Les hablará a sus seguidores desde Iowa, el estado donde en enero logró su primera victoria sobre Hillary Clinton y se dio a conocer al mundo.

"Cuando se cuenten los votos en Oregon y Kentucky, podríamos asegurar una mayoría de los delegados electos por el pueblo", dijo el jefe de campaña de Obama, David Plouffe, en un correo electrónico dirigido a sus partidarios.

"Una clara mayoría de los delegados enviará un mensaje inconfundible: el pueblo habló y está listo para el cambio", agregó.

2.026, el número mágico

Plouffe se refirió a los delegados "electos" o "comprometidos", los que son asignados con base en el voto popular y que no incluyen a los más de 700 superdelegados que están jugando un papel cada vez más importante en la primaria demócrata.

Cuando se cuenten los votos en Oregon y Kentucky, podríamos asegurar una mayoría de los delegados electos por el pueblo

David Plouffe, jefe de campaña de Obama

Al abrir las urnas en Oregon y Kentucky, a Obama sólo le faltaban 17 delegados comprometidos para tener una mayoría.

En total, incluyendo a los superdelegados, Obama tiene 1.915 delegados a su nombre, mientras que Clinton tiene 1.721, según el último conteo de agencias de noticias.

Todavía ninguno de los dos llega al número mágico de 2.026 requeridos para ganar.

¿Misión cumplida?

Pero los que apoyan a Hillary Clinton, ya le advirtieron a la campaña de Obama que no declare misión cumplida hasta que no se terminen de contar todos los votos, en todos los estados.

"Yo creo que la senadora Clinton siempre ha sido muy clara; ella cree que todos los votos deben tener valor y ser contados... hay varios estados que no han votado", explicó el senador Robert Menéndez, un superdelegado que apoya a la senadora y ex-primera dama.

"Los estados más clave para que gane un demócrata las elecciones generales, los estados que se tambalean entre demócrata y republicano, como Pensilvania, Ohio, Nevada, Nuevo México, esos estados los ha ganado la senadora Clinton", dijo el senador.

Además, para Menéndez, el voto hispano de Estados Unidos, que puede marcar la diferencia en una elección general muy reñida, claramente favorece a Clinton. Agregó que Hillary Clinton seguirá "hasta el final".

Comité de reglamento

Según muchos analistas, este "final" se podría acelerar si Clinton no logra convencer al comité de reglamento del Partido Demócrata que tome en cuenta a los delegados de Florida y Michigan, que favorecen a Clinton, pero que fueron descartados porque adelantaron sus elecciones en violación de las reglas del partido.

Por ejemplo, en Michigan el nombre de Obama ni siquiera estaba en la boleta electoral.

Este comité tiene planeado reunirse a finales de mayo para tomar una decisión conclusiva.

Ex miembro del KKK apoya a Obama

Pero mientras que Clinton no se da por vencida, Obama sigue acumulando seguidores, incluyendo prominentes superdelegados como Robert Byrd, de West Virginia, el senador más longevo de Estados Unidos, electo en 1959, y quien fuera integrante del grupo racista Ku Klux Klan.

Los estados más clave para que gane un demócrata las elecciones generales, los estados que se tambalean entre demócrata y republicano, como Pensilvania, Ohio, Nevada, Nuevo México, esos estados los ha ganado la senadora Clinton

Robert Menéndez, senador demócrata y superdelegado

Byrd, actual presidente pro tempore del senado, ya ha dicho que está arrepentido de sus creencias racistas del pasado, y que apoya al senador afro-estadounidense, en especial por su oposición a la guerra en Irak.

Obama también recibió el respaldo de quien es, según la revista Forbes, el hombre más rico del mundo.

Warren Buffet, dijo que Obama es su candidato, y que estaría "feliz" de verlo como presidente de Estados Unidos.

Sin embargo, con todos sus millones, Buffet no es superdelegado, y Hillary Clinton no está dispuesta a rendirse hasta que los cerca de 300 que sí lo son y todavía están indecisos, no declaren al ganador o ganadora de la contienda primaria más larga de la historia de Estados Unidos.

lunes, 19 de mayo de 2008

Obama redobla campaña en Puerto Rico y Clinton apuesta por Kentucky y Oregón

El aspirante demócrata a la presidencia de Estados Unidos Barack Obama intensificó su campaña en Puerto con cuñas publicitarias en televisión y afiches gigantes en varios puntos del área metropolitana.

Bajo el lema "Nos entiende", la pauta televisiva promueve el plan del candidato para Puerto Rico que incluye reformas al sistema educativo.

"Seré un presidente que hará del seguro médico uno que puedan pagar y seré un presidente que acabará la guerra en Irak y traerá nuestras tropas de regreso a casa", dijo Obama en la cuña de televisión.

Además, se colocaron dos afiches gigantes que invitan a los electores a votar por Obama en la primaria demócrata del 1 de junio, que se celebrará en la isla a un costo de US$ 2,5 millones de fondos públicos.

Obama y la senadora demócrata Hillary Clinton se disputarán 55 delegados y siete superdelegados en esos comicios con el fin de obtener la mayor cantidad de delegados para la nominación presidencial demócrata.

El copresidente de la campaña de Obama y candidato novoprogresista a comisionado residente, Pedro Pierluisi, destacó que el senador "es una persona con un trasfondo similar al nuestro, que se identifica con nuestras necesidades y se compromete a solucionarlas".

El también copresidente de la campaña, Eduardo Bhatia, sostuvo que el mensaje de Obama en esos anuncios "le da al puertorriqueño una razón más para votar por él: la educación y la salud son asuntos prioritarios para nuestro pueblo".

Clinton a Obama, que no se apure en proclamar su nominación. Hillary Rodham Clinton dijo este lunes que su rival, Barack Obama, tal vez se está adelantando demasiado al actuar como candidato presidencial del Partido Demócrata antes de finalizar las primarias.

Clinton y Obama deben enfrentarse en varias primarias, incluidas las de Kentucky y de Oregón, el martes, pero Obama ha comenzado a actuar cada vez más como el candidato, cuya tarea es enfrentar al virtual candidato republicano John McCain en los comicios generales de noviembre. Obama piensa visitar en el curso de esta semana los estados de Iowa y Florida, que son considerados cruciales en una elección.

"Usted puede declarar lo que quiera, pero si carece de los votos necesarios, eso carece de importancia", dijo Clinton el lunes en una entrevista vía satélite con una emisora de televisión de Oregón, antes de un acto de campaña en Kentucky, donde tiene amplias posibilidades de ganar.

Obama tiene hasta ahora 1.910 delegados contra 1.721 de Clinton. Se necesitan 2.026 delegados para obtener la nominación en la Convención Nacional Demócrata. Es matemáticamente imposible que Clinton pueda superar su desventaja frente a Obama en el resto de las primarias, que concluyen el 3 de junio con elecciones en Montana y en Dakota del Sur.

Ambos candidatos han tratado de ganar el respaldo de los dirigentes del partido y de funcionarios electos conocidos como superdelegados, cuyo respaldo seguramente decidirá la contienda por la nominación.

Pero también en ese campo Obama supera a Clinton.

Clinton ha tratado de convencer a los superdelegados que ella está mucho mejor preparada que Obama para derrotar a McCain en noviembre, debido a su experiencia de ocho años en la Casa Blanca como esposa del presidente Bill Clinton.

Horas antes, por la mañana, Obama advirtió a la delegación del Partido Republicano en Tenesí que "deje tranquila" a su esposa, a raíz de un aviso proselitista donde cuestionan su patriotismo por un comentario que ella hizo hace algunos meses.

Obama, quien lleva la ventaja en la contienda por la nominación presidencial demócrata, y su esposa Michelle fueron entrevistados en el programa matutino "Good Morning America" de la cadena ABC sobre un video difundido por internet.

El Partido Republicano, "si yo fuera el candidato, podría decir lo que desee sobre mí, mi trayectoria" destacó Obama. "Si creen que van a convertir a Michelle en un problema en esta campaña deberían tener cuidado, porque me parece inaceptable, por el hecho de que comiencen a atacar a mi esposa o a mi familia", agregó.

Calificó la estrategia como de "clase baja".

domingo, 18 de mayo de 2008

Obama en los infiernos

Al mismo tiempo que la senadora envenenaba la campaña de racismo, el candidato republicano iniciaba su propia guerra sucia.

Cuando la senadora Hillary Clinton comprendió que era ya poco menos que imposible para ella ganar la designación como candidata a la Presidencia por el Partido Demócrata, pues su rival, el senador Barack Obama, le llevaba una ventaja en votos, delegados y estados que no alcanzaría a igualar, recurrió, como suelen hacer los políticos, a las armas prohibidas. En este caso, el tema racial. Y dijo, ante la prensa, que lo que las elecciones primarias venían demostrando hasta ahora era que a ella preferían los electores de la “América blanca”.

Aunque le llovieron las críticas por resucitar un asunto tan ominoso y explosivo en un país como los Estados Unidos —el propio The New York Times, que ha respaldado su candidatura, la censuró en un editorial— el vedado recurso dio, por lo menos en apariencia, buenos resultados: el 13 de mayo, en las primarias de West Virginia, el estado más “blanco” del país, Hillary obtuvo una arrolladora victoria con más de cien mil votos sobre su contendor. Se trata de un triunfo llamativo pero insignificante en términos prácticos, porque, debido a su escasa población, Virginia Occidental tiene muy pocos delegados, y Obama sigue conquistando superdelegados entre los independientes e, incluso, algunos que habían prometido su apoyo a la senadora se lo han retirado para dárselo a él. Y en estos últimos días, John Edwards, que fue precandidato presidencial en estas primarias y que había sido afanosamente solicitado por los dos contendientes, se decidió también por Obama. Su apoyo es importante pues Edwards tiene influencia en el medio obrero y sindical, donde la senadora Clinton es muy popular.

Pero, aunque, como señalan los analistas, ocurra lo que ocurra en las tres elecciones primarias —de cinco pequeños estados— que aún faltan a los demócratas, el senador Obama parece tener asegurada la candidatura, la fea operación de contornos racistas lanzada por Hillary Clinton puede tener siniestras consecuencias en la futura campaña presidencial entre Obama y McCain, convirtiéndola en un enfrentamiento entre la América “blanca” y la América “negra”. No tiene que ocurrir, pero hay indicios alarmantes. Todas las encuestas hechas desde que la senadora se proclamó la favorita de los “blancos” indican que un número creciente de estadounidenses declara ahora que el tema racial o étnico ha pasado a ser importante para ellos en sus preferencias electorales. Lo que significa un serio revés para Barack Obama, que había hecho de la solidaridad entre las diferentes razas, tradiciones, creencias, convicciones y costumbres uno de los puntales de su prédica desde el inicio de su campaña.

Hillary Clinton no es una racista, desde luego. Es un animal político, frío, tenaz, inteligente y sin escrúpulos. Con la misma glacial serenidad y destreza con que supo salir airosa de los escándalos y humillaciones a que la sometió su marido en los comienzos de su gobierno, ha continuado su campaña, sin perder la sonrisa y el ánimo, mientras era derrotada una y otra vez por un adversario que, según todas las encuestas, es preferido por los jóvenes, los profesionales, los empresarios, los universitarios y, en resumen, por los sectores más modernos, cultos y liberales de la sociedad norteamericana, dejándole a ella los más incultos, primitivos y provincianos.

Antes de la operación racial, su campaña lanzó ya otra guerra sucia —de índole machista— que no prosperó. Consistía en presentar a la senadora como el verdadero “macho”, el auténtico líder viril en la contienda, alguien a quien su propio jefe de campaña bautizó en Illinois como “el candidato testicular”. Obama, en cambio, sería el débil, el blando, el indeciso, el —horror de horrores— intelectual, alguien a quien sería riesgoso y suicida confiar la primera magistratura en caso de un conflicto bélico. Los avisos pagados de Hillary presentaban a la senadora en una actitud marcial y beligerante, con la siguiente interrogación: “¿A quién preferiría usted como Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos?” Y al lado de la senadora languidecía un esmirriado y subsumido Obama con una cara de vacilante y asustado. Pero esta tentativa denigratoria no tuvo mayor efecto.

Entonces, la senadora, en uno de esos gestos audaces que la caracterizan, decidió que, como ya no era realista pensar en su nominación, sí era posible, en cambio, contribuir a la futura derrota de su rival en las elecciones presidenciales de noviembre frente al republicano McCain. No se trata de una venganza personal, nacida de la frustración, sino de un sencillo cálculo matemático de un político de alto vuelo. Si Hillary Clinton aspira a ser la candidata de los demócratas a la Presidencia en el año 2012, es preciso que en estos comicios el ganador sea un republicano y no un demócrata. Pues si es Obama el próximo Presidente, la senadora vería cerrada las puertas de su candidatura a la Casa Blanca hasta el año 2016, ya muy tarde para ella. Nada de esto se puede exhibir a la luz pública, pero sí enviando indirectos mensajes a la subconciencia y los prejuicios instintivos del electorado. Según los sondeos últimos, un 50% de los partidarios demócratas de Hillary Clinton en West Virginia afirmaron que no votarán por Obama para Presidente: si es el candidato se abstendrán de votar o lo harán por McCain.

Al mismo tiempo que la senadora envenenaba la campaña de racismo, el candidato republicano iniciaba su propia guerra sucia, utilizando otro ingrediente explosivo para desacreditar a su casi seguro rival en las elecciones de noviembre. En una conferencia de prensa decía que, entre él y Obama, el verdadero amigo de Israel era el senador McCain. ¿No lo demostraba el hecho de que el líder de la organización terrorista Hamás hubiera dicho que simpatizaba con la candidatura de Barack Obama?

De este modo, una especie que había circulado, sin mayor eficacia, hace algunos meses, resucitaba y volvía a ocupar los primeros planos del debate electoral: Obama, un musulmán emboscado (pues su padre lo fue), un amigo de los palestinos y, por lo tanto, potencialmente, un Presidente que daría la espalda a Israel, el mejor aliado de los Estados Unidos, y tendería la mano a los terroristas palestinos. La acusación de McCain es de largo alcance y si prende puede ser decisiva en la campaña. Los judíos son una pequeña minoría en número en la sociedad norteamericana, pero el “lobby” judío, las organizaciones que apoyan a Israel y hacen campaña favorable a los políticos que consideran pro israelíes y hostigan a los que no, ejerce una poderosa influencia económica y publicitaria en toda campaña electoral. Y aunque no siempre ganan sus candidatos es seguro que siempre pierden los que considera sus enemigos.

Desde que McCain hizo aquella declaración, el senador Obama se ha multiplicado en desmentidos ante diversas asociaciones judías y pro israelíes, recordando una vez más sus tomas de posición, tanto en la Cámara estatal de Illinois como luego en el Senado, a favor de Israel y condenando en términos inequívocos el terrorismo de Hamás. Y también repitiendo que, aunque su padre fuera musulmán, su madre lo educó como cristiano, al igual que ocurrió con su esposa Michelle. Por otra parte, muchos judíos norteamericanos se han manifestado respaldando sus afirmaciones y desmintiendo las insinuaciones de McCain.

Todo esto es una indicación de que la campaña presidencial será esta vez más virulenta que otras veces. ¿Conseguirá Obama enfrentar exitosamente las guerras sucias lanzadas contra él? Yo creo que sí, aunque sin duda le va a costar trabajo y no puede permitirse cometer un solo error. Mi optimismo no se basa tanto en las encuestas, como en la actitud que hasta ahora mantiene entre las llamaradas de mugre y de insidia que han encendido a su alrededor. No ha respondido con las mismas armas ni ha descendido al vituperio. Continúa, imperturbable, con su discurso reformista, de ideas, con invocaciones a la unión, rechazando toda forma de sectarismo e intolerancia, y con propuestas concretas y realistas a favor de los débiles, los marginados, los guerristas y los fanáticos, y una fe contagiosa en las instituciones democráticas. Es verdad que a menudo habla más como un intelectual que como un político profesional, pero eso, por fortuna, en vez de desprestigiarlo, le ha ganado la simpatía y el entusiasmo de millones de sus compatriotas. Su discurso sigue atrayendo sobre todo a los jóvenes, de todas las razas, que acuden por millares a trabajar como voluntarios en todo el país, fortaleciendo una maquinaria que ha probado tener una eficacia contundente. Esperemos que las campañas de guerra sucia no prevalezcan y, por una vez, el idealismo y los principios derroten a las maniobras de los políticos.

¿Conseguirá Obama enfrentar exitosamente las guerras sucias lanzadas contra él? Yo creo que sí, aunque sin duda le va a costar trabajo.

© Mario Vargas Llosa, 2001.
© Derechos mundiales de prensa en todas las lenguas reservados
a Diario El País, SL, 2001.

martes, 13 de mayo de 2008

UE preocupada por nacionalismo en Latinoamérica

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, manifestó su inquietud por los "neonacionalismos" y "populismos" que observa en América Latina.

por Dow Jones Newswires

Barroso: El nacionalismo extremo vivido en Europa fue superado con la integración regional en la UE. (Montaje: Gustavo Poletto)

El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, expresó su preocupación por los "neonacionalismos" y "populismos" que observa en América Latina, así como los "desequilibrios" prevalecientes que podrían poner en riesgo los avances democráticos alcanzados.

"Me parece a veces en algunos discursos de América Latina ver un neonacionalismo populista, que es muy negativo desde un punto de vista de desarrollo político y cultural en la modernidad", advirtió el martes Barroso durante una conferencia magistral sobre las relaciones entre la Unión Europea y Latinoamérica.

"Estoy muy preocupado cuando veo algunos discursos nacionalistas", añadió el funcionario europeo en su último día de actividades en México, de donde partirá hacia Perú para participar en la V Cumbre América Latina-Caribe y UE.

No mencionó a ningún país o personaje en específico.

La víspera, sin embargo, había solicitado dejar de lado discursos "inflamatorios, populistas y agresivos" en referencia a los señalamientos del mandatario venezolano Hugo Chávez a la canciller alemana Angela Merkel.

El líder venezolano expresó el domingo que Merkel recibe el apoyo de "la misma derecha que apoyó a Hitler y el fascismo".

Barroso expuso que el nacionalismo extremo vivido en Europa fue superado con la integración regional en la UE.

Estimó que la integración es una "gran contribución por la paz", y aunque la UE ha estado y seguirá dispuesta a apoyar ese tipo de procesos en América Latina, corresponde a los países en este hemisferio conseguirlo.

Obama y el peso de la historia

(La Razón) Si la senadora Clinton prolonga su campaña hasta la convención del partido en agosto, el futuro de los demócratas estará en peligro. Si las divisiones entre los grupos que la apoyan a ella y los que respaldan a Obama no se supeditan a la necesidad de una victoria electoral en noviembre, no sólo es probable que el candidato, sea el que sea, caiga derrotado, sino que es posible que los demócratas no amplíen sus mayorías en la Cámara de Representantes y el Senado. Si, como hicieron el 2004, los demócratas desperdician una posibilidad de victoria que esta vez es aún mayor, la decepción y la consiguiente pérdida de energía política (sobre todo entre los jóvenes) pueden deformar y apagar la cultura y la sociedad estadounidenses durante muchos años.

Esa es la razón por la que, tras las elecciones del pasado martes, muchos dirigentes del Partido Demócrata le están pidiendo a Hillary Clinton que se retire. Es comprensible que ella se mantenga en sus trece. Está próxima al senador Obama en número de votos en las primarias, y el argumento para preferirla a ella (el apoyo de la clase trabajadora blanca) es razonable. Pero no estamos ante un dilema político corriente. Estamos ante un conflicto de generaciones y también ante una lucha sobre las posibilidades de la historia de EEUU. Muchos partidarios de Obama están de acuerdo en que la candidatura de un intelectual negro es una apuesta sobre la racionalidad del electorado y su voluntad de aceptar el final simbólico del dominio social de la población blanca. Atraídos por la visible inteligencia de Obama y su programa, creen necesario aceptar el reto.

El llamamiento de Obama a la renovación moviliza a los votantes jóvenes educados y a muchos que últimamente habían votado a los republicanos. Los negros se alinean con él como garante de su integración en el país. Por el contrario, hay muchos que, aunque reconocen las virtudes de la senadora Clinton, la consideran una figura demasiado conocida y a la que fue una joven reformista y apasionada la ven hoy resignada a una política rutinaria. Es verdad que ha obtenido más apoyo que Obama entre los votantes de más edad y de la clase trabajadora blanca, en otro tiempo las bases demócratas por excelencia, pero que desde 1968 han votado habitualmente a los republicanos. Clinton se presenta ante ellos como defensora de sus intereses económicos y como una presidenta que tendrá la ferocidad necesaria para ´borrar´ Irán. La antigua opositora estudiantil a la guerra de Vietnam ha cambiado, sin duda. Los votantes que se oponen a la guerra de Irak, horrorizados por su facilidad para prescindir de la reflexión y la contención, prefieren a Obama. Éste, en cambio, no ha convencido a muchos que están preocupados por la economía y que, por consiguiente, han votado a Clinton en las primarias. Es imposible medir el papel del prejuicio racial que influye en los ciudadanos de más edad y menos educados. Pero, sin duda, no es pequeño.

Obama hace pleno uso de las nuevas tecnologías de la comunicación: no pasa un día sin el equivalente electrónico de una reunión ciudadana. Recibe dinero de millones de pequeños donantes. Sus organizaciones locales cuentan con gran número de voluntarios. ¿Son suficientes sus innovaciones políticas para las incertidumbres del enfrentamiento con unos republicanos que dominan los medios y muestran una infinita falta de misericordia política?

Franklin Roosevelt ganó en 1932 porque se apoyó tanto en las maquinarias establecidas del Partido Demócrata como en movimientos organizados de agricultores, obreros, ecologistas y mujeres. Unió el espíritu social de la Norteamérica laica con nuestro sentido de misión religiosa. Prometió a los estadounidenses un ´nuevo pacto´. Dio la vuelta a una mayoría republicana a la que se consideraba responsable de la Gran Depresión. Desde entonces, los candidatos demócratas, vencedores o no, han empleado ese mismo modelo. Pero la coalición de Obama sigue siendo un proyecto de futuro. Está tratando de lograr la extraordinaria hazaña de construir una base política y, al mismo tiempo, basar su candidatura en ella. Y lo está haciendo en una sociedad en la que muchos miembros de la clase dirigente opinan, como tantos ciudadanos corrientes, que no es posible cambiar gran cosa.

La crisis actual de la sociedad estadounidense es mucho más compleja que la de 1932. Sus dimensiones no siempre son visibles y algunos aspectos están alejados del debate público. Obama pide que se retiren las tropas de Irak, pero no que se revise por completo la política exterior y militar. Quiere superar los antagonismos raciales mediante proyectos que respondan a los intereses económicos y sociales comunes de todos los estadounidenses. Critica con energía el sistema político, pero se muestra dubitativo sobre las disfunciones de un sistema económico que genera cada vez más desigualdades.

Su fuerza va unida a una debilidad. Se apoya en un sentimiento agudo y generalizado de ansiedad. No ha elaborado un denominador común que unifique a los descontentos sobre la educación, el empleo, la sanidad, la guerra y la paz. A quienes quieren un cambio fundamental los deja perplejos acerca de cómo conseguirlo.

Es evidente que cuenta con un gran apoyo de los sindicatos, las iglesias, los herederos de los movimientos de los años sesenta, los demócratas que ocupan cargos electos. Lo que hace que no esté clara su victoria en noviembre es el mensaje que constituye la pieza central de su campaña. Quienes más necesitan el cambio están convencidos, muchas veces, de que es imposible. Las decenas de millones de ciudadanos a los que calificó de ´amargados´ no quieren que se les recuerde su amargura (...).

*Norman Birnbaum es catedrático emérito de la Universidad de Georgetown. Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
Fragmento de El País de Madrid para La Razón.

lunes, 12 de mayo de 2008

El referéndum revocatorio será el 10 de agosto

El presidente Morales promulgará hoy la Ley de Referéndum Revocatorio de Mandato Popular, anunció ayer el viceministro de Coordinación Gubernamental, Héctor Arce. Según la norma, la consulta nacional debe realizarse en 90 días.

(La Razón) El viceministro de Coordinación Gubernamental, Héctor Arce, anunció ayer que la Ley de Referéndum Revocatorio de Mandato Popular será promulgada hoy por el presidente Evo Morales. De acuerdo con el proyecto de ley, sancionado la anterior semana en el Senado, una vez promulgada, la consulta debe llevarse a cabo en un plazo de 90 días. En este caso, el domingo 10 de agosto.
“Este lunes el Presidente promulgará esta ley para que, desde ese momento, se empiecen a contabilizar los 90 días que establece la normativa legal. Esperemos que el domingo 10 de agosto tengamos una verdadera fiesta democrática para que esta suerte de enfrentamiento sea resuelta a través de un referéndum en donde el soberano dirá su palabra”, declaró el viceministro Arce en la radio estatal Patria Nueva.
El proyecto de ley fue enviado por el Gobierno en diciembre del 2007 con el objetivo de saldar en las urnas la crisis política que enfrenta al Poder Ejecutivo con los prefectos opositores a la gestión de Morales. El jueves, el Senado —de mayoría opositora— sancionó la norma que determina que en un plazo de 90 días a su promulgación se realizará en el país un referéndum revocatorio de mandato del Presidente, Vicepresidente y los prefectos.
En el caso de las dos primeras autoridades del país, para ser revocados de su mandato la votación deberá superar los 1.544.374 votos, el equivalente al 53,740%, obtenidos por Morales durante la elección nacional del 2005.
En el caso de los prefectos, su mandato quedará revocado si en la consulta del 10 de agosto un número mayor de votos del que obtuvieron en su elección se inclina por su revocación.
“A través del referéndum llegaremos a una solución (de la crisis) por vía democrática, donde el pueblo con su voto dará su veredicto”, manifestó ayer Arce.
El dignatario de Estado señaló que la Ley del Referéndum Revocatorio de Mandato Popular no es inconstitucional, contrariamente a lo que señalaron analistas y constitucionalistas.
“El referéndum está constitucionalizado como un mecanismo de deliberación directa que permite al pueblo boliviano el deliberar a través de él. Además, lo que aprobó el Congreso es una ley de la República”, dijo Arce.
Otra de las observaciones a la norma es que el voto para la revocatoria sea superior al porcentaje y al número de votos obtenidos en la anterior elección (con el cambio en el padrón habrá variantes) y los vacíos en temas como el sustituto temporal de los prefectos en caso de que su mandato sea revocado.
En opinión de Arce, la oposición está buscando excusas para no llevar adelante el referéndum, “porque algunos prefectos se sienten temerosos de perder”.
Aseguró que a través del referéndum revocatorio la población avalará o rechazará las propuestas y acciones administrativas del Ejecutivo y de los prefectos. “No es un referéndum de revocatoria más. Es una consulta indirecta donde la gente dirá quién tiene la razón en esta suerte de empate, de guerra mediática que existe ahora: si el presidente Morales o los prefectos. Dirá con su voto si está de acuerdo con el proceso de cambio liderado por el presidente Evo Morales”.
El Papa recibe al Cardenal
El papa Benedicto XVI recibirá hoy en audiencia privada al cardenal Julio Terrazas, quien hace un par de semanas recibe reiteradas críticas y diatribas de parte del gobierno de Evo Morales.
Antes de viajar, el prelado dijo que “se nota la preocupación del Papa por la situación de Bolivia”, explicando que es inusual que el Santo Padre conceda este tipo de audiencias en tan poco tiempo, señala un informe de Infodecom al indicar que Terrazas participará en un seminario mundial para obispos.
El Sumo Pontífice “está siempre informado de lo que pasa en el país”, aseguró el vocero del Arzobispado de Santa Cruz, padre Marcial Chupinahua, al indicar que en el encuentro de hoy, el Papa y el Cardenal tratarán ampliamente el caminar de la Iglesia boliviana y también sobre la situación que atraviesa el país.
Entretanto, el viceministro de Coordinación Gubernamental, Héctor Arce, calificó ayer como un “desliz” al voto que emitió Terrazas en el referéndum cruceño del 4 de mayo. ANF
Las consultas no se frenarán
El viceministro de Coordinación Gubernamental, Héctor Arce, dijo ayer que los referendos aprobatorio y dirimitorio del proyecto de Constitución Política del Estado no se frenarán por la consulta revocatoria de mandato que se desarrollará en agosto, como lo aseguró el senador Luis Vásquez (Podemos).
Vásquez señaló la anterior semana que, según la Ley del Referéndum, sólo se puede realizar una consulta nacional en un periodo constitucional, motivo que impulsó a la oposición en el Senado a sancionar la Ley del Referéndum Revocatorio.
“El referéndum dirimitorio y aprobatorio de la CNE será convocado por el Congreso. Es paralelo y no hay vicio legal. Después del referéndum revocatorio, con la ratificación del pueblo, se convocará (a la consulta sobre el proyecto de CPE) para que la gente la apruebe o rechace”, declaró.
Por su parte, el prefecto cruceño Rubén Costas dijo que el referéndum revocatorio no frenará las consultas sobre estatutos autonómicos en Beni, Pando y Tarija.
LAS PREGUNTAS
Nacional • “¿Usted está de acuerdo con la continuidad del proceso de cambio liderizado por el presidente Evo Morales Ayma y el vicepresidente Álvaro García Linera?”.
Departamental • “¿Usted está de acuerdo con la continuidad de las políticas, las acciones y la gestión del Prefecto departamental?”.
Opciones • En la papeleta se hallarán dos cuadros, uno para el Sí y otro para el No.