Mostrando entradas con la etiqueta Multiculturalidad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Multiculturalidad. Mostrar todas las entradas

jueves, 20 de agosto de 2009

Bolivia, una nación plural en busca de la interculturalidad

La aceptación plena de las naciones indígenas y originarias como parte del Estado nación, y la “descolonización” de antiguas miradas o idiosincrasias excluyentes y conservadoras son los retos, a decir de sociólogos, antropólogos y comunicadores

Bolivia ya terminó de asumir su condición de país multicultural y plurinacional, pero aún se enfrenta con un reto mayor para terminar de cohesionarse como sociedad homogénea, como nación unitaria: la interculturalidad. Este criterio es compartido por un sociólogo, una comunicadora, un psicólogo social y un antropólogo, consultados acerca de los retos inmediatos y mediatos del país en materia de integración cultural.

La comunicadora Gloria Eyzaguirre, coordinadora del programa de Iniciativa Ciudadana de la Fundación Unir, considera que “el país necesita asumir que su gran diversidad de culturas

—reflejada en sus 36 etnias reconocidas por la nueva Constitución Política del Estado— representan una riqueza potencial por sí mismas, pero también en conjunto, por lo que deben comunicarse y conocerse entre sí para llegar a lo que potencialmente se conoce como ‘interculturalidad’, en bien de la comunidad”.

Para la profesional, la idea de interculturalidad es que todos construyan algo en conjunto. “No es la resta o diferenciación, que actualmente ocurre en muchos ámbitos, sino más bien la suma, la consolidación del criterio de que A más B es igual a AB”.

“Esto significa —continúa— que cada una de las culturas, en igualdad de condiciones, aporta al enriquecimiento de otra, y no es necesario que se lleguen a conformar en C porque cada una mantiene lo que está aportando para formar una totalidad que no signifique su eliminación como unidad”.

Por interculturalidad, el psicólogo social Luis Vásquez, coordinador Nacional de la Iniciativa de Diálogo, entiende “un proceso que otorga la posibilidad de que las distintas culturas que conforman un país, en este caso Bolivia, convivan en equidad, paz, tolerancia y respeto”.

El largo camino

Una condición imprescindible para asumir esta figura sociocultural en su plenitud es el reconocimiento legal, individual, colectivo y en la práctica cotidiana de la multiculturalidad.

Eyzaguirre afirma que el país está inmerso en este proceso desde 1994, cuando, a través de las modificaciones introducidas en la Constitución —durante el primer Gobierno de Gonzalo Sánchez de Lozada—, “se aceptó y normó que Bolivia es un Estado pluricultural y multiétnico. Y eso es multiculturalidad, la capacidad de entender que somos muchos, diversos y diferentes y actuar en tal sentido”.

Vásquez agrega que, “si bien ya se ha reconocido la diversidad, todavía no hay una experiencia propia de la interculturalidad”.

Entre una serie de problemas en esta ruta de transformación —tanto del Estado como del pueblo como tal y sus distintas identidades—, el psicólogo señala que “hay mucho por avanzar en cuanto a las etnias que durante tanto tiempo estuvieron invisibilizadas. Aún muchas culturas creen que son puras, que son únicas; es decir, se desarrollan bajo una teoría etnocéntrica y chauvinista de que ‘lo mío es lo mejor’”.

Eyzaguirre advierte que la evolución social en ésta y otras aristas no se dará de un día para el otro o “por arte de magia”.

“Los cambios —considera— demandarán varias generaciones, ya que requieren la creación de un nuevo paradigma que permita asumir un país intercultural con la participación igualitaria y necesaria de todos los actores”.

Para la entrevistada, un logro importante para avanzar a buen paso en este objetivo fue el hecho de que la Constitución aprobada en enero de 2009 “reconoce que somos un país intercultural; es sobre esta base que debe construirse la nueva sociedad diversa pero unificada, homogénea”.

Vásquez asegura que, “para reafirmarse, muchas culturas o clases sociales se cierran y es muy natural, pero no por ello acertado, que lleguen a pensar que son las únicas o las mejores”.

Ante esta situación, el especialista cree que uno de los trabajos primordiales —desde el Estado y sus autoridades— “es la observación de los procesos de otros países que han desarrollado este tipo de experiencias de interculturalidad, para así llegar a tener una visión conjunta de lo que es bueno para todas las culturas, sin dejar de lado la diversidad”.

El coordinador de Iniciativa del Diálogo considera que “precisamente en eso consiste o debe consistir el proceso de descolonización, que no es otra cosa que la ruptura del modelo de Estado que se afianzaba en el monoculturalismo“.

Iniciativas

Pero el proceso va aún más allá, en tiempo-historia y en la manera en que se plasma en diferentes movimientos y expresiones de la sociedad actual.

Ésa es la lectura que hace el sociólogo Óscar Vega. “Distintos historiadores y figuras —asevera— han estado insistiendo en que, para lograr la cohesión cultural, hay que revisar y replantear la forma en que construimos y tratamos nuestra historia. Según ese criterio, vemos que los momentos e hitos más importantes de la historia boliviana siempre estuvieron ligados a grandes levantamientos y movilizaciones indígenas”.

Esta realidad histórica, según el especialista, se repite en la actualidad con la emergencia de las naciones indígenas y originarias que —a través de diferentes procesos políticos, democráticos, pero sobre todo movilizaciones y medidas de protesta— lograron una “visibilización” como parte del Estado y la nación.

“Lo que sucedió desde 2006 —agrega— con la llegada de Evo Morales a la Presidencia no es más que un replanteo de la historia que no se pudo lograr desde las movilizaciones de Zárate Willca y ni siquiera con la Revolución Nacional de 1952”.

Para Vega, es de vital importancia aceptar en todas las instancias la presencia de indígenas como única forma de lograr una sólida identidad nacional.

“Es crucial —afirma—. Si fuera sólo un tema técnico, si la problemática de igualdad, desigualdad y discriminación se tratara sólo de costumbres, o gestos o formas lingüísticas, entonces la solución sería simple: ampliar, generalizar estas figuras o idiomas. Pero el proceso que vive el país desde la asunción del primer Presidente indio, e incluso antes, con todos los hechos que lo posibilitaron, demuestra que lo originario, lo indígena, no sólo se reduce a lo étnico, sino que es el principio del pluralismo”.

Precisiones

Una reforma a la Constitución en 1994 reconoció una Bolivia pluricultural.

No obstante, expertos consideran que no basta sólo esta certeza.

Además de identificar las diferencias, se debe trabajar para lograr la unidad.

El proceso actual en lo político y lo social apunta a la interculturalidad.

Para ese fin se empezó a trabajar en el proceso de descolonización.

Los beneficios y riesgos de la descolonización

A partir de la nueva Constitución Política del Estado, tanto en el discurso oficial del presidente Evo Morales, del vicepresidente Álvaro García Linera y de otras autoridades del Gobierno como en acciones y decisiones del Ejecutivo se ha popularizado en meses recientes en el país la palabra descolonización.

Al crear el Viceministerio de Descolonización, encabezado por Roberto Choque, el ministro de Culturas, Pablo Groux, señaló que “las tareas centrales de esta nueva oficina serán la revaloración y reivindicación cultural de los pueblos originarios, así como la lucha contra el racismo, la discriminación y otras prácticas que menosprecien costumbres, idiomas y modos de ser nativos, a favor de otros foráneos o impuestos”.

Siguiendo este criterio, el psicólogo social Luis Vásquez señala que el trabajo de descolonización debe partir de un ejercicio mental individual. “Hay que tener —advierte— mucho cuidado con la lógica que se utilice en este proceso, porque se tiene que deconstruir la violencia, la opresión y el imperialismo, pero no por ello agredir o aislar a culturas o influencias externas que sí puedan resultar beneficiosas”.

Si se pasa por alto estas pautas, opina el experto, se corre el riesgo de caer en un “error histórico” que ya se vio antes en pueblos que “una vez lucharon contra la opresión, salieron victoriosos y se convirtieron en opresores”.

Por otro lado, el escritor cochabambino Ramón Rocha Monroy reflexiona: “Es curioso comprobar la facilidad con que admiramos otras culturas, y la represión íntima que sufrimos al tratar de valorar las nuestras (…) Una actitud central de la descolonización del saber, y del ser, es interesarnos por los mitos, la historia, la técnica, los usos y costumbres de la civilización andina y amazónica, y hacerlos parte de nuestra concepción del mundo y de nuestra forma de vida”.

“Quizás entonces —culmina el también columnista de La Prensa en uno de sus recientes artículos— percibamos que, junto al prejuicio de clase, nos enturbia la visión el prejuicio de etnia, porque hay gente que se resiste a conocer sus raíces y prefiere ocultarlas, en un gesto de bipolaridad o esquizofrenia colectiva”.

© 2009 - LA PRENSA - EDITORES ASOCIADOS S.A.
Derechos Reservados ®

Las manifestaciones racistas se exacerbaron en los últimos años

Cuatro instituciones consideran que las acciones políticas de la oposición al régimen actual han acentuado o develado el racismo cotidiano que existe en el país

El Observatorio del Racismo de la Universidad de la Cordillera, la Comisión de Derechos Humanos de la Cámara de Diputados, el Defensor del Pueblo y la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia (APDHB) consideran que en los tres recientes años y seis meses se han multiplicado las expresiones de racismo en el país.

Esta exacerbación coincide con la gestión gubernamental del primer presidente indígena de Bolivia, Evo Morales, pero esas instituciones indican que los responsables de ese hecho no son las autoridades, sino grupos políticos y civiles opositores.

“No es un tema que se deba sólo a lo racial o al origen étnico, sino a un proceso que se entremezcla con el contexto político”, sostiene Rielma Macías, defensora del Pueblo.

El investigador del Observatorio del Racismo Martín Torrico explica que la “racialización de la política” no se determina por el rechazo a la raigambre, sino que se ahonda por los cambios sociales, como la construcción de una nueva Constitución, la disputa por la ciudad donde se ubicará la capitalidad, el proceso autonómico en la “media luna” y los referendos.

Para otro investigador del Observatorio, Eduardo Paz, el acto racista más significativo de los recientes tres años fue el enfrentamiento producido en Cochabamba el 11 de enero de 2007, cuando se chocaron la población campesina y la citadina, con un saldo de tres muertos.

El presidente de la APDHB, Rolando Villena, apunta a la Asamblea Constituyente, nacida en 2006, como la raíz que desembocó en el acto racista más criticado: el 24 de mayo de 2008, cuando un grupo de campesinos fue maltratado física, verbal y psicológicamente en Sucre por personas que enarbolaban la capitalidad, discusión que polarizaba al país.

“Es vergonzoso, vivimos momentos dramáticos en que sectores de la oposición alentaron manifestaciones exacerbadas de hacer política, ridiculizando e inferiorizando, directa o indirectamente, a los campesinos”.

La investigación denominada Observando el racismo y el regionalismo en el proceso autonómico identifica a Santa Cruz como un espacio donde la defensa de los estatutos por la autonomía generó el rechazo hacia al colla o al altiplánico.

Los motivos y las voces

“Colla es sinónimo de sucio, bruto e ignorante, lo que se acentúa en las dificultades al pronunciar el castellano, por la construcción de su lengua materna, el aymara”, señala Macías, quien explica que esa carga peyorativa se masificó en la capital oriental en 2006 con el cabildo que demandaba autonomía.

Es a partir del referéndum por los estatutos autonómicos que la violencia contra aquellos con razgos andinos derivó en amedrentamientos y golpizas.

El investigador Torrico explica que los sectores empresariales de Santa Cruz, al perder protagonismo en el Gobierno con la asunción de Evo Morales, fortalecieron sus gobiernos locales y generaron un discurso engañoso de mestizaje cruceño.

La publicación Observando el racismo y el regionalismo en el proceso autonómico identifica discriminaciones que con los meses se multiplicaron. La Defensora del Pueblo describe: “La verbalización se volvió la forma más común de minimizar al otro”.

Así cuenta que varios graffiti en paredes o anuncios casi imperceptibles atacaban al indígena altiplánico y se popularizó la carga peyorativa: “Hoy, colla es una ofensa en ese lugar”.

El Observatorio plantea en sus informes que no hay mestizaje sino que existe la apertura a las diferencias. No es un asunto de bipolaridad —indio y blanco, o camba y colla—, ya que hay mecanismos de ascenso social que “blanquean” a un indígena, como la educación o el dinero.

En el bagaje cotidiano existe una discriminación escalonada: quien se cree menos indio por vivir en la ciudad excluye al indígena, pero es maltratado por otro que se cree blanco o es más adinerado. El 11 de enero de 2007, en Cochabamba, la gente se enfrentó con machetes, hondas y armas. “Fue la sociedad civil contra la sociedad civil”, comenta Torrico. Ese departamento era el ejemplo del mestizaje en convivencia positiva, ya que conjuga características de oriente como de occidente.

Pero la particularidad excluyente de esa batalla mostró el claro distanciamiento del sujeto urbano con el individuo cocalero.

En Sucre, a un día del festejo libertario de la capital en 2008, se dio un hecho que pasó a la historia. La Defensora indica que la Constituyente pone a luz pública que ciudadanos sin estudios o campesinos iban a decidir los temas nacionales, y ya no sólo intelectuales o juristas.

La política fue el detonante de un sentimiento cotidiano. “La primera muestra ocurrió cuando hubo dueños de alojamientos sucrenses que negaron albergue a constituyentes indígenas y de pollera, que tuvieron que alquilar casas lejos de la Asamblea”. Torrico cuenta que el primer encuentro dentro de la Constituyente sorprendió por la horizontalidad. “Por ejemplo, la empleadora dudaba al tener que relacionarse de igual a igual con la empleada. En algunos casos, las primeras creían que podían hacer callar a quienes tenían o eran de ascendencia originaria con el argumento de que no tenían escolaridad o formación académica”.

El estupor de la ciudadanía al ver a los nuevos actores asambleístas se sumó a la controversia que la región tenía con el altiplano por la capitalidad, detonante de la vergüenza contra los originarios en Sucre. Lo político se canalizó con lo racial.

El reto es lo cotidiano

Pero además de esos eventos que están cruzados por determinaciones políticas, el racismo se ve en el diario vivir. “Donde posemos los ojos hay discriminación”, sentencia la Defensora del Pueblo, para quien la lucha contra el rechazo racial comienza en el hogar.

Macías expone que darle un sentido peyorativo a términos que, por sí mismos, no son negativos ni positivos es una acción cotidiana; por ejemplo, decir chola o indio o viejo aún son percibidos con un sentido ofensivo.

También hay actos de discriminación por el idioma, añade Paz, pues las instituciones no posibilitan papeles o documentos para personas que hablan otra lengua. “Incluso en la Constituyente sólo se hablaba castellano, sin traductor simultáneo”.

La clave para revertir —aunque no erradicar— el racismo, coinciden, es la aceptación de que el foco de exclusión también está en uno mismo.

Macías opina: “Es un trabajo de largo aliento, no es fácil extirparlo y sensibilizar a la gente, porque está en la educación, la familia, en el trato al entorno”.

El Observatorio apunta que hay que discernir cuándo se puede caer en discriminaciones inconscientes, por ejemplo, al respaldar un discurso que exalta la construcción de enemigos donde no hay, “como cuando un discurso plantea que alguien perturba nuestra armonía”.

Torrico concluye que para superar las expresiones de racismo cotidiano es importante que cada uno haga conciencia de estos actos y determine relacionarse con los otros en un nivel de horizontalidad, es decir ni de arriba a abajo, ni de abajo a arriba; no menospreciar, ni dejar que los maltraten.

La educación aminora el menosprecio racial

Que el mestizo es letrado y el indio es ignorante es lo que dice la estructura de la sociedad boliviana, “que es racista absolutamente”, concluye Eduardo Paz, investigador del Observatorio del Racismo. Explica que ese imaginario es la base de la dicotomía que ahonda las brechas entre la diversidad de bolivianos. La respuesta es la educación, coincide el presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, Rolando Villena. “Así, la formación responde a aspectos pluriculturales e intracultural, para que nos aceptemos y el individuo no reniegue de sus raíces”.

El también investigador del Observatorio Martín Torrico anota que el canon de educación se basa en el eje “saber poder”, pues “no tienes voz ni voto porque eres un ignorante”. Villena puntualiza que para superar ese problema es preciso un trabajo profundo de los profesores que se están formando para las nuevas generaciones, aunque admite que no se desarrolló una pedagogía que asuma cuán diferentes somos. “Todavía no hay plena aceptación del derecho a ser diferente, por origen o color de la piel”.

Paz ejemplifica que los libros escolares de historia dan prioridad a Europa, desvalorando las características nacionales. Torrico afirma que una respuesta es modificar la currícula, para mostrar y valorar diferencias, rezagando los cánones de “blanqueamiento”.

Un anteproyecto de ley contra el racismo busca incidir en la convivencia entre las diferencias. Pero el Observatorio advierte que una ley con el tipo penal del racismo no es suficiente. Para menguar la discriminación racial se precisa una política pública que plantee acciones que modifiquen la estructura mental, como se intenta con la malla curricular.

Torrico comenta que en terminales aéreas y de buses las señales están impresas en castellano y en la lengua materna de la región, ya sea aymara, o quechua, y opina: “Es un primer aporte pequeño para cambiar la discriminación. También se debe considerar trabajar en espacios laborales, donde también hay expresiones de racismo”.

Los Momentos clave

En 2006 nace la Asamblea Constituyente, que congrega a sectores sociales rezagados.

En diciembre de ese año Santa Cruz organiza su gran cabildo por la autonomía.

El 25 de enero de 2009 se aprueba la nueva Constitución, que reconoce a los indígenas.

En diciembre de 2009, Evo Morales opta por una segunda gestión presidencial.


© 2009 - LA PRENSA - EDITORES ASOCIADOS S.A.

El 68% de los bolivianos dice ser mestizo y 20%, indígena

Un estudio de una oficina de la Organización de Naciones Unidas recoge otra percepción de los ciudadanos acerca de su identidad. En 2001, según datos del INE, un 62 por ciento se consideraba como perteneciente a alguna etnia

El más reciente estudio realizado por el Fondo para la Democracia de Naciones Unidas (Undef) sobre el tema de la identidad, titulado: “Encuesta nacional sobre valores y actitudes frente a la conflictividad en Bolivia”, muestra que el 68 por ciento de los bolivianos se considera mestizo y sólo un 20 por ciento, indígena.

El texto fue presentado por el Foro Boliviano por la Democracia Multipartidaria (FBDM).

La consulta fue desarrollada en enero de este año. En la etapa de sondeo se llevaron a cabo 3.288 consultas en los nueve departamentos del país, en ciudades capitales, zonas urbanas y rurales. Los resultados contrastan con el Censo Nacional de Población y Vivienda de 2001, en el que el 62 por ciento del país declaró pertenecer a alguna de las etnias bolivianas.

El informe también sostiene que un 44 por ciento de los encuestados dice “sentirse parte” de algún pueblo originario. Según los promotores del estudio, este dato muestra que los bolivianos “no ven contradictorio” ser mestizo y al mismo tiempo pertenecer a alguna cultura indígena, principalmente quechua y aymara, las más importantes en el país. En cualquier caso, una amplia mayoría de los encuestados considera prioritaria la identidad nacional frente a lo indígena.

Cuando se realizó el censo se incluyó una pregunta: “¿Usted se declara parte de una de estas etnias?”. La planilla de resultados incluía las siguientes opciones: Aymara, quechua, guaraní, otros y ninguno. Los resultados obtenidos por el Instituto Nacional de Estadística (INE) fueron criticados por académicos que cuestionaron la aplicación del método cuantitativo sin incluir una opción para el mestizaje.

Eduardo Paz, investigador del Observatorio del Racismo, explicó que la pregunta elaborada en aquel tiempo por el Instituto Nacional de Estadística estaba mal planteada, porque no abría paso a los descendientes de originarios que se identifican como producto del mestizaje cultural y genético.

“En Bolivia, por ejemplo, existen personas que se declaran mestizas de origen aymara, en el censo no había esa opción, la muestra quedaba incompleta”.

Un mestizo es considerado como tal por el encuentro biológico y cultural de etnias diferentes, en el que éstas se mezclan, dando origen a nuevas. Se utiliza con frecuencia este término para describir el proceso histórico sucedido en Iberoamérica, que llevó al estado racial y cultural actual.

Si bien, según la encuesta de Naciones Unidas, siete de cada diez bolivianos se autoidentifica mestizo, este resultado va a contramano del Gobierno, que tiene un discurso que resalta la existencia de una mayoría indígena en el país y la visión de un Estado con 36 naciones originarias.

El secretario general de la Prefectura paceña, y uno de los ideólogos del proyecto masista, Félix Patzi, defiende la teoría de que “Bolivia es un país eminentemente indígena”.

Para el sociólogo, las encuestas de identificación no toman en cuenta los otros elementos que componen la identidad. “Yo puedo decir que soy mestizo y así buscar que no me discriminen, pero el otro me ve los rasgos y las costumbres y dirá que soy indígena”.

De hecho, el anterior estudio, “Autonomías indígenas en la realidad boliviana y su nueva Constitución”, publicado por el antropólogo Xavier Albó y el ministro de Autonomía, Carlos Romero, plantea que 187 de 327 municipios de Bolivia pueden ser tipificados de indígenas.

El sociólogo alteño Carlos Hugo Laruta es muy crítico a la línea planteada por el Ejecutivo. En su lectura, el Gobierno ha orientado su proyecto político a la línea indigenista, dejando de lado al resto de la composición de la sociedad.

“Los componentes del universo indígena transversalizan al universo nacional”.

Para el politólogo Marcelo Varnoux, en su ensayo ¿Dos Bolivias?, desestima la postura del masismo, que habla de una “Bolivia eminentemente indígena”, afirmando que el “vigoroso mestizaje” es impermeable a esa clase de visión. Para el teórico, este proceso de hibridación cultural también descarta propuestas de una “Bolivia puramente blanca” o regiones con ascendencia exclusivamente europea.

Los comicios del 6 de diciembre plantean, de la misma manera, una contienda entre la visión indigenista y alternativas que reivindican el mestizaje.

Apuntes

Bolivia nace como República de ciudadanos iguales en 1825.

Originalmente optó por llevar el nombre de Simón Bolívar.

La igualdad jurídica de los bolivianos se inspiró en los principios franceses.

Sin embargo, la jurisdicción disponía diferenciaciones entre bolivianos.

Por ejemplo, sólo aquellos que sabían leer y tenían propiedad votaban.

La guerra federal fue una pugna de visiones entre élites locales.

La participación indígena fue decisiva, pero no obtuvo reivindicaciones.

La Guerra del Chaco exhibió nuevamente las diferencias entre bolivianos.

La revolución nacional impuso el voto universal y prometió igualdad.

La incorporación de derechos ciudadanos no derivó en bienestar social .

La emergencia de los movimientos indígenas derivó en la ascención de Evo.

Opositores del régimen del MAS cuestionan la visión indigenista hegemónica.

Reivindican al mestizaje como una realidad mayoritaria en el país.

La nacionalidad boliviana también entra al debate

Con la promulgación de la nueva Constitución Política del Estado (CPE) no concluyó el debate respecto de la existencia de la nacionalidad boliviana. Desde que entró en vigencia la Carta Magna, Bolivia es un Estado Plurinacional Intercultural. El concepto de nación boliviana aparece en el artículo tres de la CPE y define a la totalidad de las bolivianas y los bolivianos, las naciones y pueblos indígena originario campesinos, y las comunidades interculturales y afrobolivianas que en conjunto constituyen el pueblo boliviano.

La nacionalidad es una construcción que implica, desde la sociología y la ciencia política moderna, una lengua, cultura, costumbres, educación y ordenamiento jurídico, entre otros, comunes. La CPE, que fue impulsada por el Ejecutivo, dispone que el Estado boliviano tiene 37 idiomas oficiales (36 nativos y el español); de igual manera está compuesto por 36 nacionalidades indígena originario campesinas y reconoce, con igual jerarquía, a la justicia ordinaria y a la comunitaria.

Estas transformaciones han sido criticadas por el sociólogo Carlos Laruta, quien explicó que el espíritu constitucional va en contra de los avances realizados por consolidarse y cohesionarse como una nación. “Los estados apuntan a que se establezca un idioma común y un sistema de creencias y valores que permitan la convivencia. Lo que me preocupa es que al ser un país de 36 nacionalidades, sin que exista la boliviana, es que nuestra cohesión será muy frágil”.

Helena Argirakis, filósofa y delegada autonómica del Gobierno en el departamento de Santa Cruz, restó valor a los argumentos de Laruta, asegurando que el factor de cohesión para una sociedad es producto de los derechos y garantías que se otorgan al ciudadano. Argirakis dijo que la Constitución Política no tiene relación con la formación de una nacionalidad. “Es un producto de las identidades étnicas y culturales. Lo que puede otorgar el Estado es ciudadanía. Hay que diferenciar lo que otorga una Carta Magna y lo que generan identidades étnicas”. La analista explicó que Bolivia optó por constituir una ciudadanía boliviana en común, que incorpore a varias nacionalidades. “La nacionalidad boliviana no es posible, es una visión única, monolítica. Ésa es una construcción europea que deja de lado nuestra riqueza y diversidad”.

DEBATE

“El mestizaje es indiscutible”

José Mirtenbaum, sociólogo

Es un dato ya conocido entre el ámbito académico y además reconocido entre la población. La autoidentificación del mestizaje es un aproximamiento más cercano a la realidad y al propio concepto político de ciudadanía en vez de estar divagando en el tema de las 36 identidades indígenas originarias.

El significado de esta constatación es un reflejo de mirarse todos los días entre bolivianos, así definimos que somos así, mestizos. En Perú, por ejemplo, el tema del “cholo” se puso en palestra como parte de las identidades del mestizaje. En Bolivia, lamentablemente, el término cholo y el cholaje en general es reconocido como peyorativo.

El mestizaje es una realidad sin retorno en este país. Es un reflejo que se va a ir profundizando a medida que avance más la interculturalidad. Todos los ciudadanos bolivianos son interculturales, y eso deviene en una realidad mestiza.

Encuentro que se ha impuesto una necesidad de generar una especie de visión política sobre la base de momento histórico. El mestizaje se ha identificado con la República. Ahora, a título de una funcionalidad política, el ciudadano desaparece bajo las máscaras de afroboliviano, intercultural e indígena originario campesino. Ése es el producto de la Constitución “antropologizada” que tenemos. La política se ha vuelto etnicista.

Según los datos objetivos que vemos, es que somos una sociedad eminentemente mestiza e intercultural, donde se comparten muchos espacios de consumo cultural. Por ejemplo, el Bicentenario paceño fue bailado en las calles de Santa Cruz. Los resultados de la encuesta pertenecen más a la realidad, ojalá los bolivianos hagamos una suerte de abrazo a esta autoidentificación positiva.

“La presencia indígena es absoluta”

Pablo Mamani, sociólogo

Estadísticamente hay muchas variables que juegan, y pueden salir muchos resultados. En el caso de la encuesta del INE, se podía incorporar un parámetro más, indicando lo mestizo, por ejemplo. Yo creo que las preguntas, como se plantean, y los contextos condicionan los resultados.

Desde mi punto de vista, la presencia indígena es absoluta. No sólo en un sentido estadístico, sino en un sentido histórico-cultural. La historia, los hábitos culturales, la organización territorial, las prácticas lingüísticas y las formas económicas en el país son eminentemente indígenas. Estos elementos son contrastables desde la investigación, desde la autoinvestigación. Otra forma de comprobar esto es realizando una mirada etnográfica de las condiciones culturales, e incluso somáticas, de la gente que vive en las ciudades bolivianas.

Lo mestizo es una especie de indicador variable. En el fondo podemos encontrar dos tipos de mestizaje. Uno autoidentificado y reivindicado como criollo o blanco. El otro es el indígena, y es más palpable. Es un campo complejísimo donde no existen definiciones absolutas.

En el caso boliviano, creo que la realidad es abrumadora. La condición boliviana se mueve en este contexto. Hay que entender esto a la hora de pensar la identidad, que está condicionada por un contexto social y por las relaciones de poder en el momento.

Hay que puntualizar que existe paranoia por lo indígena en las manifestaciones más occidentalizadas. Por eso salen estudios que niegan ese factor, porque hay temor al indígena. Debemos reconocer la complejidad y la diversidad de un espacio social como el nuestro, en el que todos tienen las mismas condiciones en términos de trabajo, responsabilidades y roles.

miércoles, 18 de febrero de 2009

Huntington y el multiculturalismo

El politólogo y profesor de Harvard Samuel Huntington (1927-2008) falleció hace poco. De sus obras destacan El orden político en sociedades en cambio (Paidós; Buenos Aires) y Choque de civilizaciones (1993, Foreign Affairs). Huntington fue controvertido, pero también admirado. En poco espacio destacaré algunas de sus ideas básicas.

Según Huntington, la modernización tornaba complejas y desordenadas a las sociedades. Sin la contraparte de un proceso de institucionalización política generador de instituciones capaces de digerir el cambio, los resultados podían derivar en la violencia. No es fácil lograr estabilidad con el cambio y menos viable aún resulta el traspaso automático de instituciones de una sociedad compleja a sociedades menos estructuradas. Este error lo ha cometido Estados Unidos antes en Vietnam, ahora en Irak y Afganistán. Las críticas de Huntington al respecto no fueron asimiladas ni entonces ni ahora. Cada sociedad es peculiar, cada proceso de cambio es distinto. Ésa fue y es la lección de Huntington.

El choque de civilizaciones tuvo su base en la clasificación global que hizo el historiador británico Arnold Toynbee de diversas culturas mediante sus grados de similitud o diferencias. Había (hay) una raíz real en lo de Huntington: Occidente ha estado sometido a interacciones violentas con el islam desde las lejanas épocas del fundador de esta religión, Mahoma. Debemos recordar la invasión de la península Ibérica y parte de Francia en el siglo VIII. Los sarracenos se quedaron en España y Portugal por 700 años. Las Cruzadas y posteriormente la toma de Constantinopla por los turcos, más su ocupación de Grecia y de los Balcanes, desarrollaron a lo largo de cientos de años un choque permanente entre los mundos cristiano e islámico. Con otras connotaciones, eso persiste. Ahora cabe lograr convivencia y mutua tolerancia, algo que también predicaba Huntington.

La preocupación de Huntington por el multiculturalismo —como afirma el argentino Andrés Cisneros— no apunta a sus esencias sino a sus excesos: la utopía de un mundo donde todos somos intercambiables ya ha generado demasiadas experiencias totalitarias. Las sociedades no pueden ser esencialmente multiculturales, como los individuos no pueden vivir con múltiples personalidades. Para mejor convivir, no es necesario mutilar las diferencias sino potenciar los parecidos. No será negando mi identidad que aprenderé mejor a aceptar la del otro. Estas aseveraciones las encuentro aplicables al caso boliviano del momento. El multiculturalismo al final deriva en alguna clase de dominio, o en el cambio de un dominio por otro. Las sociedades pueden ser multiétnicas, pluriculturales, en fin, todo lo “plu” y lo “multi” que se quiera, pero finalmente un sistema implícito de poder establecido será el determinante. En los Estados Unidos, y máxime luego de la elección de Barack Obama, ya a nadie le importa el credo o la raza, pero sí importa —es vital— pertenecer al main stream (corriente fundamental), permanecer y actuar dentro de los límites que ella impone. Malcom X y Jesse Jackson no eran main stream y por eso no tuvieron mayor chance electoral, no necesariamente por ser negros. No la tuvo el blanco George Wallace, gobernador racista de Alabama, pues tampoco era main stream. Obama sí es un hijo dilecto del main stream. Por eso los norteamericanos votaron masivamente a su favor.

El “multiculturalismo” —siguiendo a Huntington— disfraza una voluntad de dominio que intenta modificar las cosas drásticamente, con los peligros que eso trae si las instituciones no acompañan al nuevo orden político.

*Ex canciller, economista y politólogo

www.agustinsaavedraweise.com

lunes, 5 de enero de 2009

Dos etnias amazónicas podrían estar fuera de Bolivia

ESTUDIO • Dos de los pueblos indígenas descubiertos en 1990 son migrantes y vivían en la frontera amazónica del Perú.

El antropólogo Wigberto Rivero, autor del trabajo en el que se habría basado la Asamblea Constituyente para incluir a 36 pueblos indígenas en el proyecto constitucional, asegura que tiene dudas de que en Bolivia aún exista esa cantidad de etnias, debido a que, al menos dos, son grupos migrantes que, en los años 90, estaban en la frontera con el Perú.

“Tengo dudas de que se mantenga el número que encontramos en 1990. Sobre todo porque dos de ellos, los nahua y los toromona, son grupos migrantes que, cuando hice el estudio, estaban ubicados cerca de la frontera con el Perú”, explica Rivero.

Según los datos proporcionados por el investigador, los nahua viven en la frontera con el parque peruano El Manu, mientras que, más al sur, los toromona rondan la rivera del río Colorado. “Cómo no tienen asentamientos fijos, cruzan frecuentemente la frontera. Nadie ha realizado otro estudio, hasta ahora, para comprobar si ellos todavía viven dentro de los límites de Bolivia”, agrega el antropólogo.

Rivero realizó en 1990, antes del desarrollo de la Marcha por el Territorio y la Dignidad, un trabajo de investigación en el que determinó la existencia de 36 identidades étnicas en el país.

El experto afirma que ése es el trabajo en el que se basaron los asambleístas para la elaboración de la propuesta de Constitución Política del Estado (CPE).

Sin embargo, Rivero advierte que este número puede haberse reducido en los 19 años que pasaron desde la publicación del estudio. “El número de identidades étnicas siempre tiende a reducirse. La mayoría de las veces los pueblos son absorbidos por otros, ya sean quechuas, aymaras o de habla castellana. También migran o, a causa de su aislamiento, van despareciendo. No hay que olvidar que los grupos pequeños son altamente vulnerables”. Agrega que sólo se han realizado trabajos limitados sobre la situación de las etnias.

Wigberto Rivero

Perfil • Antropólogo beniano. Es un investigador especializado en temas indígenas amazónicos. Fue director del Instituto Indigenista Boliviano que en 1990 realizó un estudio sobre los grupos indígenas de Bolivia. Fue ministro de Asuntos Campesinos en el gobierno de Hugo Banzer.

miércoles, 3 de septiembre de 2008

Democracia e indigenismo en América

Álvaro Pop*

Bolivia consolida la necesidad del debate sobre la democracia y los pueblos indígenas en América Latina. Junto con esta emergencia (de Evo Morales), es necesario considerar el informe sobre la Democracia en América Latina, elaborado por el ex canciller Dante Caputo, que demuestra que las poblaciones no ven resultados concretos en su vida cotidiana a partir de la democracia.

En cada elección aumenta la participación ciudadana rural (...). Una paradoja que invoca una reflexión estructural de l..os sistemas políticos en la región y que de alguna manera explica la llegada al poder de propuestas partidarias que proponen cambios significativos en los sistemas económicos.

Este tema es muy significativo en Ecuador, Perú, Bolivia y Guatemala dadas sus historias, densidad poblacional y las incapacidades de los Estados para manejar sus realidades multiculturales. Los casos son igualmente importantes por las estructuras de organización de los pueblos indígenas, el avance en sus planteamientos de reforma del Estado y la evolución histórica de sus luchas de reivindicación manejadas por planteamientos de identidad cultural.

Las propuestas contemporáneas de los pueblos indígenas se centran en el reconocimiento de sus identidades culturales, el respeto al ejercicio de sus derechos colectivos, la eliminación del racismo y la discriminación, la superación de la pobreza y el ejercicio pleno de derechos de ciudadanía. Es decir, toda una búsqueda del fortalecimiento de la democracia moderna.

Los pueblos que constituyen minorías de población en sus países, en muchos casos reclaman autonomías para proteger sus territorios y recursos naturales; los pueblos que son mayorías en sus Estados buscan transformaciones estatales y han puesto a discusión los regímenes democráticos. Importantes estudios demuestran que América Latina es la única región del mundo donde los movimientos sociales de base indígena no han sido secesionistas. Es proporcionalmente inversa la magnitud de la discriminación y el racismo hacia los pueblos indígenas y su rebelión y movilización. Son gigantes que sobreviven y hoy han apostado por la democracia.

En el documento del National Intelligence Council (NIC) Latinoamérica 2020: pensando los escenarios de largo plazo, reconoce que “comparada con el escenario que enfrentan otras áreas del mundo, Latinoamérica será una región relativamente pacífica en los próximos años. Existirán conflictos fronterizos y reclamos territoriales... pero el escenario de enfrentamientos armados es de baja probabilidad”. Al referirse a los movimientos sociales en el interior de los países, plantea que “la emergencia de movimientos indigenistas políticamente organizados también puede representar un riesgo para la seguridad regional. Si en los próximos años los movimientos de reivindicación indigenista no logran inserción en el sistema político, ni determinados niveles de inclusión social, existe la probabilidad que muchos movimientos evolucionen hacia reivindicaciones de tipo autonómico territorial... reivindicaciones territoriales impulsadas por grupos irredentistas podrían incluir el escenario de insurgencia armada y violencia política”. Las participaciones indígenas en partidos políticos y en la estructura de gobierno, las experiencias de alianzas de dirigentes e intelectuales con gobiernos nacionales, las reformas jurídicas y las cosmovisiones pacíficas de estos movimientos hacen poco probable esta posibilidad en países con mayoría indígena en su población. Sin embargo, esta posibilidad puede existir en Estados con poblaciones indígenas minoritarias que priorizan sus demandas territoriales, arrinconadas por decisiones unilaterales de los Gobiernos, bajo influencias económicas nacionales e internacionales injustas, violatorias de mandatos constitucionales y del derecho internacional.

(En un contexto de desigualdad e injusticia), los pueblos indígenas en América Latina (más de 600), a través de su reivindicación histórica han logrado poner, con diferente intensidad, el tema de la multiculturalidad, en las agendas de discusión política nacional. Éste quizá sea su gran logro a inicios del siglo XXI, pero que aún no llega a la cotidianidad de las poblaciones rurales.

Es de reconocer que se han dado cambios jurídicos en la mayoría de países de la región. Sin embargo, el Índice de Calidad Legislativa Indígena en América Latina 2004, del BID, con datos indica que los tres países de mayor calidad legislativa son Colombia, Venezuela y Bolivia, con un 70%. Perú y Ecuador, en el cuarto y quinto lugar, con un poco más del 60%. El mayor desafío para los Estados, la comunidad internacional y los pueblos indígenas, es la implementación de este nuevo escenario jurídico; se tendrá que reflejar en legislación secundaria, en reformas ejecutivas de Estado y en la designación significativa de recursos financieros.

Es innegable que los más de 25 años de democracia en la región han permitido la generación de movimientos sociales que plantean y exigen la reforma de los regímenes políticos (...). En este sentido, hay que valorar que “en los próximos 15 años se producirá un crecimiento de las contradicciones culturales en la sociedad latinoamericana, como consecuencia del surgimiento de particularismos étnicos y regionales. La expresión más fuerte de estas contradicciones culturales será el movimiento indigenista, cuya influencia crecerá a lo largo de los próximos 15 años en toda la región, particularmente en la región Andina, Centroamérica y el sur de México”. (NIC 2004).

Los movimientos indígenas en América Latina, especialmente en Guatemala, Perú, Ecuador y Bolivia traen consigo el desafío de enriquecer sus democracias, el cumplimiento constitucional y aportar a la construcción de Estados capaces de servir a los ciudadanos en general, reconociendo sus diferencias culturales, superando los altos niveles de desigualdad y haciendo efectivos sus derechos políticos. En todos los países, además, el manejo sustentable del medio ambiente y la eliminación del clientelismo del sistema político. Esto permitirá empezar a construir el futuro de la región.

*Álvaro Pop
es antropólogo guatemalteco.

sábado, 21 de junio de 2008

Los jóvenes indígenas hacen oír su voz en un encuentro mundial

© UNICEF/2008/Gallegos
Moni Sulemani, una exiliada de Baluchistán de 16 años de edad, comenta que los jóvenes que participaron en el Grupo de Jóvenes Indígenas descubrieron que muchas de las luchas que libran son muy similares.

Por Moni Sulemani

NUEVA YORK, Estados Unidos, 2 de junio de 2008 - Durante el séptimo período ordinario de sesiones del Foro Permanente para las Cuestiones Indígenas de las Naciones Unidas, que se llevó a cabo en Nueva York en abril, los integrantes de una nueva generación de pueblos indígenas del mundo se reunieron para poner de relieve los problemas que confrontan.

La ocasión fue la reunión del Grupo de Jóvenes Indígenas, integrado por representantes de varios estados, organizaciones y organismos de diversos orígenes socioeconómicos y culturales. Esos jóvenes dedicaron cada uno de los 14 días que duró el foro de las Naciones Unidas a debatir las diferentes cuestiones que conciernen a la juventud indígena.

Sus intercambios sirvieron de base para la elaboración conjunta de una declaración que fue presentada luego al foro general. La declaración se refirió al medio ambiente, el cambio climático, las lenguas indígenas, los derechos humanos y otras cuestiones que afectan a los niños, niñas y jóvenes.

© UNICEF/2008/Gallegos
Alancai Morales, de 17 años (izq.), integrante de la comunidad indígena brunca de Costa Rica, y Moni Sulemani, participaron en el Grupo de Jóvenes Indígenas.

Un ámbito donde hablar libremente

A pesar de las diferencias culturales, geográficas e idiomáticas, los jóvenes que participaron en el Grupo lograron una mejor comprensión de los problemas de los demás. Descubrieron, por ejemplo, que muchas de las luchas que llevan a cabo son similares, y que en todos los casos implican la sensación de discriminación basada en la identidad, la marginación de sus culturas y el sentimiento de opresión debido a sus orígenes.

El encuentro del Grupo sirvió también para establecer relaciones más estrechas entre los jóvenes indígenas del mundo. Es necesario que los jóvenes estén representados en la comunidad internacional y que se escuche lo que tengan que decir. Se trata de jóvenes que no son sólo los dirigentes del mañana sino los líderes del presente.

En palabras de Alancai Morales, un joven de 16 años que pertenece a la comunidad brunca de Costa Rica: "Somos perfectamente capaces de hablar por nosotros mismos. No necesitamos que los adultos hablen en nombre de los jóvenes. De manera que necesitamos un ámbito donde podamos hablar libremente".

Moni Sulemani, de 16 años, participó en el Grupo de Jóvenes Indígenas.

Los pueblos indígenas en el nuevo Ecuador






Con motivo de la entrega a Raúl Ilaquiche del XVI Premio Bartolomé de las Casas, que conceden la Secretaría de Estado de Cooperación Internacional y la Casa de América, el joven líder quechua de Ecuador hablará del reconocimiento de los derechos de los pueblos indígenas en el país y de su participación en la construcción en la refundación del Estado.

Entrada libre

01/07/2008 19:30

Martes, 1 de julio de 2008, 19:30 horas

jueves, 12 de junio de 2008

Canada Offers an Apology for Native Students’ Abuse

By IAN AUSTEN
Published: June 12, 2008

OTTAWA — The government of Canada formally apologized on Wednesday to Native Canadians for forcing about 150,000 native children into government-financed residential schools where many suffered physical and sexual abuse.

Skip to next paragraph
Enlarge This Image

Library and Archives Canada
Native Canadians at a residential school in Fort Resolution, in the Northwest Territories, in a picture from around 1936. The residential schools were poorly run and inadequately financed.

Related
Times Topics: CanadaThe system of schools, which began shutting down in the 1970s, after decades of operations, was dedicated to eradicating the languages, traditions and cultural practices of Native Canadians and has been linked to the widespread incidence of alcoholism, suicide and family violence in many native communities.

“The treatment of children in Indian residential schools is a sad chapter in our history,” Stephen Harper, the prime minister of Canada, said in a speech in the House of Commons, where a small group of former students and native leaders sat in front of him. “Today, we recognize that this policy of assimilation was wrong, has caused great harm and has no place in our country.”

An apology from the prime minister had been sought by native groups for years and was part of a broad, court-sanctioned settlement with the government and the church organizations that operated the schools. The federal government also agreed to pay 1.9 billion Canadian dollars (about $1.85 billion) to surviving students and to establish a truth and reconciliation commission to document the experiences of children who attended the schools.

Harry S. LaForme, a Mississauga Indian and a justice of the Ontario Court of Appeal who will oversee the commission, said the schools program was responsible for making the relationship between native people and other Canadians “so unworkable, so filled with mistrust.”

“The policy of the Canadian residential schools wasn’t to educate Indian children,” he said in an interview. “It was to kill the Indian in the child, it was to erase the culture of Indian people from the fabric of Canada.”

In a rare break with parliamentary tradition, several native leaders were allowed to speak from the floor of the House of Commons. Some spoke in their native languages. All praised Mr. Harper for offering the apology, though native groups remain at odds with the government on several issues, including spending on native communities.

“The memories of residential schools sometimes cuts like merciless knives at our souls,” Phil Fontaine, the national chief of the Assembly of First Nations, the national association of native groups, told the House of Commons. He wore a ceremonial feathered headdress. “Never again will this House consider us ‘the Indian problem’ just for being who we are,” he said.

In 1990, Mr. Fontaine, an Ojibway, became one of the first native leaders to disclose that he had been sexually abused while attending the Fort Alexander Indian Residential School in Manitoba.

The federal government has admitted that sexual and physical abuse in the schools was widespread. In his speech, Mr. Harper acknowledged that “while some former students have spoken positively about their experiences at residential schools, these stories are far overshadowed by tragic accounts of the emotional, physical and sexual abuse and neglect of helpless children.”

Attendance at residential schools was made mandatory by the government in 1920 for native children between the ages of 7 and 16 as part of a program it called “aggressive assimilation.” Children were forced to leave their parents and were harshly punished for speaking their own languages or practicing their religions.

All but a small number of the approximately 130 schools were run by Christian denominations that operated them as missionary schools, some as far back as the 19th century. Those denominations were the Anglican, United, Roman Catholic and Presbyterian Churches.

Although the history of the program has been reviewed by various government commissions and courts, many details are still unknown, including the number of children who died from abuse or neglect. The commission run by Justice LaForme will have access to previously closed church and government archives to fill in some of those blanks. The commission also plans to hold hearings around the country to question former students and others familiar with the operation of the schools.

Mr. Harper and many fellow members of the Conservative Party initially resisted offering an apology, suggesting that it would be applying current cultural values to the past. Mr. Fontaine said in an interview that he believed that Mr. Harper changed his mind after the government of Australia formally apologized to its aboriginal people earlier this year for its policy of forced assimilation.

martes, 10 de junio de 2008

After 100 Years, Tribe’s Ancestors Head Home

By CARA BUCKLEY
Published: June 10, 2008

A hushed group of people, nearly four dozen strong, slipped into the American Museum of Natural History early Monday, ahead of the crowds. Their cheeks were smeared with rust-colored dye, red and white woven bands encircled their heads, the men wore ceremonial vests and the women were wrapped in shawls, fringed with red.

Skip to next paragraph
Enlarge This Image

Sssr Productions
Chief Vern Jacks, second from left, and his wife, Cora, at the American Museum of Natural History to accept the remains of tribe members.

Enlarge This Image

James Estrin/The New York Times
“Our Journey Home” took Chief Vern Jacks and his wife, Cora, to the American Museum of Natural History on Monday.
They were at the end of a roughly 3,000-mile journey that has, in its way, taken years. Unlike the thousands of fidgety schoolchildren and harried parents that filled the museum’s halls to view its storied exhibits on Monday, these 46 visitors were there for an altogether different purpose: to take their ancestors home.

“Our people are humans; we aren’t tokens,” said Chief Vern Jacks, who heads the Tseycum First Nation, a tiny native tribe from northern Vancouver Island, in British Columbia.

With the museum’s full consent, the Tseycum tribe will be repatriating the remains of 55 of their ancestors to Canada this week. On Monday morning, in a quiet first-floor auditorium away from the museum’s crowds, tribe members performed an emotionally charged private ceremony over the 15 sturdy plastic boxes that contained the remains. The ceremony lasted two and a half hours, and the tribe members and elders from related tribes prayed, spoke, wept and sang, saying they wanted to soothe their ancestors’ spirits and prepare them for a return trip from a journey that, the tribe leaders say, should never have happened at all.

“And then we said, ‘Now we’re going to take you home,’ ” Chief Jacks said, moments after the ceremony ended. “These people we are taking here have knowledge, respect, wisdom,” he added. “We live by today’s society, but our history walks with us.”

The remains, guessed to be at least 2,000 years old, have been at the museum for about 100 years but have almost certainly never been on display, said Steve Reichl, a museum spokesman. The museum has repatriated other remains to Canada at least once before, in 2002, according to Mr. Reichl, and remains have also been returned numerous times to American Indians.

Mr. Reichl said the museum worked to streamline the Tseycums’ trip. “The end result was a successful visit,” he said, “and a moving ceremony.”

For the Tseycum people, Monday’s events marked a singular culmination of years of painstaking, and painful, detective work.

The tribe’s quest to reclaim their ancestors began seven years ago, when Chief Jacks’s wife, Cora Jacks, found documents and papers relaying the life story of a 19th- and early 20th-century archaeologist, Harlan Ingersoll Smith. Ms. Jacks said she learned that Mr. Smith had robbed the graves of Tseycum ancestors, who were buried on Vancouver Island under giant boulders, and sold them to major American museums, and most likely others worldwide.

Mrs. Jacks grew nearly obsessed with tracking down the remains, Chief Jacks said, poring over books, researching government archives and spending late nights searching for clues online.

Mr. Smith’s selling price, said Chief Jacks, was $5 a skull, $10 for a body.

“He dug our people up and sold them to museums on all four corners of the earth,” said Chief Jacks, 63, who is hoping that the Canadian government will help defray the costs of the trip. “What happened to ‘rest in peace’?”

In 2004, Mrs. Jacks wrote to both the American Museum of Natural History and the Field Museum of Natural History in Chicago, where she believes the remains of 70 ancestors who are from Coast Salish, a designation for tribes in the Pacific Northwest, are also being stored. In 2005, Mrs. Jacks and Chief Jacks’s son, Vern Jacks Jr., visited both museums, and then began the arduous, paperwork-heavy process for repatriating remains, first from New York.

In 2006, tribe members began raising money to cover their trip. They held fund-raisers, auctioned art and gathered donations for their quest, which they called “Our Journey Home,” and the tribe contributed $55,000.

(Helen Robbins, the repatriation director at the Field Museum, said the tribe had yet to begin the required process in Chicago. Mrs. Jacks said they planned to begin that effort next, after more money is raised.)

Finally, in November 2007, Mrs. Jacks said, she received the good news from the American Museum of Natural History. “They told us we could now come to New York and get our ancestors,” she said. Then the tribe began the process of speaking to elders and leaders in the Tseycum tribe, which has just 150 members, and other area tribes.

“And then we waited for better weather in New York,” said Mrs. Jacks, 52. “We didn’t want to be here in the snow.”

In the end, Chief Jacks said, the entire trip cost $150,000, with 46 people from the Tseycum and related tribes making it.

Chief Jacks flew into Kennedy Airport on June 4, with seven other tribe members. The rest of the group arrived on Saturday. They were staying in the Holiday Inn on West 57th Street, where they booked 24 rooms.

In addition to preparing for Monday’s ceremony, Chief Jacks said tribe members visited the Statue of Liberty and took double-decker bus tours of the city.

They were taken off guard by the heat wave. “But I can’t complain,” Chief Jacks said, shrugging. “It won’t do any good to complain.”

The tribe planned to fly back to Victoria on Vancouver Island on Wednesday with their ancestors’ remains. Shortly after dawn on Wednesday, Chief Jacks said, the remains will be transported by van to Kennedy Airport and flown in the cargo hull back to Victoria. “A lot of our people will be waiting there,” he said.

And then the remains will be driven in the back of two pickup trucks to Tseycum land on Vancouver Island, transferred into 55 plain cedar boxes and reburied on native land, this time, the tribe vows, for good.

martes, 27 de mayo de 2008

La inocencia perdida de los Balcanes

Debo reconocer que este nombre —los Balcanes— no me gusta. Podrían preguntarme, y no sin razón, por qué no me gusta. ¿Acaso no son los nombres neutrales y, en cierto sentido, también inocentes, pues todo depende de cómo los utilicemos, de en qué contexto los utilicemos? Además, ¿no funciona más bien este nombre, los Balcanes, como una especie de supermercado en el que cada cual va llenando la cesta a su antojo con los significados expuestos en los estantes? Y, finalmente, ¿hay alguna razón para que me altere así este nombre concreto? Después de todo, un topónimo no es una persona que uno pueda apreciar o dejar de apreciar.

Puedo contestar que tengo una razón, una razón válida, que explica mi animosidad: fui testigo de cómo este nombre propio cobraba nueva vida bajo la forma del sustantivo balcanización y de su derivado, el verbo balcanizar, y sufrí, junto con muchos otros, las consecuencias de esta transformación.

Todos hemos oído hablar de la balcanización de la Unión Soviética, o hemos leído sobre ello. Titulares del tipo ´La balcanización de Kenia´ o ´Washington fomenta la balcanización de Bolivia´ son bastante frecuentes en la prensa. Si uno entra en Google, encontrará más de 200.000 resultados para el término balcanización, y la Wikipedia le explicará que se trata de ´un término geopolítico utilizado para describir el proceso de fragmentación o de división de una región o de un país en regiones o países más pequeños que suelen estar enfrentados o no tienen relaciones de cooperación´.

En enero del 2007, Gordon Brown hablaba de la ´balcanización de Gran Bretaña´ para referirse al aumento del apoyo a la independencia de Escocia. El diccionario de inglés Merriam-Webster añade en la entrada balcanizar (balkanize) que es un verbo transitivo, cuyos sinónimos son ´desmembrar´ y ´compartimentar´. Ni qué decir tiene, pues, que el término se ha generalizado, y que, a causa de este nuevo sustantivo (y de este nuevo verbo), el nombre propio —Balcanes— ha adquirido también un significado específico: ya no es sólo un nombre, ha dejado de ser inocente.

Volviendo a la metáfora del supermercado, lo que uno ve hoy en las cestas, depende, claro está, de dónde esté comprando. Si uno está, pongamos por caso, en ´Occidente´ o ´Europa´ (y éste es otro supermercado lleno a rebosar de significados), lo que compra, para decirlo lo más sencillamente posible, es que ´los Balcanes son lo que no es Europa´. Poco importa la geografía, pues la frontera es una frontera mental, está más en la imaginación de cada cual que en el territorio. Para una persona de hoy en día, lo más probable es que esa frontera se encuentre en su recuerdo de las imágenes televisivas de los últimos años.

Si cierran ustedes los ojos un momento y pronuncian la palabra ´Balcanes´, lo más seguro es que les vengan a la cabeza imágenes de refugiados, de mujeres tocadas con pañuelo llorando; imágenes de las ruinas de Vukovar y de cadáveres y más cadáveres. Entonces, tal vez recuerden que más de 7.000 musulmanes fueron ejecutados en Srebrenica; que 60.000 mujeres fueron violadas, que en Bosnia murieron 200.000 personas y hubo 10.000 niños heridos. Y puede que hasta se acuerden todavía de aquel joven esquelético fotografiado detrás de la alambrada del campo de concentración serbio de Omarska, en Bosnia.

La imagen que a mí me viene a la cabeza es la de un jersey, un jersey de lana blanco con puntos rojos. Pertenecía al padre de una niña que murió alcanzada por la metralla. El padre cogió en brazos el cuerpecito de la pequeña, y su sangre le estampó el jersey, que todavía llevaba puesto cuando media hora después lo filmó una cámara de la CNN.

¿Cómo culpar a nadie de recordar todo esto al oír la palabra Balcanes? Ya antes de la Primera Guerra Mundial, los Balcanes se habían convertido en un espacio en el que la mitología gobernaba la historia; un espacio habitado por una población montaraz y exótica para la cual la sangre y la tribu eran los valores más importantes; un espacio en donde los conflictos y las guerras de religión constituyen una amenaza permanente, el espacio de la inseguridad.

A quién le puede extrañar que los habitantes de este espacio-nombre-verbo-imagen-símbolo terminaran siendo prisioneros de esas connotaciones negativas. No quieren (no queremos) ser parte de aquello y, por consiguiente, intentan (intentamos) quedar fuera de esos Balcanes. ´¡Los Balcanes son los otros!´. Esta frontera simbólica / imaginaria no ha dejado de moverse: de la Südbanhof vienesa a Trieste y Liubliana primero, luego a Zagreb y Sarajevo, y, por último, a Belgrado e incluso, más al sureste, a Pristina. No hay otra frontera en el mundo más flexible que ésta, y es así de flexible porque no es una frontera, sino una percepción (...).

¿Se puede lavar el nombre de los Balcanes? ¿Se puede hacer que vuelva a brillar como nombre propio? Creo que todos nosotros —y ahora me refiero a todos los ex yugoslavos— debemos reconocer que contribuimos a reavivar el uso del término balcanización, ya que la palabra volvió a entrar en el vocabulario común con nuestra ayuda, cuando luchábamos entre nosotros en unas guerras de las que sólo nosotros fuimos responsables. Eso sería el principio de un cambio; así se empezaría a lavar y a dar brillo al nombre. Debemos hacerlo por nosotros mismos, en primer lugar, a fin de poder dejar de avergonzarnos de él.

El nombre ha perdido la inocencia para siempre, y el verbo y el sustantivo permanecerán en el Merriam Webster y en el resto de los diccionarios del mundo.

Sin embargo, los Balcanes deberían evocar otros muchos significados y asociaciones, no sólo una. Su nombre debería ir asociado a la belleza del paisaje, a la diversidad cultural, a la buena literatura y a ciertas obras de arte. ¿Cómo se puede crear esta imagen positiva? Pues, exactamente igual que se creó su imagen negativa: con palabras e imágenes, a través del arte, la cultura y los medios de comunicación.

*Slavenka Drakulic
es escritora croata y autora de No matarían ni una mosca. De El País de Madrid para La Razón.

viernes, 23 de mayo de 2008

¿Colombia hacia la integración racial?

Hernando Salazar
Bogotá, Colombia

El nombramiento de una ministra y un viceministro negros en Colombia ha generado un debate sobre la situación de los afrocolombianos.

Pese a tener una ley y un reconocimiento constitucional que para algunos son modelo en el mundo, muchísimos negros en Colombia son pobres, sufren el conflicto armado, han sido desplazados forzadamente, se sienten discriminados, y se quejan del racismo y de la "invisibilización".

"Los negros en Colombia están en la base de la pirámide social y ocupan los últimos lugares en índices de desarrollo humano", admite en diálogo con BBC Mundo Pastor Murillo, un afrocolombiano que es subdirector de Negritudes y Minorías Étnicas del Ministerio del Interior y Justicia.

"Solo en educación básica, los afrocolombianos tienen un retraso de 30 años frente al resto del país", añade, y dice que confía en que los planes integrales que está promoviendo el gobierno nacional ayuden a superar esa situación.

En conversación con BBC Mundo, Jorge Rojas, director de la Consultoría en Derechos Humanos y Desplazamiento (CODHES), afirma que hay unos 700.000 afrocolombianos desplazados por el conflicto interno.

Desplazados

"(Los afro descendientes) Son el 17% de la población desplazada. Sólo en los últimos dos años 139.000 tuvieron que desplazarse", añade.

La violencia ha hecho migrar a las grandes ciudades a numerosos afrocolombianos, muchos de los cuales sobreviven pidiendo limosnas en las calles.

A pesar de que los afrocolombianos suman entre 4,4 millones y 10,5 millones entre los 44 millones de habitantes de este país, casi no hay negros entre los 320 altos cargos del gobierno nacional.

Trabajos "menores"

En la práctica, muchos afrocolombianos desempeñan trabajos menores en el sector público nacional o labores arduas y mal remuneradas en la construcción, la agricultura, la ganadería, la minería, el comercio, la limpieza y los servicios domésticos.

Que haya desacuerdo sobre las cifras de afro descendientes en Colombia no es un accidente estadístico.

Es el reflejo de que apenas 4,4 millones se reconocen a sí mismos como negros. Los otros no lo admiten, porque se han mezclado con indios y blancos.

"El 26% de los colombianos tiene sangre africana", le explica a BBC Mundo la historiadora Adriana Maya, una estudiosa de los afro descendientes.

Según Maya, aunque "desde la Colonia se construyó una imagen de la ¿colombianidad¿ sin negros y sin indios, pero sobre todo sin negros", Colombia tiene la tercera población negra más grande de América, después de Estados Unidos y Brasil.

Por eso ha llamado la atención que el presidente Álvaro Uribe haya nombrado a una mujer negra, la ingeniera Paula Marcela Moreno, como ministra de Cultura y a otro afrocolombiano, Andrés Palacios, como viceministro de Relaciones Laborales en el Ministerio de la Protección Social.

Un hecho "inédito"

"Eso es inédito", dice Pastor Murillo, quien confiesa que para él ha sido "bastante difícil" abrirse puertas como afrocolombiano.

En los 188 años de historia republicana de este país apenas ha habido tres ministros, una viceministra, un alto magistrado y un presidente provisional negros.

Este último fue Juan José Nieto, quien, según el sociólogo Orlando Fals Borda, fue pintado en los retratos oficiales con la piel mucho más clara. Nieto gobernó los Estados Unidos de la Nueva Granada entre enero y julio de 1861.

Hoy, 146 años después, en el Congreso de la República, compuesto por 268 miembros, apenas hay nueve congresistas afrocolombianos.

Una de ellas es la senadora opositora Piedad Córdoba, quien le dice a BBC Mundo que la discriminación no es solamente en el Estado, sino también en el sector privado.

Córdoba afirma que no conoce a ningún afrocolombiano que esté al mando de una compañía privada importante en el país.

"El único que conocí es un extranjero, un belga, que fue presidente de Philip Morris y que ahora está al frente de una banca de inversión", afirma.

Contra los estereotipos

Por eso, el nombramiento de la ministra Moreno "es un mensaje muy importante, histórico", afirma la historiadora Maya.

Según ella, el hecho de que haya una ministra afro colombiana ayuda a contrarrestar los estereotipos sobre las mujeres negras, a quienes muchos ven únicamente como "sirvientas, nanas o prostitutas".

Maya aclara que el mensaje es importante, independientemente de las razones que haya tenido el presidente Uribe para nombrar una afro descendiente como ministra.

Algunos sectores han interpretado la designación de Moreno como fruto de la presión de congresistas demócratas afroamericanos de Estados Unidos, como condición para aprobar en el Congreso de ese país el texto del Tratado de Libre Comercio con Colombia.

Mientras Córdoba cree que ésa fue la razón, Juan de Dios Mosquera, director del Movimiento Cimarrón, sostiene que el nombramiento de Moreno y de Palacios se debió más a la presión de los mismos afrocolombianos.


"Desde su primer gobierno Uribe estaba 'amagando' con nombrar afro colombianos, pero no lo había hecho", añade Mosquera a la BBC.

Pero el presidente Uribe ha dicho que no nombró a Moreno por ser negra.

"Me siento feliz de que alguien de 28 años de edad, mujer, en representación de las nuevas generaciones de colombianos, llegue al Ministerio de la Cultura, a trabajar por toda la patria. Ella allá no ha llegado por el color de la piel, sino por los méritos", dijo.

La designada ministra Moreno le dijo a la BBC que ella está convencida de que a través de la cultura se puede avanzar en la visibilización de los afrocolombianos y en la integración de las diferentes etnias del país.

Hace una semana, los siete congresistas de la bancada afro colombiana presentaron un proyecto de ley que pretende establecer cuotas mínimas de empleos para los negros en el sector público.

Por ahora, ya asumió el viceministro Palacios y a principios de junio lo hará la ministra Paula Marcela Moreno.

Colombia contra el racismo

Hernando Salazar
Bogotá, Colombia

Colombia ya tiene una ministra afrodescendiente, una afrocolombiana ganó la única medalla de oro olímpica que tiene este país y un hombre de la misma comunidad obtuvo el primer título mundial de boxeo.

Sin embargo, activistas de los derechos de los afrocolombianos aseguran que hasta 10 millones de personas están expuestos cotidianamente a enfrentar discriminaciones en centros comerciales, discotecas y lugares de trabajo sólo por el color de su piel.

Por eso, el Congreso de Colombia quiere castigar la discriminación con penas de entre dos y cinco años de prisión, y con multas de entre US$2.700 y US$6.600 aproximadamente.

La idea no es solo penalizar la discriminación racial, sino también cualquier otra basada en motivos de color, linaje u origen nacional, étnico o cultural.

"Ahora sí discriminada"

El proyecto, que reforma el Código Penal, lleva dos años de espera.

Hace poco el intento de reforma pasó el primero de cuatro debates que necesita para ser ley y fue aprobado por unanimidad, según le explicó a BBC Mundo la representante de la Cámara, María Isabel Urrutia.

Ella -la levantadora de pesas que en 2000 ganó la medalla de oro en los juegos olímpicos de Sidney- es la autora de la iniciativa.

Urrutia confiesa que nunca se sintió discriminada como deportista, "porque todos me querían", pero dice que ahora sí lo ha sido como política.

"Por ponerme turbantes como los de la senadora Piedad Córdoba (otra afrodescendiente) he sido puteada", declara Urrutia, quien también forma parte de la bancada de oposición al gobierno.

La aprobación del proyecto de ley coincidió con un aniversario de la abolición de la esclavitud en Colombia, que se produjo el 21 de mayo de 1851 y se hizo efectiva a comienzos de 1852.

En su diálogo con BBC Mundo, Urrutia relató que ella se inspiró en algunas legislaciones contra la discriminación racial, como la que existe desde hace varios años en Brasil, la cual impone penas de prisión hasta de 15 años.

"Yo sé que las penas que queremos poner en Colombia son más bajas y son excarcelables, pero, de todas formas, queda el antecedente penal", añade.

Un mensaje

La idea de penalizar la discriminación racial en Colombia surgió cuando la Corte Constitucional falló en última instancia un recurso de amparo interpuesto por una afrocolombiana a la que le impidieron ingresar a una discoteca en la ciudad turística de Cartagena de Indias.

La Corte Constitucional le dio la razón a la mujer, pero admitió que no existía ninguna sanción legal para el propietario de la discoteca.

Si la penalización sale adelante, se le está enviando un mensaje a la sociedad, afirma Urrutia.

"Yo no robo, porque sé que si robo, me meten a la cárcel", explica la congresista, quien espera que pase algo similar si la gente sabe que discriminar racialmente a otros es un delito.

En lo mismo coincide la profesora Adriana Maya, experta en la historia de los afrocolombianos.

Conciencia legal

Maya considera que la penalización de la discriminación racial "sirve de algo, en la medida en que se cree, desde la norma, una conciencia sobre una situación muy grave".

En diálogo con BBC Mundo, Maya aseguró que "la discriminación sociorracial y cultural es un hecho en toda América Latina, y es una de las causas de la pobreza, de la falta de acceso a la educación y al empleo".

Mabel Lara es una de las presentadoras de Caracol Noticias, uno de los dos canales privados nacionales de televisión que existen en Colombia.

Ella, que es hija de padre blanco y madre afrocolombiana, denuncia que en Cali, donde vivió hasta hace cuatro meses, se ven muchos casos de discriminación.

"Estaría mintiendo si digo que yo he sido discriminada, porque no ha sido así, pero conozco casos de familiares y amigos que sí han tenido problemas laborales", relata Lara.

Y cuenta que ella sabe que "en centros comerciales de Cali cuando entran personas afrodescendientes son seguidas muy de cerca por personal de seguridad".

En la prensa

La discriminación se puede observar en el lenguaje de los medios de comunicación y en los comentarios que escriben en internet los lectores.

Magnolia Prada, quien trabaja en el Observatorio de Discriminación Racial de la Universidad de los Andes, en Bogotá, explicó que en su seguimiento de medios de comunicación se ha encontrado con titulares donde la palabra negro es sinónimo de algo negativo en la economía o en los deportes.

"En la prensa hay mal uso de las palabras, que permite seguir reproduciendo estereotipos hacia la población afrodescendiente", declara.

Y relata que también ha encontrado comentarios racistas en las ediciones de internet de importantes medios impresos de Colombia.

Dice, por ejemplo, que en febrero pasado el diario El País publicó una noticia sobre la mala calidad del aire en Cali y que un ciberlector comentó que eso se debía a la llegada de tantos "negros del puerto de Buenaventura".

Urrutia espera que su proyecto llegue a ser ley. Por ahora tendrá que pasar a la plenaria de la Cámara de Representantes, antes de que haga su tránsito por el Senado colombiano.

jueves, 22 de mayo de 2008

Zelma Henderson, Who Aided Desegregation, Dies at 88

By MARGALIT FOX
Published: May 22, 2008

Zelma Henderson, a Kansas beautician who was the sole surviving plaintiff in Brown v. Board of Education of Topeka, the landmark federal desegregation case of 1954, died on Tuesday in Topeka. She was 88 and had lived in Topeka all her adult life.

The cause was pancreatic cancer, her son, Donald, said.

The Brown case, which began as a Kansas class-action suit in 1951, was known formally as Oliver L. Brown et al. v. the Board of Education of Topeka et al. Mrs. Henderson was the last of the “et al.” on the complainants’ side in the original case. In the decades since, she appeared often at events commemorating the decision and was widely interviewed in the news media.

Considered one of the United States Supreme Court’s most seminal decisions, Brown outlawed segregation in the nation’s public schools. A cornerstone of the emerging civil rights movement, it paved the way for the Civil Rights Act of 1964, which outlawed segregation in other public facilities.

Zelma Cleota Hurst was born on Feb. 29, 1920, in Colby, a rural community in western Kansas. The Hursts were one of two black families in town; Zelma’s parents raised cattle and wheat. When she was a girl, the family moved to Oakley, Kan., a bigger town with more black people, though still largely white.

At the time, Kansas law provided for the segregation of elementary schools only, and only those in towns of 15,000 or more. (Junior and senior high schools in the state were integrated.)

Colby and Oakley were too small for the law to apply, and Zelma and her siblings were educated alongside all the other children in town. Though the schools they attended were overwhelmingly white, Donald Henderson said in an interview on Wednesday that his mother “never had a problem out there.”

That changed when she moved to Topeka in 1940. There, she studied cosmetology at the Kansas Vocational School, a segregated institution. She was also a skilled typist, but found that whenever she applied for a clerical job, she was offered work as a domestic instead. In 1943, she married Andrew Henderson and opened a beauty salon in her home.

As young children, Donald Henderson and his sister, Vicki, were bused to an all-black school across town. This set Mrs. Henderson’s teeth on edge. As she told The Boston Globe in 2004, “I knew what integration was and how well it worked and couldn’t understand why we were separated here in Topeka.”

In 1950, the Topeka chapter of the National Association for the Advancement of Colored People began organizing the class-action suit. They asked 13 local black parents — Mr. Brown and 12 women — to serve as plaintiffs. Mrs. Henderson quickly agreed.

In 1951, the suit was brought before the United States District Court in Kansas. The court ruled against the plaintiffs, citing the Supreme Court’s finding in Plessy v. Ferguson in 1896 that “separate but equal” accommodations for blacks and whites were constitutional.

Before being appealed to the Supreme Court, the case was combined with four similar ones from Delaware, South Carolina, Virginia and the District of Columbia under the general rubric Brown v. Board of Education. On May 17, 1954, the Supreme Court issued its unanimous decision.

“We conclude that in the field of public education the doctrine of ‘separate but equal’ has no place,” Chief Justice Earl Warren wrote in the court’s opinion. “Separate educational facilities are inherently unequal.”

Besides her son, Donald, of Topeka, Mrs. Henderson is survived by a sister, Mary Catherine Ponds, of Everett, Wash.; five grandchildren; and 15 great-grandchildren. Her husband, Andrew, died in 1971; their daughter, Vicki, died in 1984.

In an interview with The Dallas Morning News in 1994, Mrs. Henderson reflected on Brown 40 years later. “None of us knew that this case would be so important and come to the magnitude it has,” she said. “What little bit I did, I feel I helped the whole nation.”

martes, 20 de mayo de 2008

Exponen interculturalidad boliviana en Casona Santivañez con apoyo de UNIR

Cochabamba, 20 may (ABI).- Desde el pasado 16 de mayo y hasta el próximo 14 de julio, la casona Santiváñez acoge la exposición "Del país que tenemos, al país que queremos", para conocer la historia de intolerancia y discriminación, pero también las consecuencias del diálogo y la negociación entre bolivianos y bolivianas.

La exposición es parte de la iniciativa Colectivos Interculturales de la Fundación UNIR Bolivia que busca contribuir al desarrollo de una ciudadanía intercultural, incorporando la diversidad de visiones para orientar al público al conocimiento y valoración de la diversidad cultural del país.

La exposición fija ya estuvo en las ciudades de Sucre, Oruro, El Alto y Potosí a las que asistieron más de 12.000 mil personas. En esta oportunidad las puertas de la Casona Santiváñez estarán abiertas para recibir al público de manera gratuita en los horarios de 09.00 a 12.00 y de 15.00 a 18.30 durante la tarde.

Los colectivos interculturales, son dos buses acondicionados como museos rodantes que recorren los municipios del país, contienen una exposición multimediática que invita a los bolivianos a recapacitar sobre los conceptos de exclusión y dialogo, que en este periodo de la historia pueden ayudar a forjar un país.

La muestra que se encuentra en exposición en Cochabamba es una versión fija, es decir, está compuesta por paneles, audio y video, para mostrar como el color de la piel, el origen, el idioma y la cultura fueron motivos de intolerancia y discriminación; pero también las posibilidades de convivencia pacifica, con el objetivo de mostrar la interculturalidad en la historia para impulsar que la ciudadanía se involucre en la búsqueda constante de igualdad real y efectiva de derechos, responsabilidades y oportunidades entre los bolivianos, dijo David Portillo, portavoz de la fundación UNIR.

Tras el recorrido usted se preguntará ?Qué podemos hacer por Bolivia?, sus respuestas podrán ser plasmadas en un libro expuesto al público en la misma Casona.
fu/Pta ABI

sábado, 17 de mayo de 2008

Educación cierra el círculo lingüístico

El departamento extiende la consideración del euskera como "lengua vehicular" a la enseñanza infantil - El 85% de docentes suspende el examen para lograr el perfil

EDUARDO AZUMENDI - Vitoria - 17/05/2008

El Departamento de Educación ha cerrado el círculo. La consejería que dirige Tontxu Campos, de EA, está ultimando un decreto que fija también el euskera como "la principal lengua vehicular" en la etapa de Infantil (de 0 a 6 años). Con esta decisión completa todo el espectro del sistema educativo, ya que también ha primado a la lengua vasca como la principal para el Bachillerato y en el currículo de la enseñanza obligatoria (Primaria y Secundaria). Este currículo, aprobado en octubre, pero de aplicación este año, está recurrido ante el Tribunal Superior vasco por el PP por considerar al euskera como el idioma vehicular de la enseñanza y relegar al castellano, la otra lengua oficial de la comunidad autónoma.

Campos atribuye la decisión a guardar "la coherencia" en todo el sistema
Esta decisión choca con los resultados cosechados por los docentes que se han presentado a la reciente convocatoria de la consejería para obtener los perfiles lingüísticos 1 y 2. Para el perfil 1 (el nivel básico que permite a los docentes relacionarse entre sí o con el alumnado) se habían inscrito 1.338 profesores para realizar la prueba de entrada y sólo han aprobado el 16,22%. Si se tiene en cuenta sólo los que efectivamente se presentaron al examen (1.009), el porcentaje de aprobados asciende al 21,51%.

En cuanto al perfil 2 (equivalente al título EGA, que capacita para impartir clases de euskera o en lengua vasca), el número de aprobados llega a 109, que sobre el total de inscritos representa un 11% y sobre los que se presentaron (698) un 15,61%.

Año tras año, los malos resultados se suceden en estas convocatorias, con el agravante de que este vez hay unas oposiciones de Secundaria en el horizonte, previstas para el 21 de junio. Los docentes que no hayan conseguido el perfil 2 en la prueba libre no podrán presentarse a las oposiciones, de las que salen 614 plazas para Secundaria. Aunque cerca de un 75% de docentes de la red pública cuenta con el perfil 2, el ambicioso proyecto del departamento de convertir al euskera en la lengua principal en todos los niveles de la enseñanza puede entrar en colisión con los elevados porcentajes de suspensos entre el profesorado que aún no ha logrado euskaldunizarse.

Y en ese empeño de extender la preponderancia del euskera,la consejería ha aprovechado la necesidad de elaborar un decreto recogiendo las enseñanzas que marca la Ley Orgánica de Educación (LOE) para la Educación Infantil para fijar el currículo de esta etapa (lo que debe aprender el alumno) e impulsar la lengua vasca. En el borrador, al que ha tenido acceso EL PAÍS, el departamento señala que adoptará "todas las medidas oportunas tendentes a la consolidación de un sistema educativo bilingüe". Pero casi a renglón seguido establece que "el euskera será la principal lengua vehicular en el ámbito escolar".

Algo parecido ha hecho con el decreto de Bachillerato, donde también estaba obligado por la LOE a readaptar las enseñanzas para el próximo curso. En ese viaje, estableció el euskera como lengua principal. Y con su decisión de trasladar la misma iniciativa a la etapa infantil cubre el conjunto del sistema de enseñanza, después de que el currículo de Primaria y Secundaria abriese el camino. De momento, el Superior ha desestimado la petición del PP de suspender cautelarmente la aplicación del currículo, pero la vía judicial sigue su curso.

A todo ello hay que añadir que lo que marca el currículo de Primaria y Secundaria o los decretos de Bachillerato e Infantil en cuanto al euskera aún no se puede aplicar de manera efectiva. Todo depende de la reforma del actual sistema de modelos lingüísticos, que Educación debe enviar al Parlamento. A preguntas de este diario, el consejero Tontxu Campos explicó que fijar el euskera como lengua vehicular en la etapa infantil obedece a "la coherencia que hay que seguir en el conjunto del sistema, una vez que ya se ha establecido para la enseñanza obligatoria y el Bachillerato".


Problemas en la formación de adultos
El empeño de la consejería de Educación en extender el euskera llega al punto de considerar también a esta lengua como principal en el ámbito de la Educación Permanente de Adultos (EPA), un tipo de formación destinado a que las personas mayores de 18 años obtengan el graduado en Secundaria o, al menos, consigan integrarse en el mundo laboral mediante una formación. Además, existe la EPA joven, para jóvenes de 16 años que hayan dejado los estudios. En los últimos años, la EPA recoge a gran número de inmigrantes, que ven en ella la posibilidad de lograr un título.

Al igual que en Infantil, la consejería que encabeza Tontxu Campos dispone ya de un borrador con el currículo para EPA donde establece los contenidos de este área y fija que "los centros incorporarán el euskera y el castellano para conseguir una capacitación real en las destrezas de comprensión y expresión, oral y escrita, en las dos lenguas". A continuación añade, sin solución de continuidad, que el euskera será la "principal lengua vehicular", el mismo latiguillo ya utilizado en Infantil, Primaria, Secundaria y Bachillerato.

En la actualidad, la inmensa mayoría de los cerca de 24.000 alumnos que están inscritos en EPA cursan su formación en castellano. Según las estadísticas oficiales, son todos, pues no se aplica el sistema de modelos al no ser enseñanzas de régimen general. La reforma que va realizar el departamento para amoldar la EPA a lo que marca la Ley Orgánica de Educación (LOE) le va a servir también para marcar terreno con el euskera, aunque se trata de algo muy complicado. Según fuentes conocedoras de este ámbito, sólo unos pocos centros de EPA, preferentemente en Guipúzcoa, imparten ahora algo en euskera.

domingo, 11 de mayo de 2008

Unión Latina reúne a embajadores para tratar la "Latinidad y Multiculturalidad"

La Paz, 08 may (ABI).- En el marco de las Jornadas de la Latinidad, Unión Latina - Bolivia ha organizado una Mesa Redonda con el tema "Latinidad y Multiculturalidad", la misma que se llevará a cabo el próximo jueves 15 de mayo en instalaciones de la Alianza Francesa a las 19.00.
Esta actividad contará con la participación de los Embajadores: Juan Francisco Montalbán, Embajador de España; Alaien Fouquet, Embajador de Francia; Silvio Mignano, Embajador de Italia; Roberto Ibarra, Cónsul General de Chile y Pablo Groux, Viceministro de Desarrollo de Culturas, con la participación como Moderador de José Antonio Quiroga.
Esta oportunidad es una de las pocas en las que diferentes embajadores y autoridades nacionales se reúnen para hablar de un tema común, que se relaciona a los procesos socio-culturales.
Al momento de hacer extensiva la invitación, la representante de Unión Latina en Bolivia, Norma Campos, indicó que el objetivo de este diálogo entre Representantes Diplomáticos que representan tanto a lenguas como culturas latinas y la máxima autoridad de Cultura en el país, es lograr una reflexión en torno al tema "Latinidad y Multiculturalidad" como espacios geo-culturales así como la tendencia multicultural en la actualidad.
Campos manifestó que la latinidad, como herencia compartida por todos los países que reconocen el origen de su identidad cultural, científica, lingüística, jurídica y moral, constituye un proyecto de porvenir como círculo de interacción cultural en la era de la mundialización y ofrece posibilidades de compromisos políticos, que serán de gran utilidad para enfrentar los desafíos futuros.
"Es importante entender los conceptos tan actuales como lo hispano, lo latino y la latinidad que son términos relativos, que no representan una única realidad cultural, social y geográfica, sino que es radicalmente diversa y está multiculturalmente imbricada y llena de matices".
Es el segundo año consecutivo que se dialogará sobre un tema relacionado a la Latinidad, y para ello, la presencia de los máximos representantes diplomáticos son los que abrirán un interesante y actual diálogo.
JORNADAS DE LA LATINIDAD
Entre otras actividades en conmemoración al Día de la Latinidad, Unión Latina ha programado el Ciclo de Cine Latinoamericano, así como paneles, jornadas de poesía y canto, entre otros.
CICLO DE CINE "LATINIDAD Y LITERATURA"
Este año el ciclo de cine "Latinidad y Literatura" presentará cinco películas: Bodas de Sangre (Dir. Carlos Saura, España/1981), Como Agua para Chocolate (Dir. Alonso Arau Mexico/1992), Tieta Do Agreste (Dir. Carlos Diegues, Brasil/1996), Tiempo de Morir (Dir. Jorge Ali Triana, Colombia/1985) y Saló (Dir. Paolo Paolo Pasolini/1976). Los films se proyectarán en las salas de la Cinemateca Boliviana, desde el 8 al 14 de mayo en dos funciones diarias (Vermouth 16.30 y Tanda 19.00).
JORNADAS DEL HUMOR LATINO
Por primera vez este año, Unión Latina ha incluido en sus actividades un sector dedicado al humor, mismo que contará con la presencia de destacados humoristas bolivianos. La cita es el martes 20 de mayo en instalaciones de la Cinemateca Boliviana, así mismo habrá una exposición de caricaturas.
PANEL SOBRE LENGUAS LATINAS
El miércoles 28 de mayo a las 15.00 se llevará a cabo el Panel sobre Lenguas Latinas: Políticas, Difusión y enseñanza, en instalaciones de la Carrera de Lingüística de la UMSA.
FIESTA DE LA LATINIDAD
Con danza, música y gastronomía de los países latinos se celebrará el próximo 29 de mayo el Día de la Latinidad en el Coliseo de la Universidad Católica Boliviana.
NOCHE DE POESÍA Y CANTO
El Dúo Negro y Blanco cerrará las Jornadas de la Latinidad el viernes 30 de mayo a las 19.00 en la Noche de Poesía y Canto. Esta actividad se la llevará a cabo en el Espacio Cultural de la Embajada de Brasil.Rdc/Pta ABI