Sacha Llorenti, viceministro de Coordinación con Movimientos Sociales y Sociedad Civil, señala que el movimiento popular al final siempre optó por la democracia.(La Razón) La democracia también es obra de los movimientos sociales; como diría el presidente Morales, señala el viceministro Llorenti, los sindicatos siempre apostaron por la urnas antes que por las armas. Hoy, en relación a estos movimientos, el gobierno del MAS no hace otra cosa que construir política pública junto a ellos.
¿Los movimientos sociales cómo se insertan con el hecho democrático?
El movimiento popular boliviano ha demostrado, en las últimas décadas, su compromiso por los mecanismos democráticos, no sólo para acceder al poder, sino también para conseguir sus demandas. Como dijo el Presidente, desde el movimiento sindical siempre se ha apostado por las urnas y no por las armas.
Pero los movimientos ahora en el poder, ¿siguen siendo democráticos?
Todavía estamos en un proceso pedagógico de resolución de nuestras diferencias. Tenemos muchos problemas en los municipios, por ejemplo, debido a la falta de gobernabilidad. Toda salida tiene que ser necesariamente democrática.
Ahora, ¿no hay un exceso de legitimidad con organizaciones sociales evaluando ministros, por ejemplo?
Lo que pasa es que estamos presenciando una nueva forma de construir la política pública. Se construye la agenda gubernamental en base a las necesidades de las mayorías, por un lado; pero, por otro, hay una relación permanente del Poder Ejecutivo, del Presidente, con distintas organizaciones sociales. Este Palacio, que antes era una casa de negocios, hoy tiene la cotidiana presencia de organizaciones sociales, que ayudan en la construcción colectiva de la política pública.
Se critica a esto sólo como un juego de las llamadas \'minorías efectivas\'.
Bolivia es un país que tiene una multiplicidad de organizaciones, y el ciudadano común, al no encontrar respuesta en su reclamo individual, lo que hace es asociarse, agruparse y plantear sus reclamos como colectivos, y así a lo largo de la historia ha podido tener alguna respuesta a sus reclamos. Estamos tratando de cambiar esta lógica, pero hay que reconocer que el movimiento popular boliviano es muy fuerte. Entonces, no podemos hablar de minorías efectivas, sino de movimientos sociales que representan las aspiraciones de la mayoría.
¿Pero los movimientos sociales no pelean casi siempre sólo por su sector?
En Bolivia hay que entender la significación histórica del movimiento popular. Éste en algunas circunstancias reclama por su asunto particular, sectorial; pero las grandes movilizaciones nos demuestran que son las aspiraciones nacionales, de todos, las que los congregan. Yo creo que antes, ni siquiera en el 52, ha existido como ahora una unidad tan grande del movimiento popular en Bolivia. Es una visión de país, y es un contenido de patria.
El movimiento social es asambleísta por naturaleza, ¿esto no le perjudica?
La asamblea, el cabildo, es una fuente de participación que cuando no se da con presión o violencia, como en gran medida se dio en Santa Cruz, obligando a la gente a participar, es una manifestación democrática que obviamente tiene que refrendarse a través de algún un método objetivo, esto es, el voto ciudadano. Al final, en la democracia es el voto el que determina quién se queda o quién se va.
El perfil del viceministro
ABOGADO • Activista en la defensa y promoción de los derechos humanos en el país. Fue presidente de la Asamblea Permanente de Derechos Humanos de Bolivia, APDHB.