jueves, 15 de mayo de 2008

"La cooperación incluye inversión si respetan las reglas”

Eneko LandaBuru, director de RREE de la Comisión Europea, sugiere una Constitución que cohesione al país, en lugar de una que represente a pocos.

(La Razón) Uno de los hombres más influyentes de la Unión Europea estuvo de paso ayer en La Paz, para plantear la necesidad de un diálogo incluyente y comprometido sobre temas concretos.
Español y experto en negociación diplomática, Eneko Landaburu es uno de los protagonistas de la expansión del bloque regional a Europa del Este. Ayer se reunió con el presidente Evo Morales y con algunos líderes políticos. De palabras exactas y de rostro muy expresivo, el Director General de Relaciones Exteriores de la Comisión Europea transmitió al Gobierno la preocupación del bloque por la nacionalización de empresas de inversiones europeas.

¿Cuál es el motivo que tiene una personalidad tan importante de la Unión Europea para que visite Bolivia?
Estoy aquí porque Bolivia es un país que cuenta mucho para la Unión Europea. Es un país que atraviesa una fase política de lo más interesante, que llamó la atención por tener un Presidente elegido democráticamente para restablecer la dignidad de las poblaciones indígenas. Esa es una cosa que no se ve todos los días en América Latina, todo eso en el marco de mantener los principios y los valores democráticos.

¿Podemos tener un anticipo de las conclusiones a las que usted llega en su visita por Bolivia?
Sí, como no. Bolivia tiene una situación política compleja, con muchas tensiones, falta de confianza entre la mayoría y la oposición, y enfrentamientos fuertes, que no son escandalosos pero que son preocupantes. Y he transmitido el mensaje de que esas diferencias sean discutidas; para eso está la democracia. Soy de los que piensan en que hay que encontrar métodos para que el conjunto de un país se sienta representado en una sociedad democrática. Y los europeos estamos dispuestos, si nos lo piden, a contribuir a ese diálogo sobre temas concretos. Ahora una Constitución, en los países normales, es un documento fundamental que más allá de representar intereses de un sector u otro, debe reflejar principios y valores que permitan la cohesión de esa nación, y que sea respetado por un gobierno de uno u otro color, y eso es lo que pensamos para Bolivia.

Sin hacer comparaciones, ¿usted cree que los problemas de Bolivia son irresolubles como se cree?
No tenemos la pretensión de dar ninguna lección. Tenemos nuestra verdad en nuestro grupo. Nuestra experiencia en los últimos 50 años fue muy positiva. Los europeos tienen mayor seguridad, más prosperidad. Ahora, si esa experiencia de diálogo, de talento democrático puede servir en algún sitio, bienvenido, pero no somos nadie para decir lo que los bolivianos tienen que hacer. Esa es la responsabilidad de ustedes. Somos Europa, el primer protagonista de la ayuda a Bolivia para consolidar su propio desarrollo. Esa ayuda no está condicionada, no pedimos contrapartida concreta, pero esta política de solidaridad nos da cierto peso para hablar francamente con las autoridades bolivianas sobre lo que nosotros pensamos y en la dirección en la cual deberían ir.

¿La impresión que tenía Europa del presidente Morales cuando éste hizo su primera gira ha cambiado?
Tuve la gran suerte de conocer a Evo Morales antes de que sea Presidente. Lo recibí en mi despacho en febrero del 2004 y se lo recordé; en ese entonces me habló de su proyecto y vi en él una gran fuerza, grandes ideas. Cuando volvió a Europa, vi un gran sostén, porque el proyecto de incluir en el poder a los grupos excluidos, el proyecto de crecimiento económico sin corrupción, una sociedad más solidaria y con redistribución de riqueza, nos pareció fundamental. Eso es lo que los europeos intentamos hacer en la práctica. Ahora, estamos ante una situación de que el Presidente ya tiene experiencia y no sólo es la expresión de un proyecto. Es la traducción diaria de una política y respecto a esa política hemos expresado algunas interrogantes.

¿Qué tipo de interrogantes?
Vemos tensión política en este país e intolerancia, y nos parece que eso puede resolverse mediante el diálogo y con la idea de ser inclusivo. Y eso no lo hemos notado. Por ejemplo, hemos notado que ha habido unas nacionalizaciones de empresas europeas; le he dicho al Presidente que puede decidir, de forma legítima, el cómo trata a las empresas extranjeras; pero lo que no hemos aceptado fácilmente es que en el cambio las reglas de juego se impongan, antes de que haya una verdadera negociación. Son empresas europeas y nos interesamos en ellas. Y lo más importante es que con esas medidas de nacionalización —un derecho soberano del Gobierno— se crea un clima negativo para las inversiones europeas. Las decisiones que se han tomado pueden ser vistas en nuestros países, por mucha gente, como una expresión de inseguridad jurídica. Y se provocará reacciones de freno a potenciales inversiones.

Dichas medidas seguramente tienen algún impacto en la opinión pública europea.
Sin lugar a dudas. Pensamos que la ayuda y la cooperación no se transmite únicamente financiando con dinero a algunos proyectos; la cooperación incluye la transferencia de tecnología, la transferencia del saber, la inversión de las empresas, siempre si se respetan las reglas tributarias y fiscales. Así es la cooperación. Mi país, España, estaba fuera de la Unión Europea hace 20 años y se ha abierto a la inversión privada que ha contribuido en gran manera a que sea un país de los más dinámicos de la Unión Europea y de los más capaces de afrontar los retos futuros, para el bien de todos los españoles. Bolivia es libre de aceptar las inversiones, pero ésta es una posibilidad indispensable para lo que busca el presidente Morales.

Le hacemos esa pregunta porque el Mandatario acude con frecuencia a Europa para solicitar ayuda o cooperación. ¿No le parece una incoherencia?
No voy a juzgar al Gobierno boliviano. Es el interlocutor de nosotros, puede hacer la política que quiere hacer, pero es verdad que hasta ahora la Unión Europea seguirá, y espero que siga así, según sus medios, apoyando los proyectos que nos parecen buenos para crear riqueza.

¿Cómo se va del país?
La política es un mundo muy complicado y en todos los países hay problemas. Más o menos agudos. El tema no es ser pesimista o estar inquieto. Nuestra obligación es tener un entendimiento claro de la situación de cada país y a partir de ahí ser un actor de solución.

A propósito del actor de solución, ¿la oferta de ayudar al entendimiento entre bolivianos ha sido aceptada o encaminada por el Jefe de Estado?
No, yo entiendo que no haya respuesta concreta. Era una oferta, luego ya veremos. Nuestro mensaje es que hay un grupo importante en el mundo, de 500 millones de ciudadanos, de 27 países, que tiene como principio de acción la defensa de la democracia, el multilateralismo, la integración regional, y nosotros estamos en la disposición de ayudar, de buscar la solución, si nos lo piden. No es soberbio. Esta es una expresión de solidaridad.

“ No le hemos aceptado al Presidente que el cambio de reglas se imponga a las empresas sin una negociación ”