El diario de Pedro Brunhart se publica cada tres semanas para hacer el seguimiento a cuatro crisis que están amenazando al mundo: La crisis financiera, la crisis energética, la crisis alimentaria y la crisis del medio ambiente. El desenlace de todas estas crisis será –si no hay correcciones– una catástrofe social de gran magnitud.Si desea leer las partes anteriores de este diario y hacer comentarios: http://petroleoycalentamiento.blogspot.com/
22 de abril
Hoy es el día de la tierra. Los programas de televisión cubren ampliamente el calentamiento global. Y en general se puede resumir los informes en dos aspectos:
1. Que la tierra se calienta más rápido de lo pensado. Si antes se pensaba que Groenlandia se quedaría sin hielo en 2100, ahora este pronóstico se prevé para el 2050, es decir 50 años antes. Si se preveía que el nivel del mar aumentaría anualmente 1,5 cm., ahora está aumentando a un ritmo de dos centímetros.
2. Que el calentamiento global va tener efectos más desastrosos de lo previsto.
La pregunta que cada uno se hace: Si es tan dramática la situación, ¿por qué no se hace nada? ¿O acaso este diario es alarmista y se está jugando con el miedo y lo catastrófico?
La causa principal de mantener la pasividad ante un peligro inminente es el fenómeno que se conoce como “la tragedia del bien común”. El ejemplo clásico de “la tragedia del bien común” es la sobrepesca de las aguas internacionales. Todos saben que, debido a la sobrepesca va colapsar el mar, y todos van a perder. Pero nadie está dispuesto a renunciar a los beneficios si los demás no lo hacen también. Y los conflictos de intereses son tan complicados que los estados pesqueros no se pueden poner de acuerdo.
En el caso del calentamiento global cada uno se pregunta: ¿Por qué debería yo renunciar a consumir gasolina, si el otro seguirá consumiendo? ¿Por qué deberíamos nosotros ahorrar energía, si los chinos la despilfarran?
Este argumento es utilizado tanto por personas como por Estados. Y es la razón principal para que no haya acciones decisivas para frenar el calentamiento global. En las conferencias internacionales de los representantes de los Estados poderosos el argumento principal es: “Si tú no reduces tus emisiones de gases contaminantes, yo tampoco lo haré”. Y como nadie está dispuesto a reducir unilateralmente sus emisiones, todos caminan firmes hacia la catástrofe.
Por otra parte, los ciudadanos tampoco piden a sus líderes que tomen decisiones drásticas. La primera causa es otra vez el de “la tragedia del bien común”, pero esta vez apoyada por la leve esperanza de que la tecnología resolverá el asunto. Ese argumento se basa en la experiencia, puesto que la tecnología ha resuelto muchos problemas. Sin embargo, si uno profundiza en esto, se dará cuenta de que en la actualidad no es así. Las mismas técnicas han creado el problema, son parte del problema, y sólo parcialmente parte de la solución.
Otro hecho que impide una acción resuelta es que el calentamiento viene lentamente sin que sea palpable para todos. Hace 30 años solamente algunos especialistas se daban cuenta del fenómeno. Ahora es más visible, pero todavía no es tan catastrófico como para que la gente renuncie voluntariamente a sus lujos y lujitos.
Y por eso ningún líder de ningún Estado está dispuesto a exigir a sus ciudadanos y a sus empresarios el disminuir el gasto de energías, que implicaría una disminución de la calidad de vida o una disminución de competitividad de la producción.
Otro argumento adicional son los conflictos de intereses. La industria en general y la industria petrolera en especial son las ganadoras de la situación actual y tienen todo el interés de que no cambie nada, frente a las personas preocupadas por su futuro y el futuro de sus hijos. También existen indudablemente conflictos de interés entre el corto y el largo plazo. Y esto es válido para la mayoría de las personas. A corto plazo les conviene que no se exija ahorrar energía y, sin embargo, a largo plazo sufren todos.
Tomando en cuenta todos estos argumentos es casi seguro de que no va a haber medidas efectivas por parte de los que emiten más gases con efecto invernadero, así que acá en Bolivia tenemos que prepararnos para una situación terrible, así como ha mostrado el The History Channel en su programa del 21 de abril: Inundaciones, sequías, hambrunas en muchos países sobre todo en las zonas tropicales, migraciones gigantescas, aumento del nivel del mar, etc.
28 de abril
El periódico NZZ de Suiza publica un reportaje sobre los nacimientos de niños con deformaciones en China. Estos nacimientos han crecido entre 2001 y 2006 en 40 por ciento. Entre ellos se encuentran males del corazón, labio leporino, seis dedos o males nerviosos. En China esos nacimientos con deformaciones representan el seis por ciento del total de nacimientos, mientras según la OMS el promedio mundial es de cuatro por ciento.
Según el estudio del gobierno chino citado por la NZZ la contaminación del medio ambiente tiene un rol determinante en esta situación. En regiones con industrias pesadas los nacimientos con deformaciones superan ampliamente el promedio nacional.
29 de abril
En un amplio artículo, el Spiegel de Alemania presenta una nueva tecnología desarrollada por TREC (Trans-Mediterranean Renewable Energy Cooperation) para transformar la energía solar en electricidad. Se trata de concentrar los rayos solares mediante espejos para hervir agua e impulsar generadores mediante este vapor. Todas las tecnologías utilizadas en este proceso están probadas y ahora se trata aplicarlas a gran escala. La ventaja de este sistema sería la no contaminación del aire y que la energía primaria es gratis y se administra sin huelgas.
Es una esperanza, pero no a corto plazo, puesto que muy pocos vehículos funcionan en la actualidad con electricidad.
30 de abril
Los precios del trigo en los mercados internacionales han empezado a bajar. No se sabe si se trata de una tendencia o es sólo un bajón temporal.